Publicado: abril 30, 2026, 10:23 am
Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha anunciado que abandona la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el cartel que reúne a los principales exportadores de petróleo del mundo. Tras 59 años en la organización, Emiratos se va, dice, por las «perturbaciones en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz», ocasionadas por la guerra en Irán.
Los responsables del gobierno de los siete emiratos (Abu Dabi, Ajman, Dubái, Fuyaira, Ras al Jaima, Sarja y Umm al-Qaywayn) no han elegido un momento precisamente plácido. Antes al contrario, salen de la OPEP cuando el doble bloqueo del estrecho de Ormuz (por Irán y por Estados Unidos), ha reducido la oferta de crudo.
El 28 de febrero, EEUU e Israel atacaron a Irán. Desde ese momento, los ataques a infraestructuras de hidrocarburos y el cierre de Ormuz han golpeado las economías internacionales y los mercados mundiales. En dos meses se han disparado los precios del petróleo (+50%), el gas (+40%) y el queroseno (+100%).
Según la OPEP, la producción de crudo del grupo cayó en marzo casi 8 millones de barriles diarios, un 27,5% menos que en febrero, con caídas drásticas en los suministros de Arabia Saudí, Kuwait, EAU e Irak. La guerra, asegura el Banco Mundial, ha provocado la mayor pérdida de suministro de petróleo de la que se tiene registro.
La OPEP, el poder que da el petróleo
La Organización de Países Exportadores de Petróleo existe desde 1960, cuando se agruparon en ella los máximos exportadores de crudo del mundo. La integran 12 países: Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait, Venezuela, Nigeria, Libia, Argelia, Gabón, Guinea Ecuatorial, República del Congo y Emiratos Árabes Unidos, que el 1 de mayo ya se habrá dado de baja.
Todo estos países poseen grandes reservas de crudo que, en conjunto, concentran una porción significativa de la producción mundial. La OPEP nació con la misión de coordinar la política petrolera de sus miembros para evitar vaivenes bruscos en los precios. Con el paso de las décadas, ese objetivo derivó en una herramienta de enorme peso geopolítico.
Al acordar cuánto petróleo producir, los países de la OPEP pueden influir en la oferta global y, en consecuencia, en los precios. Cuando la alianza recorta producción, el mercado tiende a tensionarse y los valores suben. Cuando abre el grifo, el efecto suele ser el contrario.
A ese esquema se sumó en 2016 la llamada OPEP+, una alianza más amplia (10 países más), que ha ganado protagonismo en los últimos años. En la OPEP+ están, además de los miembros de la organización original, Rusia, México, Kazajistán, Azerbaiyán, Baréin, Brunéi, Malasia, Omán, Sudán y Sudán del Sur.
Las anteriores salidas de la OPEP
La anterior marcha del cartel de los países superpetroleros fue la de Angola. El país se había incorporado a la OPEP en 2007 y se fue en 2023 por desacuerdo con las cuotas de producción de petróleo.
Más señalada fue la salida de Catar. Miembro de la OPEP desde sus inicios, apenas suponía el 2% del crudo que producía la organización. El país arabe dejó la alianza para aumentar la producción de gas. «No tenemos mucho potencial (en petróleo), somos realistas. Nuestro potencial es el gas», explicó entonces el ministro de Energía catarí. En ese momento, Catar era el principal exportador de gas natural licuado del mundo. Muchos analistas apuntaron que la decisión del emirato estaba relacionada con el boicot económico y diplomático impuesto a Catar por un grupo de países vecinos liderados por Arabia Saudí.
Además, Ecuador estuvo en la OPEP entre 1973 y 1992. Regresó en 2007, pero volvió a salir en 2020 porque se negó a reducir la cuota de producción impuesta. Indonesia fue miembro entre 1962 y 2008, cuando dejó el cartel porque había pasado de exportador a importador de petróleo.
