Publicado: octubre 18, 2026, 9:24 am
En una zona de combate, conseguir sangre para un soldado que ha resultado herido no es algo fácil y una hemorragia grave puede convertirse en una carrera contrarreloj para salvarle la vida. La sangre necesita conservarse en frío, tiene una duración limitada y depende de que haya reservas disponibles. Por ello, desde Estados Unidos están trabajando en una alternativa que pueda guardarse durante mucho tiempo, transportarse sin neveras y utilizarse rápidamente cuando haga falta.
La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de Estados Unidos (DARPA) ha puesto en marcha RAPIID, un programa que ha sido subvencionado con 73 millones de dólares para desarrollar un sistema de productos sanguíneos que pueden almacenarse durante largos periodos sin refrigeración. El programa durará 36 meses y el objetivo es que pueda llegar al campo de batalla a partir del año fiscal 2029.
Así pretenden crear la sangre artificial
Según explican desde MIT Technology Review, durante el primer año se realizarán las pruebas preclínicas de seguridad y eficacia y se preparará la fabricación. Los dos siguientes estarán orientados a avanzar hacia los primeros ensayos en humanos y los trámites necesarios para su autorización.
Para que quede claro, el objetivo como tal no es crear una bolsa con sangre artificial que copie lo que hace la humana. Lo que se pretende es combinar varios productos que realicen las funciones esenciales que hace la sangre: transportar oxígeno, ayudar a detener las hemorragias y recuperar volumen y factores de coagulación.
El plasma es la parte más asequible porque puede congelarse, eliminar el agua y queda un producto seco que después puede reconstruirse. Las plaquetas son algo más complicado porque participan en la formación de coágulos. El mayor reto se encuentra en los glóbulos rojos. Informan que una de las posibilidades que se barajan es utilizar hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno…
Pero hacerlo dentro de nanopartículas que hagan de una superficie de membrana artificial desarrollada por la empresa KaloCyte. Esto consiste en un producto llamado ErythroMer que envuelve en una nanopartícula lipídica la hemoglobina de sangre de donante que está a punto de caducar y dura dos años en temperatura ambiente. Dicho esto, la clave es lograr tener todos los elementos liofilizados para poder utilizarlos en cualquier momento.
Un tiempo crítico de 36 minutos
Un estudio de JAMA sobre lesiones de combate en Afganistán sugiere que, si una persona herida necesita una transfusión, el tiempo crítico es de 36 minutos. Después de ese tiempo, la probabilidad de supervivencia comienza a disminuir drásticamente.
Es decir, el tiempo hasta recibir sangre puede ser decisivo, y desde DARPA consideran que poder disponer de estos productos directamente donde está el herido permitiría actuar antes sin depender tanto de hospitales, bancos de sangre y transporte refrigerado o donaciones.
Sin duda, el reto es mayúsculo porque todos los productos tienen que demostrar que son seguros y eficaces en humanos, además de poder fabricarse en grandes cantidades y recibir la autorización de las autoridades sanitarias. El gran objetivo es conseguir que todo funcione junto, como una cadena perfecta, y que pueda guardarse durante años en condiciones muy distintas a las de un hospital.
Si DARPA consigue superar estos obstáculos, la forma de atender las hemorragias graves en combate podría cambiar para siempre. Los médicos podrían llevar en la mochila productos secos que se preparasen en cuestión de minutos y ganar un tiempo que, en una emergencia y dentro de un contexto de guerra, puede ser de vida o muerte.
