Publicado: agosto 19, 2026, 6:23 am
En astronomÃa, que algo haya quedado registrado no significa necesariamente que sepamos que está ahÃ. Los telescopios acumulan imágenes y mediciones en las que una señal puede confundirse con el brillo de una estrella, quedar fuera del alcance práctico de un instrumento o pasar desapercibida hasta que otra observación cambia nuestra forma de mirar los datos anteriores. Es una de las razones por las que los archivos astronómicos tienen tanto valor: a veces, un descubrimiento no empieza con una imagen nueva, sino con la decisión de volver a mirar una antigua.
El hallazgo. Ese es exactamente el caso de Beta Pictoris d, un nuevo planeta identificado alrededor de Beta Pictoris, una estrella cercana que los astrónomos llevan décadas observando. Cuando los investigadores reconstruyeron su recorrido, comprobaron que su señal ya aparecÃa en observaciones que se remontaban a 2014. No era fácil distinguirla: según ESO, Beta Pictoris d es unas 100 veces más tenue que Beta Pictoris b y se ha convertido, en términos de magnitud absoluta, en el exoplaneta más tenue fotografiado directamente desde observatorios terrestres.
Por qué era tan difÃcil verlo. Fotografiar directamente un exoplaneta exige separar su débil luz del resplandor de la estrella que orbita, y Beta Pictoris d añadÃa además un problema geométrico. Vemos este sistema prácticamente de canto, de modo que la posición aparente de sus planetas cambia y puede hacer que uno quede demasiado cerca de la estrella o llegue a solaparse con otro planeta. En las observaciones de 2014, de hecho, d aparecÃa casi superpuesto al mucho más brillante Beta Pictoris b. Solo después de sustraer la señal de este último durante el procesado de los datos pudieron los investigadores recuperar el mundo que habÃa quedado oculto.
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Las imágenes ayudan a entenderlo mejor. En el estudio original puede recorrerse la galerÃa de observaciones de Beta Pictoris d obtenidas entre 2014 y 2025 con distintos instrumentos. La secuencia permite ver cómo cambia su posición aparente con el tiempo y, sobre todo, entender por qué pasó desapercibido durante tantos años. La imagen de 2014 es especialmente ilustrativa, porque muestra hasta qué punto su señal quedaba prácticamente superpuesta a la de Beta Pictoris b.
Dos equipos, el mismo planeta. La identificación llegó por partida doble y casi al mismo tiempo. El 3 de diciembre de 2025, el equipo de Ben Sutlieff y Markus Bonse observaba Beta Pictoris b con el instrumento ERIS del Very Large Telescope cuando detectó una fuente inesperada que acabarÃa siendo Beta Pictoris d. Cinco dÃas antes, sin que ambos grupos lo supieran, otro equipo dirigido por Aidan Gibbs habÃa detectado de forma independiente la señal del mismo mundo con JWST/NIRSpec mientras estudiaba también a Beta Pictoris b. La imagen directa desde el VLT y la espectroscopÃa del James Webb habÃan llegado, por caminos distintos, al mismo planeta. Los dos trabajos se publicaron el 15 de julio de 2026 en The Astrophysical Journal Letters.
Qué sabemos de Beta Pictoris d. El recién identificado planeta es bastante menos masivo que los otros dos gigantes conocidos del sistema. El equipo del VLT estima unas 2,4 masas de Júpiter y una temperatura efectiva cercana a 600 kelvin, unos 327 ºC, a partir de modelos evolutivos. Su órbita se mueve en la región de unas 30 unidades astronómicas de la estrella, aunque ese parámetro todavÃa conserva una incertidumbre considerable. Conviene separar además dos ideas: que sea extremadamente tenue no significa que sea poco masivo. Estamos hablando de su brillo, no de su masa.
Por qué importa este sistema. Beta Pictoris está a unos 63 años luz y tiene apenas unos 23 millones de años, una edad muy temprana en términos astronómicos. A su alrededor conserva un enorme disco de escombros y ya conocÃamos dos gigantes, Beta Pictoris b y c. Con d, pasa a ser solo el segundo sistema conocido, después de HR 8799, con más de dos planetas obtenidos mediante imagen directa. Poder estudiar tres mundos nacidos en el mismo entorno permite comparar cómo evolucionan cuerpos con masas, temperaturas y órbitas diferentes sin cambiar de sistema planetario.
Lo que todavÃa puede estar ahÃ. El caso de Beta Pictoris d deja una idea especialmente sugerente: los lÃmites de lo que vemos dependen tanto del telescopio como de las técnicas con las que interpretamos sus datos. Volver sobre archivos antiguos con una pista nueva permitió recuperar un planeta que llevaba más de una década registrado, y los investigadores creen que otros sistemas conocidos podrÃan esconder mundos menos masivos todavÃa. Instrumentos como METIS, que se instalará en el Extremely Large Telescope, ampliarán esa capacidad. Algunos de los próximos exoplanetas que descubramos quizá ya estén, simplemente, esperando dentro de nuestras observaciones.
Imágenes | ESO
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La noticia
El exoplaneta más tenue jamás fotografiado desde la Tierra estaba delante de los astrónomos. Tardaron más de diez años en verlo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Marquez
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