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Esta nevera portátil inteligente funciona sin hielo, congela y enfría en media hora aunque estés a 38 grados

Publicado: agosto 3, 2026, 9:24 pm

Qué mítico es eso de ir cargada hasta los dientes con las toallas de la playa, la sombrilla, los juguetes… y la bolsa nevera. Porque los castillos de arena se merecen un premio fresquito después de todo el esfuerzo.

El problema es que las neveras portátiles de toda la vida obligan a llenar medio espacio de hielo, pesan bastante y, cuando pasan unas horas, terminan con agua en el fondo. Así que he estado probando algo un poco más adaptado a 2026.

La Anker SOLIX EverFrost 2 intenta evitar los incordios cotidianos con una propuesta distinta: funciona con batería, permite elegir la temperatura y puede utilizarse tanto como nevera como congelador.

He usado durante unas semanas el modelo de 40 litros en el pueblo, en la playa y dentro del coche para transportar alimentos. Cabe muchísima comida, enfría rápido y la batería permite pasar una jornada fuera sin depender de un enchufe. Aunque hay que dejar una cosa clara desde el principio: pesa más de 25 kilos, ocupa bastante espacio y no es una nevera pensada para cualquiera.

Cabe de todo, pero también ocupa lo suyo

Los 40 litros dan para mucho. En una de las pruebas la llenamos prácticamente hasta arriba con comida y bebida para varias personas y todavía resultaba fácil encontrar las cosas dentro.

Como referencia poco científica, pero bastante gráfica, mi hija de cuatro años cabe en el compartimento. Evidentemente, no es algo que haya que probar en casa, pero sirve para hacerse una idea de su tamaño real.

También sirve para entender por qué conviene medir bien el maletero antes de comprarla. No es una pequeña nevera que se pueda encajar entre dos bolsas. Mide 74,9 centímetros de largo, 45,9 de ancho y 49,3 de alto, así que necesita su propio espacio.

El interior está formado por un único compartimento. Puede funcionar como nevera o como congelador, pero no puede hacer las dos cosas a la vez. Si se configura a 4 ºC, todo se enfría; si se baja por debajo de cero, todo se congela. Es una limitación importante si la idea es llevar, por ejemplo, bebidas frías y helados al mismo tiempo. Para eso haría falta un modelo con dos zonas independientes.

La nevera pesa 25,5 kilos con la batería instalada. Y eso antes de llenarla con botellas, latas y comida.

Levantarla no es especialmente agradable, aunque las asas resultan cómodas cuando hay que subirla a un coche o salvar algún escalón. La buena noticia es que no está pensada para llevarla en brazos. Incorpora dos ruedas grandes y un tirador extensible que permiten arrastrarla como una maleta. La hemos utilizado en el pueblo, en la playa y sobre distintas superficies, y se mueve bastante bien.

Las ruedas se sienten resistentes y el conjunto resulta estable, aunque tampoco conviene imaginar que puede atravesar cualquier terreno sin problemas. En asfalto, tierra o césped responde bien; en arena blanda, piedras grandes o escalones toca ir con más cuidado.

Incluye además dos pequeños calzos para bloquear las ruedas. Al tener solo dos, al principio no parecen especialmente necesarios, aunque pueden ser útiles si se deja la nevera sobre una pendiente.

Enfría rápido incluso con mucho calor

La prueba más exigente la hicimos dentro del coche. La nevera estaba llena, su pantalla marcaba inicialmente 23 ºC y la temperatura del interior del vehículo llegó a alcanzar los 38 ºC.

La configuramos a 4 ºC y tardó unos 30 minutos en llegar a esa temperatura, según su propio indicador. Durante ese primer enfriamiento gastó aproximadamente un 20 % de batería.

El resultado es bueno, sobre todo porque no estaba vacía ni se encontraba en una habitación con una temperatura controlada. La comida y las bebidas se enfriaron rápido y el interior mantuvo bien el frío aunque abriéramos la tapa varias veces.

No he podido comprobar con un termómetro independiente si los grados que muestra la pantalla coinciden exactamente con la temperatura real. Por tanto, esos 4 ºC son los registrados por el sensor de la propia nevera, aunque durante las pruebas los alimentos se conservaron correctamente fríos.

La temperatura se puede ajustar entre los 20 y los -20 ºC. Es decir, no solo refrigera: también puede convertirse en un pequeño congelador portátil.

La batería da para pasar el día fuera

La Anker SOLIX EverFrost 2 incluye una batería extraíble de 288 Wh y dispone de espacio para colocar una segunda unidad, que se vende por separado.