Emiratos quería producir más y sin controles
Emiratos Árabes Unidos es (era) un miembro importante de la OPEP. De un lado, por ser el tercer productor del bloque y de otro, por su capacidad de expandir su producción a partir de inversiones sostenidas en el sector. Pero el país de los siete emiratos no ha improvisado su decisión.
No sólo ha sido la guerra. EAU llevaba tiempo evaluando la idea de abandonar el cártel. Se quejaba de que sus cuotas habían restringido injustamente sus exportaciones de petróleo. Las cuotas de producción que fija la OPEP estaban limitando su ambición de aumentar las exportaciones. Fuera de la organización, EAU podrá producir sin restricciones y ganar margen para redefinir su estrategia energética, según analistas que cita MarketWatch.
«Creo que esto demuestra que el cártel ya no tiene la misma influencia ahora que Venezuela es, de facto, un títere de Estados Unidos, y que este último es ahora el productor clave a nivel mundial. Los Emiratos Árabes Unidos se beneficiarán al poder alinearse más estrechamente con Estados Unidos», asegura Ashley Kelty, analista de energía de Panmure Liberum.
El ministro de Energía de EAU afirma que, al convertirse en un país sin obligaciones vinculantes respecto al grupo, gozará de una mayor flexibilidad. El país ha realizado numerosas inversiones para elevar su capacidad de producción.
La relación con Arabia Saudí y EEUU
La guerra de Irán ha influido, por supuesto, en la decisión de Emiratos. No sólo porque ha hecho el presente enormemente inestable, reduciendo la oferta de crudo y elevando los precios, sino porque ese conflicto ha abierto más la herida que ya existía entre EAU y Arabia Saudí, líder de facto del cartel.
Ambos países fueron aliados cercanos, pero se han distanciado en los últimos años. El país de los siete emiratos ha ido ganando autonomía y acercándose más a los intereses de la Casa Blanca. De hecho, según BBC News, la salida de EAU de la OPEP representa una victoria significativa para Donald Trump, quien ha criticado duramente a la organización por «estafar al resto del mundo».
En estos años, Emiratos ha estrechado lazos con EEUU, pero también con Israel y respaldado a un grupo separatista armado en el sur de Yemen. En la actual guerra, la importante base estadounidense que hay en EAU ha sufrido miles de ataques con misiles y drones iraníes. A las autoridades del país la respuesta de las organizaciones multilaterales regionales, como el Consejo de Cooperación del Golfo y la Liga Árabe, les ha parecido tibia.
Consecuencias de la salida de Emiratos
La marcha del país de los siete emiratos supone un mayor debilitamiento de la OPEP. Saul Kavonic, jefe de investigación energética en MST Financial, habla incluso del «principio del fin» del cartel. «Con la salida de Emiratos Árabes Unidos, la OPEP pierde cerca del 15% de su capacidad y a uno de sus miembros más disciplinados», asegura.
La decisión de EAU abre interrogantes sobre la capacidad de la organización para seguir actuando como un bloque disciplinado en un escenario energético cada vez más fragmentado, según Moneycontrol. Además, el poder del cartel sobre los mercados petroleros mundiales ya había disminuido en los últimos años a medida que crecía la producción de EEUU.
La marcha de EAU «elimina uno de los pilares fundamentales que sustentan la capacidad de la OPEP para gestionar el mercado», le ha dicho a The Wall Street Journal el jefe de análisis geopolítico de la consultora Rystad Energy, Jorge León. «Perder a un miembro con una capacidad de producción de 4,8 millones de barriles diarios y la ambición de producir más, supone arrebatarle al grupo una herramienta crucial», sostiene.
Su salida podría derivar en precios del petróleo más bajos, pero también en una mayor volatilidad en el mercado durante las próximas décadas. Es lo que sostiene David Oxley, economista jefe especializado en clima y materias primas de Capital Economics, que advierte de que las repercusiones podrían ser mayores si otros miembros deciden abandonar la OPEP, o si países como Rusia y Arabia Saudí optan por aumentar su producción.
