Publicado: mayo 23, 2026, 6:23 pm
El trail running ya no es solo una disciplina reservada para atletas extremos o amantes de las ultradistancias. Cada vez más personas encuentran en la montaña una forma de desconectar, de explorar y de reconectar con la naturaleza. Para Saga Rueda, corredor especializado en trail, ahí está precisamente la esencia de este deporte: «descubrir lugares, sentir libertad y compartir tiempo con la naturaleza«.
Su relación con la montaña comenzó mucho antes de las competiciones. «Empecé corriendo en los senderos por necesidad, porque vivía en un paraje donde no había nada, solo naturaleza de la cual nos abastecíamos«, recuerda. Aquella experiencia cotidiana terminó convirtiéndose en una filosofía de vida que hoy intenta transmitir a quienes se acercan por primera vez al trail running.
En la adaptación al desnivel está la clave
Lejos de la obsesión por las marcas o las carreras largas, Rueda defiende una entrada progresiva a este deporte. Considera que muchas veces «se comete el error de asociar el trail únicamente con ultras o grandes desafíos físicos, cuando en realidad el primer paso puede ser mucho más sencillo. Incluso caminar por la montaña es la gran puerta de entrada al trail running«, explica. Para él, el objetivo inicial no debería ser competir, sino aprender a moverse en distintos terrenos, entender la montaña y disfrutar del entorno.
En ese proceso de iniciación, uno de los mayores riesgos es la impaciencia. Según Rueda, «muchos corredores llegan desde el asfalto o desde entrenamientos de gimnasio pensando que el rendimiento puede trasladarse automáticamente a la montaña«. Pero advierte de que el trail exige capacidades muy diferentes: «Uno de los errores más comunes es querer avanzar demasiado rápido. La resistencia física no basta si no existe una adaptación al desnivel, a los cambios de superficie o a la gestión del esfuerzo durante largas horas«.
Esa administración de la energía es, precisamente, uno de los aspectos que más diferencia al trail de otras disciplinas de carrera. «En trail no siempre gana el más rápido, sino el que mejor administra su energía durante horas», afirma. Por eso insiste en que el aprendizaje técnico y estratégico resulta tan importante como la preparación física.
El calzado, lo más importante
Otro de los errores habituales entre principiantes es descuidar aspectos fundamentales como la nutrición, la hidratación o el conocimiento del material. «Muchos entrenan mucho físicamente, pero dedican poco tiempo a aprender sobre nutrición, hidratación o material», comenta. Y en carreras largas, añade, «esos pequeños detalles pueden convertirse en la diferencia entre terminar una prueba o abandonar».
Aun así, Rueda insiste en que el trail running es un deporte accesible para casi cualquiera. No cree que haga falta competir al máximo nivel para disfrutar de la montaña. «Hay gente que encuentra en el trail una forma de desconectar del estrés diario, otros lo viven como un desafío deportivo y otros simplemente como una manera de explorar nuevos lugares«, explica. Para él, «la clave está en adaptar los objetivos al momento y al nivel de cada persona».
La montaña, asegura, «siempre exige respeto, pero también ofrece recompensas difíciles de encontrar en otros deportes». Habla de tranquilidad, de silencio y de una sensación de libertad que se multiplica lejos de la ciudad. Esa conexión con el entorno es la que «mantiene vivo el espíritu del trail incluso en una época donde las carreras y el material técnico han evolucionado enormemente».
Precisamente el equipamiento es uno de los debates más frecuentes dentro de este mundo. «Uf, este es un tema, e incluso entre corredores podemos verlo diferente», reconoce. Aun así, tiene claro que las zapatillas ocupan un lugar fundamental. «Para mí lo más importante sí son las zapatillas porque son el punto de contacto con el terreno y pueden darte estabilidad, agarre y protección«, explica. En pruebas de muchas horas, añade, la comodidad se vuelve determinante.
Sin embargo, rechaza la idea de que el rendimiento dependa únicamente del calzado. Para él, el material debe entenderse «como un sistema completo. Una mochila cómoda, una chaqueta ligera pero eficaz contra el frío o la lluvia y una buena planificación del equipo pueden marcar la diferencia cuando se pasan muchas horas en la montaña«.
La gestión del riesgo
Rueda reconoce que el avance del material técnico ha mejorado tanto el rendimiento como la seguridad de los corredores, especialmente en condiciones complicadas. Pero insiste en que ningún producto sustituye la experiencia ni el sentido común. «Lo más importante sigue siendo conocer tus límites y aprender a moverte en montaña con criterio», resume.
Esa preparación también incluye entrenar algo tan olvidado como el estómago. En carreras de ultradistancia, la alimentación se convierte en parte esencial del rendimiento. Por eso suele realizar entrenamientos específicos antes de cada competición. «Cuando se aproxima la carrera suelo hacer entrenos tipo test«, cuenta. Busca recorridos similares al de la prueba y pone en práctica un protocolo nutricional muy concreto. «Me suelo armar mis planillas sobre qué y cuánto comer cada hora, luego en carrera intento replicar eso”. Aunque reconoce que, en ocasiones, el cansancio obliga a ir más allá de cualquier planificación: “hay momentos que hay tirar de motivación y corazón».
La gestión del riesgo es otro aspecto inseparable del trail running. En las carreras organizadas, explica, el recorrido y la información meteorológica suelen estar controlados. El verdadero desafío aparece cuando se sale a la montaña por cuenta propia. «Ahí suelo trazar mis rutas con anterioridad, preguntar a gente que ha corrido por ese sitio, y si el clima es muy malo esperar a que mejore«, explica. «Muchas veces evitar riesgos no significa ir más lento, sino tomar mejores decisiones antes de que aparezca el problema».
