Publicado: junio 8, 2026, 12:23 pm
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Para la industria turística, el momento en el que un viajero abre su teléfono en el aeropuerto y busca una red wifi gratuita concentra una oportunidad de negocio que se basa en capturar datos de primera mano, personalizar la experiencia en tiempo real y convertir a un pasajero de tránsito en un cliente recurrente. El turismo inteligente, definido por el uso de tecnología para optimizar la experiencia del viajero y la gestión de los destinos, está en crecimiento. Según datos de la empresa de investigación de mercado, Fortune Business Insights, el mercado mundial se valoró en 813.7 millones de dólares en 2025 y se proyecta que alcance 2,848 millones en 2034.
Pero antes de la experiencia personalizada viene un paso más básico que la industria turística latinoamericana sigue pasando por alto: recolectar el dato. Edwin Pardo, cofundador y Chief Product Officer (CPO) de Datawifi, empresa de origen colombiano con más de 72,000 puntos de acceso wifi en la región y 133 millones de usuarios únicos, señala que gran parte de la industria turística aún desaprovecha «el potencial de los datos generados por millones de usuarios que se conectan diariamente a redes wifi en hoteles, aeropuertos y espacios turísticos». Datos de la compañía revelan que, pese a que 85% de los viajeros considera esencial el wifi gratuito, la mitad de los hoteles en América Latina obtiene una calificación de este servicio por debajo del 50%. En hoteles económicos, el problema se agrava y 65% de los huéspedes califica la conexión como regular o deficiente. Una solución pasa por los llamados portales cautivos inteligentes, plataformas que gestionan y personalizan el acceso a redes wifi y que, en ese proceso, capturan información sobre el viajero de forma transparente y con su consentimiento, a cambio de una conexión de calidad, algo a lo que se le conoce como First-Party Data. Cuando un turista se conecta al wifi del hotel, el sistema provee internet, pero también identifica quién es, qué necesita en ese momento exacto y activa respuestas automáticas. Si un huésped lleva diez minutos en el lobby, el portal puede enviarle un enlace para un check-in rápido o una cortesía en el bar. Si acaba de llegar al aeropuerto, puede recibirlo en su idioma y mostrarle las opciones de transporte disponibles. «Los portales cautivos inteligentes van más allá del acceso a internet, transforman la conexión en experiencia», subraya Pardo. El resultado es mejor servicio para el cliente e inteligencia de negocio en tiempo real para los operadores.
La magia del ecosistema conectado El Mundial como laboratorio
El verdadero potencial del turismo inteligente, sin embargo, no está en cada punto de conexión aislado, sino en la integración de todos ellos. Un viaje involucra actores como la aerolínea, el aeropuerto, el hotel, el restaurante, la empresa de transporte, el organizador de eventos. Cada uno genera datos, pero desde la perspectiva de Pardo falta que los compartan entre sí. Esta compartición de datos es conocida como “’viaje sin fricciones”, porque el turista interactúa con decenas de actores durante su trayecto. Sin embargo, la experiencia se siente fragmentada porque cada entidad opera de manera aislada. Construir ese ecosistema integrado es precisamente el reto más difícil que enfrenta la industria en América Latina. Desde la perspectiva del directivo, no es solo un problema tecnológico, es cultural y organizacional. Hoteles, aerolíneas y aeropuertos compiten, desconfían o simplemente no tienen los incentivos alineados para compartir sus datos. Resolver esa ecuación requiere estándares de interoperabilidad, marcos de gobernanza de datos y una visión compartida de que el turista satisfecho beneficia a todos los actores del ecosistema. La empresa, incluso, documentó un caso en que la implementación de portales cautivos estratégicos permitió a una organización pasar de 150 a 1,500 interacciones mensuales, es decir, multiplicar por diez su capacidad de impacto a través del canal de conectividad. Tres ciudades de México serán sede del Mundial 2026 y el impacto económico promete ser histórico. La consultora The Competitive Intelligence Unit (The Ciu) calcula una derrama económica directa cercana a 2,570 millones de dólares para esas tres sedes, equivalente a 0.13% del PIB nacional, además de la generación de aproximadamente 105,000 empleos temporales. La Secretaría de Turismo prevé la llegada de más de cinco millones de turistas nacionales e internacionales, un escenario que abre una oportunidad para poner en marcha estrategias de turismo inteligente. «Este torneo será el mayor momento de contacto entre marcas y consumidores que México habrá vivido en décadas. No hay otra cita deportiva con esa capacidad de movilizar audiencias, sectores y cadenas de valor al mismo tiempo», afirma Fabiola Jiménez, country manager de Infobip México.
La plataforma de comunicaciones en la nube identificó cuatro sectores con el mayor potencial de capitalizar el evento, entre ellos viajes y hotelería. También destacan retail y alimentos, banca y fintech y telecomunicaciones. La lógica, aseguran desde Infobip, es aprovechar el entusiasmo del aficionado para construir lealtad de marca a través de experiencias personalizadas, gamificadas y relevantes. «Cuando encuentra (el turista o usuario) una red wifi abierta en aeropuertos, hoteles o Fan Zones, ese momento se convierte en una máquina de retención: a través del portal cautivo inteligente, el destino puede perfilar al viajero, ofrecerle la bienvenida en su idioma, enviarle una oferta automatizada y capturar su First-Party Data para lanzar campañas de retargeting (reorientación) meses después del evento», explica Pardo.
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