Publicado: septiembre 10, 2026, 12:48 pm
Los trabajadores que deciden retrasar su jubilación en España más allá de su edad reglamentaria reciben una compensación económica como incentivo. Pueden optar por recibir un pago único cuando deciden retirarse, una vez demorada la fecha, o bien por un incremento mensual en su pensión hasta que fallezcan. Sin embargo, el dinero que se acaba recibiendo en cada uno de estos dos escenarios varÃa considerablemente. Hasta el punto de que un jubilado que opte por el recargo mensual en su pensión puede esperar cobrar, en lo que le queda de vida, casi el doble que otro que decida cobrar todo de golpe.
Asà lo refleja un estudio publicado este jueves por el centro de estudios Fedea en el que han participado dos investigadores de la Universidad de Cassino y del Lazio Meridional y de la Universidad de Valencia. Los académicos se plantean si el pago único tiene «un valor actuarial comparable» al incremento vitalicio de la pensión. Es decir, hasta qué punto ese pago único es equivalente a lo que se espera que un jubilado gane si opta por el recargo en la pensión mientras viva.
La cuestión es compleja porque hay muchos factores en juego. El sexo, la edad, la duración de la demora y el nivel de pensión influyen a la hora de determinar el atractivo de las opciones. Para tener una imagen completa, los investigadores han trazado un total de 280 perfiles que contemplan diferentes combinaciones de estas variables. El resultado es demoledor: en ninguno de esos 280 perfiles se alcanza una «equivalencia actuarial» entre las dos opciones, siempre gana el incremento vitalicio.
Para el jubilado promedio, por cada 51,2 euros que recibirÃa en el escenario del pago único podrÃa haber obtenido 100 eligiendo el complemento vitalicio. Esto se debe fundamentalmente a que en la mayorÃa de los casos es más probable vivir lo suficiente como para que lo ganado con el incremento de la pensión mejore al pago único.
No obstante, esa relación varÃa sustancialmente según el sexo y la cuantÃa de la pensión. En el caso de las mujeres, su mayor longevidad hace que cobren el complemento durante más tiempo que los hombres, incrementando su atractivo. Y en el caso de las pensiones más elevadas, «el complemento permanente mantiene una relación más directa con la pensión», lo que las hace más interesantes en este caso.
Por ejemplo, los investigadores estiman que para un hombre con una pensión de 2.198 euros al mes, el pago único ascenderÃa a 29.142 euros. Sin embargo, teniendo en cuenta su esperanza de vida, se estima que recibirÃa 61.553 euros en concepto de ese complemento vitalicio cobrado hasta su fallecimiento. En cambio, para una mujer con esa misma pensión la cuantÃa esperada del complemento serÃa de 72.480 euros.
En cualquier caso, los investigadores puntualizan que el hecho de que la cuantÃa esperada que ofrecen las dos opciones es diferente «puede haber motivos racionales para elegir el pago único». Entre ellos, los expertos citan las personas que tengan que atender necesidades inmediatas, amortizar deuda, quienes deseen invertir, dejar una cantidad heredable o reducir la exposición a cambios futuros en las reglas de las pensiones. La fiscalidad o la preferencia intensa por el consumo presente también pueden acercar el interés por las dos opciones.
Los expertos plantean «recalibrar» el pago único
A la luz de los resultados, los investigadores plantean que el sistema del pago único deberÃa revisar su calibración para reducir las diferencias que hay entre las dos opciones. Además, plantean que se informe a los pensionistas cuando tomen la decisión de las cantidades que pueden esperar recibir a lo largo de su vida en cada uno de los dos escenarios.
«Una decisión irreversible entre liquidez presente e ingresos vitalicios requiere comparaciones comprensibles y una fórmula cuya falta de neutralidad sea explÃcita», señalan. «La polÃtica pública puede respetar preferencias heterogéneas y, al mismo tiempo, evitar que el diseño oriente silenciosamente la elección hacia una opción menos valiosa», concluyen.
