El Líbano y el uranio pueden dinamitar el acuerdo de paz en Irán: "Israel no está nada satisfecho con los términos del memorando" - Estados Unidos (ES)
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El Líbano y el uranio pueden dinamitar el acuerdo de paz en Irán: «Israel no está nada satisfecho con los términos del memorando»

Publicado: junio 17, 2026, 7:23 am

El acuerdo de paz anunciado por EEUU e Irán es tan frágil como incierto. Aunque los bombardeos se han detenido y los mercados financieros lo están celebrando con subidas en las bolsas y caídas del precio del petróleo, se trata solo de un memorando de entendimiento, que ambas partes plasmarán sobre el papel este viernes en Ginebra, pero que deja en el aire cuestiones fundamentales, como son la navegación en el estrecho de Ormuz, el programa nuclear iraní, la reconstrucción de Irán y, sobre todo, la ocupación israelí del Líbano.

Donald Trump ha subrayado este martes que el conflicto en el Líbano «es una guerra menor» que no entorpecerá el proceso de paz, pero la realidad parece llevarle la contraria. Por un lado, Irán ha dejado claro desde el primer momento que cualquier ataque israelí contra Beirut será «una violación» del memorando de entendimiento y exige, además, el fin de la ocupación. Israel, en cambio, no se siente partícipe del acuerdo y no está dispuesto a retirar sus tropas del sur del Líbano porque considera que la amenaza de Hezbolá sigue viva.

«El primer riesgo de este incipiente acuerdo de paz está en el Líbano. Israel no está nada satisfecho con los términos del memorando porque ha sido negociado entre EEUU e Irán sin tener en cuenta sus propios intereses», afirma el profesor David Hernández, investigador de la Universidad Complutense especializado en Oriente Medio: «EEUU e Israel siempre han sido estrechos aliados e iniciaron conjuntamente la ofensiva contra Irán, pero ahora mismo tienen intereses contrapuestos. Trump sabe que cada vez es más difícil justificar esta guerra y ha cerrado unilateralmente un acuerdo con Teherán, pero Israel no lo acepta porque su objetivo es derrocar al régimen iraní y cambiar el mapa regional de Oriente Medio».

Trump también es consciente de que Israel puede dinamitar el acuerdo y ha exigido «responsabilidad» a Benjamin Netanyahu, pero su capacidad para influir sobre el primer ministro israelí tiene sus límites. «EEUU es el único actor internacional que puede influir en su comportamiento, pero hay que tener en cuenta que Israel se encuentra en plena precampaña electoral (habrá elecciones en octubre) y eso provoca que el gobierno de Netanyahu mantenga posiciones más extremistas con respecto al Líbano. Desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, Israel se ha marcado el objetivo de acabar con cualquier tipo de amenaza y eso incluye a Hezbolá», afirma Hernández.

Y ese objetivo israelí de destruir a la milicia chií choca frontalmente con los planes de Teherán, apunta el profesor: «Irán ya ha hecho concesiones porque en ningún punto del memorando se habla de Gaza ni de la causa palestina, de la que ha sido su gran valedor durante años. Irán ha renunciado a poner el tema de Gaza sobre la mesa, pero no va a renunciar a defender a Hezbolá en el sur del Líbano, ya que ha sido su principal aliado en la zona desde los años 80″.

«Irán tiene la sartén por el mango»

La reapertura del estrecho de Ormuz es otra piedra angular del acuerdo de paz y aquí Irán «tiene la sartén por el mango», subraya Frederic Mertens, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea: «El cierre de Ormuz ha disparado el precio del petróleo y ha provocado tensiones inflacionistas que se están notando en todo el mundo, también en EEUU. Trump tiene las elecciones de mitad de mandato (midterm elections) a la vuelta de la esquina y necesita un acuerdo rápidamente para salir de un problema que él mismo ha creado y por el que puede ser castigado en las urnas por el ciudadano americano medio».

«Irán también está sufriendo las consecuencias de los bombardeos, sobre todo el pueblo iraní, y la crisis económica en el país es muy profunda, pero el régimen ya no tiene nada que perder. Su cúpula ha sido eliminada, pero se mantiene en pie y ejerce un férreo control sobre su población. Es Trump quien puede sufrir en mayor medida las consecuencias de una guerra prolongada», recalca.

«Más que un acuerdo de paz, lo que está intentando conseguir Trump es un acuerdo de estabilidad que garantice el desbloqueo de Ormuz. Su objetivo fundamental es acabar con ese punto de estrangulamiento que está asfixiando a la economía global», coincide José María Peredo, catedrático de política internacional.

En cualquier caso, Mertens cree que Ormuz va a seguir siendo la mejor baza de Irán en las negociaciones de paz. «Hay más de un millar de buques varados en el golfo de Omán y, en el mejor de los casos, la normalización del tráfico marítimo tardará varias semanas en producirse. Irán puede exigir a EEUU que presione a Israel o que garantice que no se producen ataques en el Líbano. Puede usar Ormuz para defender sus propios intereses y los de sus próxis de Hezbolá». Mertens recuerda que Irán cuenta «con minas inteligentes» en aguas de Ormuz, capaces de «hundir petroleros de forma selectiva», lo que explica que buques chinos hayan cruzado el estrecho a pesar del bloqueo.

El programa nuclear, clave en el acuerdo de paz

Otro obstáculo que puede provocar el descarrilamiento del acuerdo de paz es el programa nuclear iraní. Para EEUU es condición sine qua non que Irán renuncie a desarrollar armas nucleares y destruya sus reservas de uranio enriquecido, especialmente sus 450 kilos al 60% de pureza, una calidad cercana a la requerida para el uso militar. «Ese uranio es una garantía de defensa para Irán, le sirve como amenaza para negociar otras cuestiones y, a la vista de lo ocurrido históricamente, es difícil pensar que vaya a deshacerse de todo ese material. Y aunque lo haga, es difícil tener garantías de que no vuelva a producirlo», dice Peredo.

«Se está hablando de un acuerdo nuclear muy similar al que logró Barack Obama con Irán en el año 2015 y que el propio Trump rompió. Una de sus razones fue que no se concretaba la destrucción del uranio enriquecido de Irán y, supuestamente, en este nuevo acuerdo pretende ir un paso más allá, pero habrá que ver cómo se materializa. Yo creo que en estas circunstancias es muy difícil que Irán vaya a renunciar completamente a su programa nuclear, entre otras cosas porque ya no se fía de EEUU después de romper unilateralmente el acuerdo de 2015 y de sufrir sus sanciones», coincide Hernández.

La reconstrucción de Irán tras los devastadores bombardeos sufridos o el levantamiento de las sanciones pueden ser bazas de EEUU para forzar a Irán a renunciar a ese programa nuclear y destruir sus reservas de uranio. «Irán sabe que otros países de la región como Emiratos Árabes, Qatar o Arabia Saudí han crecido mucho en las últimas décadas, mientras que las sanciones internacionales han lastrado su propia economía. Liberarse de esas cadenas puede ser, sin duda, un incentivo para renunciar a sus planes nucleares, aunque quizás haría falta un líder moderado o reformista al frente del régimen, como en la época de Hasán Rohaní», sostiene Peredo.

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