Publicado: octubre 25, 2026, 6:24 am
Hubo un tiempo en el que salir de casa con música exigía cierta preparación. Había que elegir canciones, ordenar archivos, conectar un cable y esperar a que la biblioteca del ordenador terminase de sincronizarse. A veces tocaba borrar un álbum para hacer sitio a otro. Después, bastaba con ponerse los auriculares y deslizar el dedo por una rueda para decidir la banda sonora del trayecto.
El iPod pertenece a ese tiempo. Al de los cables enredados en el bolsillo, las listas preparadas para alguien y los nombres de canciones que convenía corregir para encontrarlas después. El 23 de octubre de 2001, Apple presentó un reproductor que prometía llevar hasta mil temas encima y ahora, veinticinco años después, esa cifra puede parecer modesta, pero entonces resumía una posibilidad fascinante: salir a la calle con una buena parte de tu colección musical favorita.
El primer modelo tenía un disco duro de 5 GB, una pantalla monocroma y una rueda que giraba físicamente. Pesaba unos 185 gramos, anunciaba hasta diez horas de autonomía y costaba 399 dólares en Estados Unidos. Y al principio solo funcionaba con Mac.
No es que Apple hubiera inventado los reproductores MP3 ni tampoco (ni mucho menos) la posibilidad de escuchar música mientras caminábamos: el Walkman y el Discman ya habían acompañado muchos trayectos antes. Lo que hizo el iPod fue cambiar la manera en que sentíamos disponible la música, algo así como un precursor del Spotify de hoy en día por su almacenamiento, pero combinando el tamaño adecuado (terrible tortura cargar con un Discman), el diseño (ese minimalismo tan Cupertino) y la facilidad de uso. Y todos esos factores unidos acabaron convirtiéndolo en uno de los objetos más reconocibles de los años 2000 y en un icono de la tecnología de consumo.
La rueda tenía mucho que ver con la experiencia. Cuando llevabas cientos de canciones, encontrar una concreta importaba tanto como poder guardarla. Recorrer artistas, álbumes y listas con el pulgar convirtió una biblioteca digital en algo que se podía manejar con una mano. La otra mitad del invento estaba en el ordenador: iTunes había nacido en enero de 2001, antes que el iPod, y permitía importar música de CD y organizarla. La tienda de canciones llegaría en abril de 2003 a Estados Unidos, con más de 200.000 temas y un precio de 99 centavos por canción. A España llegó el 26 de octubre de 2004, con canciones a 0,99 euros, impuestos incluidos, según anunció Apple entonces.
La familia creció y cambió de aspecto: en 2004 se presentó el mini, que incorporó colores y un cuerpo más compacto (pesaba solo 102 gramos); en 2006 el nano, con diseño ultrafino, pantalla a color y también distintos modelos muy coloridos (ya ofrecía 24 horas de autonomía y capacidad para 2.000 canciones); el touch, presentado en 2007 después del primer iPhone, adoptó la pantalla multitáctil y la conexión wifi; en 2012 llegó una segunda generación del nano, con 5,4 mm de grosor y una pantalla Multi-Touch de 2,5 pulgadas; el shuffle (2015) fue el más pequeño, sin pantalla y más pequeño que un paquete de chicles, pero con 15 horas de autonomía y 2 GB de almacenamiento, y, finalmente, en 2019 se lanzó la segunda generación del touch, compatible con la realidad aumentada y FaceTime de grupo, así como 256 GB de capacidad.
En abril de 2007, Apple anunció que había vendido 100 millones de iPod. Fue el mismo año en que presentó el iPhone, un dispositivo que combinaba teléfono, comunicación por internet y… un iPod con controles táctiles. Y empezó el principio del fin para un producto que había enamorado a medio planeta y que acabaría integrado en el aparato que hoy habita en muchos bolsillos. La despedida, sin embargo, tardó en llegar y no fue hasta mayo de 2022 cuando la compañía de Cupertino anunció que el último iPod touch dejaría de venderse tras agotar existencias. Habían pasado más de veinte años desde el primer modelo.
Un icono que no se ha ido del todo
El aniversario también ha traído un pequeño viaje al pasado dentro de Apple Music: ha incorporado una recreación interactiva del iPod a la página de su servicio musical. El guiño permite recorrer una interfaz inspirada en el reproductor y acceder a selecciones de música de los años 2000 y de sus anuncios.
Pero la realidad es que algunos usuarios prefieren recuperar el objeto físico de verdad. Según datos facilitados por eBay a este periódico, el término ‘iPod’ se buscó en su plataforma en todo el mundo, de media, más de una vez cada dos segundos entre enero de 2025 y agosto de 2026. La compañía también ha compartido precios medios de venta de tres modelos usados: aproximadamente 90 euros para el iPod nano de séptima generación, 75 euros para el de tercera generación y 55 euros para el iPod mini (estos importes corresponden exclusivamente a operaciones en eBay Alemania entre el 1 de julio de 2025 y el 2 de julio de 2026).
Quizá parte de su atractivo se entienda al encender uno que lleva años guardado. Si conserva la biblioteca, también conserva decisiones: aquel disco que escuchamos sin descanso, esa canción en repeat que canturreábamos por la calle pensando en esa persona especial, una lista para un viaje con amigos que siempre recordáis en las quedadas o un tema que habíamos olvidado. Y puede que todo eso siga pasando hoy en día, pero lo digital, la rapidez y el desvanecimiento de una pista en Spotify hace más difícil que dentro de 25 años podamos usar la plataforma como cápsula del tiempo. Porque mil canciones podían parecer una colección enorme en 2001 y hoy, en un viejo iPod, pueden ser una pequeña autobiografía.
