Publicado: junio 1, 2026, 9:40 am
Los expertos llevan tiempo alertando de que el uso creciente de fármacos adelgazantes, como semaglutida (Ozempic, Wegovy) o tirzepatida (Mounjaro), ha llenado las consultas estéticas de un nuevo perfil de paciente: aquel que necesita combatir la flacidez. Según una encuesta difundida por la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP) a alrededor de 150 profesionales de la entidad, casi 9 de cada 10 especialistas detectan un aumento de cirugías tras adelgazar con este tipo de tratamientos. El fenómeno se ha intensificado durante el último año, tal y como señala alrededor del 50 % de los profesionales encuestados, mientras que un 35 % sitúa el inicio de esta tendencia entre uno y dos años atrás. Los profesionales que han participado en la encuesta cifran el aumento de estos pacientes en hasta un 25 % en su consulta. El problema, según los doctores Santiago Elvira y Tiago Gomes Rodrigues , cirujanos plásticos y fundadores de Clínica EGOS, es la velocidad a la que se pierde el peso. “Cuando la bajada es muy rápida, la piel no tiene tiempo para adaptarse. No es solo una cuestión estética: en muchos casos hablamos de incomodidad, irritaciones o incluso problemas funcionales”. El término ‘cara Ozempic’, que se usa para describir los efectos en el rostro de los fármacos para la pérdida de peso, se popularizó hace ya más de dos años a través de las redes sociales. La doctora Carmen Górriz , de IMR, explica que «la rápida disminución de grasa corporal puede causar una pérdida de volumen facial, especialmente a partir de los 25 años cuando la producción de colágeno y elastina se ve ralentizada. Todo ello resulta en una apariencia más envejecida, con flacidez acusada, aspecto demacrado, ojeras marcadas , arrugas más visibles y una textura más acartonada de la epidermis, que carece de elasticidad». Además de la esqueletización del rostro, los fármacos adelgazantes también dejan huella en el cuerpo. Según, la AECEP, entre los cambios físicos corporales más habituales destacan la flacidez abdominal , señalada por el 93 % de los encuestados, seguida por la flacidez en muslos, el exceso de piel en brazos y la pérdida de volumen en glúteos, consecuencia de una reducción rápida de grasa corporal que afecta al contorno y a la calidad de la piel. Como consecuencia de estos cambios, los procedimientos quirúrgicos han experimentado un incremento significativo, especialmente en el ámbito corporal. La abdominoplastia se sitúa como la intervención más demandada, mencionada por casi el 90 % de los especialistas, seguida del lifting de brazos (46 %), el lifting de muslos (35 %) y el lifting corporal completo (28 %). En el ámbito facial, destacan especialmente el lifting facial , señalado por casi el 60 % de los especialistas, seguido por los rellenos con ácido hialurónico (44 %); la blefaroplastia (43%) y los bioestimuladores de colágeno (30%). En cuanto al perfil de los pacientes, el 83% de los encuestados coincide en que se trata predominantemente de mujeres. Además, este tipo de consultas se concentra principalmente en pacientes de mediana edad, entre los 45 y los 60 años. El doctor Jordi Mir , vocal de la AECEP, aprovecha para recomendar un uso responsable de estos fármacos, cada vez más habituales, para la pérdida de peso rápida antes de una alfombra roja o un evento, con fines estéticos, más que médicos. «Deben utilizarse bajo supervisión médica y acompañarse de una reeducación de los hábitos de vida , especialmente en el ámbito dietético y del ejercicio físico. Además, una pérdida de peso demasiado rápida puede tener consecuencias tanto a nivel estético como funcional, por lo que es fundamental realizar un seguimiento adecuado de cada caso». Desde las Clínica EGOS también coinciden en la frivolización de estos tratamientos. «Muchas personas lo ven como una solución rápida sin conocer las consecuencias a medio plazo. Adelgazar no debería ser una carrera. Cuando se hace de forma progresiva , el cuerpo responde mejor y se reducen este tipo de secuelas”, destacan.
