Publicado: marzo 31, 2026, 10:56 am
Las administraciones públicas españolas cerraron 2025 con un déficit presupuestario —la diferencia entre lo que ingresaron y lo que gastaron en el año— de 36.780 millones de euros. Una cifra que equivale al 2,18% del PIB generado por la economía española el año pasado. De esta forma, España ha cumplido con la meta pactada con la Comisión Europea (2,5% del PIB) y ha llevado el desequilibrio en las cuentas públicas a su nivel más bajo desde el año 2007, cuando alcanzó el 1,9% del PIB.
En términos brutos, la administración pública ha reducido el agujero en las cuentas en 8.811 millones de euros, o lo que es lo mismo, un 19% en comparación con la cifra registrada en 2024. En términos de PIB —la referencia que realmente importa a Bruselas— la reducción del déficit ha sido de siete décimas (del 2,9 al 2,2%).
Se trata del sexto año consecutivo en el que el país mejora la salud de sus cuentas públicas después de acumular dos grandes crisis fiscales de las que nunca ha llegado a recuperarse. La gran crisis financiera de 2008 disparó la deuda pública al entorno del 100% del PIB y la pandemia la elevó aún más, hasta situarla en el 120%.
La fuerte recuperación económica que se ha vivido desde entonces ha permitido reducir el pasivo nacional, de nuevo, al 100% del PIB. Sin embargo, la factura de los intereses que se paga por atender a esta deuda es cuantiosa. Tanto es así que el déficit que registran las cuentas públicas españolas se debe ya, exclusivamente, al pago del coste de la deuda.
España registró el año pasado su primer superávit primario —la diferencia entre ingresos y gastos, pero sin tener en cuenta los intereses de la deuda— desde el año 2007. El saldo favorable fue de 3.534 millones de euros (un 0,21% del PIB). Dicho de otro modo: si España no tuviera deuda pública, los ingresos en tributos, tasas, cotizaciones… superarían en más de 3.500 millones el gasto público.
