Publicado: diciembre 24, 2025, 8:21 am
La cotización del oro al contado prosigue su escalada este miércoles, cuando ha llegado a superar por primera vez en su historia el umbral de los 4.500 dólares por onza, a punto de cerrar así su mejor año desde 1979 para este activo refugio, con una revalorización acumulada de más del 70% en 2025.
Las perspectivas de nuevas bajadas de tipos de interés en Estados Unidos y la persistente inestabilidad geopolítica volvían a impulsar la cotización de esta materia prima al contado hasta un máximo de 4.525,96 dólares, con una subida del 0,9% en comparación con el dato de cierre de ayer. De este modo, el precio de la onza de oro acumula en lo que va de año un repunte del 72,5%.
Además del oro, el precio de la plata aceleraba este miércoles su particular escalada con una subida del 2,3% respecto de la sesión anterior, hasta alcanzar un nuevo récord de 72,750 dólares por onza. En 2025, el precio de la plata acumula un alza del 149%. De su lado, los futuros del platino llegaban a anotarse una subida del 4,7% antes de la apertura en Europa, alcanzando un máximo intradía de 2.394,75 dólares. La revalorización del metal en lo que va de año ronda así el 163%.
Los usos diferentes que se dan a ambos metales también afectan a su cotización. La mitad de la demanda de oro procede de inversiones (lingotes, monedas y fondos cotizados) y de la demanda de los bancos centrales, mientras que sólo una sexta parte de la plata tiene fines de inversión. El oro también desempeña un papel más relevante para la joyería (más del 40%) que la plata (más del 20% si se combina con la platería).
En cambio, el uso industrial del oro es escaso (menos del 10%), mientras que la mayor parte de la plata se utiliza en este sector (alrededor del 60%), siendo las aplicaciones eléctricas y electrónicas, así como la energía fotovoltaica, los ámbitos más importantes. Así pues, el precio de la plata está más vinculado al ciclo económico global, por lo que es más propenso a sufrir correcciones en caso de que se produzca una ralentización de la economía mundial.
Aparte de las compras de oro por parte de los bancos centrales, la perspectiva de nuevos recortes de tipos por parte de la Fed en 2026, especialmente después de que el dato de inflación del 2,7% en noviembre fuera mucho mejor de lo esperado, empuja a la baja la cotización del dólar frente a las principales monedas, abaratando así la compra de oro por inversores no estadounidenses.
El mercado ve en este metal una forma de evitar la deuda soberana y las divisas y protegerse así de los crecientes déficits presupuestarios, al tiempo que las compras masivas ejecutadas por los bancos centrales también impulsan al alza su cotización. Desde Goldman Sachs aventuran que mantendrán la fiebre compradora, impulsada por los bancos centrales.
