Publicado: agosto 16, 2026, 3:00 am
El Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que se va aplicar progresivamente desde esta semana, supondrá novedades para el consumidor. Los envases en contacto con alimentos verán limitadas las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas ( o PFA), que se conocen como ‘químicos eternos’ por ser muy contaminantes. A lo que se sumarán, entre otras cosas, un sistema de etiquetado armonizado para todos los envases de la Unión Europea (UE) en 2 años y la implantación, hasta el 1 de enero de 2029, de un sistema de recogida de envases. También desaparecerán gran parte de las monodosis en restaurantes y hoteles.
El nuevo reglamento también supondrá que, a la hora de comprar comida o bebida para llevar, el consumidor pueda llevar su propio envase así como tener la alternativa de un envase reutilizable. Además, de cara a 2030, se obligará reducir los envases excesivamente grandes, los falsos fondos y las capas que den una apariencia de mayor volumen. El espacio vacío en los envases colectivos, para comercio electrónico y el transporte, no podrá superar el 50%.
Límites a sustancias químicas contaminantes
«Los consumidores irán cambiando sus hábitos y adaptándose», confía el portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), Enrique García. El representante de esta organización de consumidores resalta la relevancia de la limitación de los PFA en los envases para alimentos, ya que «son miles de sustancias químicas que impactan muy negativamente en el medio ambiente». García exige que no se aproveche la nueva normativa para elevar los precios de venta al público.
Tanto Enrique García (OCU) como Fernando Bretón (UNIE Universidad) temen que la nueva normativa se traduzca en la subida de precios de algunos alimentos al repercutirse las inversiones realizadas
Expertos como el profesor de UNIE, Fernando Bretón, comparten esta inquietud y admiten «un riesgo de repercusión en el ticket de la compra, especialmente en productos con poco margen» al repercutirse las inversiones realizadas. Sobre la desaparición de los envases monodosis en la hostelería en 2030, Bretón advierte que obligará a «reformular formatos y cambiar las dinámicas de servicio». Para la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU), todas estas normas, deben servir para «racionalizar el uso desmedido de envases».
Inversiones desde 2004
Para Enrique García, de OCU, otro aspecto importante de la nueva normativa es la reducción del embalaje excesivo «por el enorme problema de residuos que representa». Incluso, sostiene, que la obligación de que el espacio en los envases colectivos para el comercio online y el transporte no sea superior al 50% «reducirá el precio de las mercancías».
En el lado de los fabricantes dibujan un sector altamente regulado y muy innovador frente a una normativa cada vez más prolija. La responsable de envases en la Asociación Española de Industriales de Plásticos (ANAIP), Cristina Galán, afirma que «la introducción de esta legislación no significa que los envases empiecen a revisar su composición desde ahora». Galán añade que las inversiones en nuevas tintas o composiciones se remontan a 2004. La representante de la industria plástica exige seguridad jurídica y vigilar que las importaciones de terceros países cumplan las mismas reglas.
«La introducción de esta legislación no significa que los envases empiecen a revisar su composición desde ahora», avisa Cristina Galán desde la Asociación Española de Industriales de Plásticos (ANAIP)
Un difícil aterrizaje
El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), que deberá estar listo para enero de 2029, es otra de las novedades y servirá tanto para la recogida como el retorno de envases. En la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) subrayan que «el nuevo sistema conlleva inversiones muy altas así como cambios en sus modelos de negocio». Algo que corrobora Bretón, de UNIE Universidad, quien habla de «un rediseño logístico muy importante» en los puntos de venta.
Desde la OCU, Enrique García, espera que el Gobierno dé luz verde este otoño al real decreto ley que lo desarrollará y destaca que estamos ante «un incentivo más directo para el consumidor» en línea con los países nórdicos. Este experto critica que, con el actual sistema de reciclaje, «el consumidor paga por el reciclaje y no se entera del coste».
¿Misión Imposible para industria y distribución?
No hay todavía estimaciones sobre el impacto económico de la nueva regulación, apuntan desde la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (ASEDAS). Su directora de Sostenibilidad, Ana Rivas, lo justifica en la complejidad de formatos comerciales y categorías de productos. Rivas defiende que su cumplimiento supone «revisar y gestionar información asociada a un elevado número de productos y proveedores».
«Las empresas están destinando recursos a la modernización de procesos productivos, el desarrollo de envases más ligeros y eficientes», apunta Paloma Sánchez Tello (Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas, FIAB)
Su homóloga en FIAB, Paloma Sánchez Pello, añade que «las empresas están destinando recursos a la modernización de procesos productivos, el desarrollo de envases más ligeros y eficientes». Además de formar a sus equipos humanos para el cambio. Sin embargo, Sánchez Tello ve algunas de las medidas del Reglamento «técnicamente difíciles de llevar a cabo» sino se incluyen periodos transitorios.
Expertos como Fernando Bretón, de UNIE Universidad, defienden que hubiera sido mejor empezar por «productos y sectores críticos», a través de «pruebas piloto» para desplegar la nueva normativa. En la patronal de los fabricantes de productos plásticos, Cristina Galán confía en la «versatilidad» del plástico para adaptarse a los cambios y se muestra convencida de que «indudablemente habrá más inversiones«.
¿Una responsabilidad de la industria?
Desde el lado del consumidor, la responsable de Sostenibilidad de CECU Eva Kreisler defiende «controles de cumplimiento estricto» y cree que la responsabilidad de que los consumidores no estén expuestos a sustancias tóxicas, a través de envases de alimentos, «no debe recaer en los consumidores sino en la industria» .
Desde la organización de consumidores CECU creen que la responsabilidad de que los consumidores no estén expuestos a sustancias tóxicas «no debe recaer en los consumidores sino en la industria»
Diseñando nuevas soluciones
Pero, ¿en qué están empleándose industria y distribución, exactamente? La responsable de Sostenibilidad de la patronal de los supermercados ASEDAS asegura que «la cadena de valor lleva años trabajando para adaptarse a este escenario regulatorio». Lo que, aclara, no se limita a la sustitución de materiales sino que, para reducir el impacto medioambiental, «implica nuevas soluciones de diseño, nuevos modelos de uso, sistemas de reutilización, mejoras en la gestión de residuos y nuevas alternativas tecnológicas».
Desde la Federación de Consumidores y Usuarios CECU, Kreisler propone fomentar sistemas de rellenado (refill) y de envases retornables en el súper y la hostelería «que pueden contribuir simultáneamente a reducir la generación de residuos, proteger el medioambiente y aliviar los costes para los consumidores».