Después de bajar la temperatura hasta los 4 ºC, la configuramos a 6 ºC y activamos el modo Eco. Tras cinco horas de uso, todavía conservaba un 53 % de batería.

En una de las pruebas, por ejemplo, en total estuvo funcionando durante más de ocho horas, siempre desconectada de la corriente y dentro de un coche con bastante calor. No llegamos a agotar completamente la batería.

Tampoco sería correcto calcularlo simplemente a partir del porcentaje restante. El compresor consume más durante el enfriamiento inicial y después solo se activa por ciclos para mantener la temperatura.

La marca anuncia hasta 52 horas de autonomía con una batería y 104 horas con dos, pero son cifras máximas obtenidas en condiciones más favorables. En la práctica, la duración dependerá del calor exterior, de la temperatura elegida, de cuánto se llene y de las veces que se abra la tapa.

Con una batería, en cualquier caso, ha dado de sobra para pasar una jornada fuera.

Se carga en casa, en el coche o con placas solares

La batería se puede recargar mediante un enchufe convencional, la toma de 12 voltios del coche, USB-C o paneles solares compatibles.

Durante las pruebas, lo más sencillo fue dejarla conectada por la noche y encontrarla cargada a la mañana siguiente. También puede ir enchufada al coche durante el trayecto para no gastar la batería antes de llegar al destino.

La propia batería incorpora puertos USB-C y USB-A, así que también se puede utilizar para cargar el móvil, una tableta u otros dispositivos.

Además, el compartimento de la batería tiene unas pequeñas ranuras para sacar los cables al exterior sin dejar la cubierta abierta. Es un detalle pequeño, pero bastante útil.

La app ayuda, aunque no hace falta

La nevera se conecta por Bluetooth con la aplicación de Anker. Desde el móvil se puede encender y apagar, cambiar la temperatura, elegir el modo de funcionamiento y comprobar cuánta batería queda.

La conexión ha sido sencilla y la aplicación resulta práctica si la nevera está en el maletero, en otra zona del jardín o dentro de una furgoneta.

Aun así, no es obligatorio utilizarla. La parte superior incorpora una pantalla y botones físicos desde los que se pueden controlar sus funciones principales.

Tiene detalles que sí se terminan usando

La EverFrost 2 incluye varias cosas que podrían parecer anecdóticas, pero que tienen bastante sentido cuando se utiliza de verdad.

El tirador puede convertirse en una pequeña mesa lateral para apoyar bebidas, platos o alimentos. También incorpora un abrebotellas, una luz interior y un desagüe que facilita mucho la limpieza.

La tapa se abre con muy poco esfuerzo y ofrece cierta resistencia al cerrarse, por lo que no cae de golpe ni resulta tan fácil pillarse una mano.

En general, está muy bien acabada. Las ruedas, las asas, el tirador y la tapa transmiten solidez, y el interior se limpia con facilidad.

El compresor se escucha cuando está funcionando, aunque no diría que es especialmente ruidoso. Durante el día o en exteriores apenas molesta, pero podría notarse más si se coloca al lado de la cama dentro de una furgoneta.

También sirve como congelador extra

Aunque su uso más evidente es llevar comida y bebida a la playa, al campo o de camping, durante la prueba encontramos otra utilidad.

En nuestra casa del pueblo nos juntamos muchas personas y, a veces, el congelador se queda pequeño. Como esta nevera puede bajar hasta los -20 ºC, puede utilizarse como un pequeño arcón adicional.

No es necesariamente el uso principal para el que fue creada, pero está ahí. Puede venir bien durante reuniones familiares, vacaciones o cuando se necesita espacio extra de manera puntual.

No es para todo el mundo

La Anker SOLIX EverFrost 2 de 40 litros me ha gustado. Es amplia, enfría rápido, la autonomía ha respondido bien incluso con mucho calor y las ruedas permiten moverla con bastante comodidad.

También pesa muchísimo, ocupa muchísimo y solo tiene un compartimento. Para llevar cuatro latas a la playa un par de veces al año sería claramente excesiva.

Tiene más sentido para quien dispone de un jardín grande, pasa el verano cerca de la playa, viaja con frecuencia en coche, tiene una furgoneta camper o suele ir de camping. También para familias que necesitan de vez en cuando un frigorífico o congelador extra. No es una nevera portátil para cualquiera. Pero, si hay espacio para transportarla y se va a utilizar de verdad, resulta cómoda, eficaz y está muy bien pensada.

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