Publicado: diciembre 24, 2025, 5:35 am
La segunda legislatura de Pedro Sánchez será recordada entre las empresas del Ibex 35 por la incertidumbre regulatoria y la falta de presupuestos públicos. La postura del Gobierno en los grandes procesos de consolidación -algunos sin éxito- que han tenido lugar en los últimos meses han marcado un precedente de cara a futuros movimientos, pudiendo incluso frenar a muchos consejos de administración a la hora de realizar ofertas por otras compañías, al menos con el Gobierno actual. El Ejecutivo ha desempeñado un papel clave en algunas de las operaciones más relevantes de este año, siendo la OPA de BBVA sobre Banco Sabadell la de mayor calado, por el impacto que ha tenido a todos los niveles.
Lanzada el pasado 9 de mayo de 2024, a las puertas de la celebración de elecciones en Cataluña, los tiempos acrecentaron aún más la presión en torno a este ataque hostil, que no suele ser habitual en el sector bancario español. El proceso, que se dilató en el tiempo por casi año y medio a pesar de que finalmente el plan orquestado por el equipo que lidera Carlos Torres no salió adelante, ha estado marcado por el retorno de la sede del grupo catalán desde Alicante al municipio barcelonés de Sabadell; la venta de TSB, su negocio en Reino Unido a Banco Santander -aún pendiente de cerrar- y las condiciones impuestas por el Consejo de Ministros, que imponen el veto a la fusión durante tres años, prorrogables por otros dos.
Los requisitos impuestos al amparo del interés general le han costado a España la apertura de un expediente de infracción por parte de la Comisión Europea, pero también le ha valido críticas dentro del sector bancario, desde el que las entidades han venido avisando sobre las consecuencias de esta injerencia política. Se da la circunstancia de que CaixaBank se postulaba como uno de los candidatos para hacerse con el 75% que Lone Star controlaba del banco portugués Novo Banco, puja en la que finalmente se impuso el francés BPCE. El Ejecutivo luso había expresado previamente su reticencia a que una entidad española se hiciera con el control del mismo. Cabe recordar que el Estado español está presente en el accionariado de CaixaBank a través del FROB, en el que figura como segundo mayor accionista por detrás de Criteria Caixa, con un 18% del capital. Fue el pasado mes de febrero cuando Moncloa aprobó una prórroga para retrasar hasta 2027 la obligación de salir del mismo por quinta vez consecutiva.
Para Marc Murtra y Ángel Escribano, el brindis de esta noche será muy distinto al de hace un año. Ambos despedirán 2025 después de haber sentado las bases de las nuevas Telefónica e Indra, respectivamente, cuando encaran el primer ejercicio en la presidencia de las dos tecnológicas. El primero llega al ‘turrón’ con los deberes hechos tras acelerar las ventas de Latinoamérica y dejar atado un ERE de unos 5.500 trabajadores para apuntalar el ahorro de costes que abandera su nuevo plan estratégico; por delante deja la misión de remontar la acción que ha caído un 13% en los últimos doce meses y encauzar su anhelada consolidación de las ‘telecos’. El segundo se despide del año como presidente del campeón del selectivo español tras casi triplicar su valor (+180%) gracias a su giro hacia la defensa que le ha lanzado a conquistar Hispasat y poner el foco en EM&E como deseo de año nuevo.
El ejercicio tampoco ha dado tregua a las eléctricas, que arrancaron el año con cierto alivio tras la desaparición del impuestazo hasta que el ‘gran apagón’ registrado en primavera reabrió el debate sobre la seguridad del sistema, hizo mella en las cuentas de las grandes firmas y desencadenó un pulso público entre las compañías y Red Eléctrica (que cotiza bajo Redeia), a cuenta de las responsabilidades operativas y de inversión en la red, con el debate sobre la prórroga de la central nuclear de Almaraz de fondo. El cruce de acusaciones elevó la presión regulatoria sobre un sector ya acostumbrado a navegar en aguas turbulentas y terminó de cerrarse con otro frente clave: la polémica propuesta de la CNMC para la retribución de las redes eléctricas que, previsiblemente, aterrizará en los tribunales.
Bajo este telón, referencias del sector como Iberdrola han reafirmado su apuesta por crecer en el exterior, con inversiones récord en sus dos mercados prioritarios: Reino Unido y Estados Unidos. Su estrategia no desentona entre las puntas de lanza de la infraestructura española que fían al crecimiento internacional el motor de su negocio y siguen conquistando hitos como la entrada en el Nasdaq-100 que Ferrovial se propuso cuando trasladó su sede social a Países Bajos en 2023, no sin antes suscitar malestar en La Moncloa. Sus pasos podrían seguirse desde Acerinox, que ya ha abierto la puerta a cotizar en Nueva York para capitalizar su liderazgo en el mercado norteamericano.
Las otras patas del índice, el turismo y el consumo, han vuelto a ejercer de viento de cola para otro de los grandes bloques del Ibex, con IAG, Amadeus y Aena avistando un año récord marcado por la normalización definitiva del tráfico aéreo y la fortaleza de la demanda, reflejo de un consumo que se mantiene al alza y que enlaza directamente con el buen momento de Inditex, aupada por los inversores para poner la guinda a un año volátil con máximos históricos en bolsa.
La semana pasada el Ibex 35 alcanzó máximos históricos tras superar los 17.000 puntos por primera vez en su historia, al calor de un ‘rally’ del 48% que le encaminan a registrar su mejor año desde 1993. Además de la citada Indra, el repunte viene protagonizado por otros grandes valores como Banco Santander (+124%), BBVA (+109%) y Banco Sabadell (+78%). Destacan también los avaces experimentados por Iberdrola (+37%), Ferrovial (+36%), Repsol (+35%) o Inditex (+13%). Por el contrario, Telefónica (-12,7%) figura entre el puñado de valores que registran caídas en clave anual junto a Puig (-17,2%), Cellnex Telecom (-12,39%), Amadeus (-8,68%), Redeia (-8%), Fluidra (-1,53%) y Rovi (-0,7%).
