Publicado: abril 29, 2026, 3:23 am
La guerra en Irán ni acaba ni continúa. El conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán vive un extraño impasse, con unas negociaciones que no finalizan, que se celebran a regañadientes y con el recelo de ambas partes, y que, lo más importante, no terminan en un acuerdo final que sea algo más que un alto el fuego. Cada parte juega sus cartas.
Donald Trump ha dicho en numerosas ocasiones que Teherán no tiene nada en su mano, ninguna fortaleza, para negociar un acuerdo beneficioso. Pero el régimen iraní lo pone en duda. «Presumen de cartas. Veamos. Cartas de suministro son cartas de demandas», ha dicho el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf.
Se refiere a que Irán ha «jugado en parte» sus opciones en el estrecho de Ormuz, pero no ha activado sus opciones sobre el estrecho de Bab el Mandeb. De hacerlo, podrían estrangular todavía más el comercio mundial.
El riesgo de paralizar el comercio entre Asia y Europa
Bab el Mandeb separa el cuerno de África, en el continente africano, al oeste, de la península arábiga, en el continente asiático, al este. Este paso no alcanza los 30 kilómetros de ancho, en su punto más estrecho, y conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
Es en este escenario donde podrían entrar en juego las autoridades hutíes de Yemen, la insurgencia aliada de Irán que desde 2014 controla la capital, Saná, y buena parte de su país. Luchan en su país contra Arabia Saudí y apoyan a Hamás y Hezbolá. Son enemigos de Israel y, de hecho, a finales de marzo entraron en la actual guerra lanzando misiles balísticos contra ese país.
Hace diez días, los hutíes amenazaron de nuevo con lanzar una campaña de ataques contra la navegación internacional en el estrecho de Bab el Mandeb. De nuevo, porque no es la primera vez que ese lugar entra en juego. Ya en 2023, cuando Israel inició su campaña en Gaza, la que acabó en el genocidio de miles de palestinos, los hutíes atacaron embarcaciones occidentales o vinculadas con intereses israelíes.
El hecho es que Ormuz está paralizado por el doble bloqueo, el de EEUU a los buques iraníes y el de Irán a los barcos de Occidente. En ese contexto, si los hutíes bloquearan Bab el Mandeb, el comercio entre Asia y Europa quedaría paralizado en niveles nunca vistos. La economía mundial quedaría herida.
Puerta de las lágrimas y una de las rutas más transitadas
Su nombre significa «puerta de las lamentaciones» o «de las lágrimas». Es el estrecho que separa el cuerno de África, en el continente africano, al oeste, de la península arábiga, en el continente asiático, al este. Bab el Mandeb enlaza el mar Rojo, al norte, con el golfo de Adén, al sur, en el océano Índico. Los Estados ribereños son Yemen, Eritrea y Yibuti.
Administrativamente, la ribera africana del estrecho pertenece a Eritrea y Yibuti y la asiática a Yemen. Bab el Mandab tiene unos 115 km de longitud, aunque en su parte más angosta, a veces considerada exclusivamente el propio estrecho, tiene 29 km de ancho, desde Ras Menheli, en la costa árabe, a Ras Siyan, en África.
La isla de Perim (de 14 km²) divide el estrecho en dos canales: uno al este, conocido como Bab Iskander, de 3 km de ancho y 30 m de profundidad; y otro al oeste, denominado Dact el Mayun, de unos 25 km de ancho y poco más de 300 m de profundidad.
La importancia de Bab el Mandab radica en su estratégica ubicación: está cerca de los pozos petroleros de Oriente Próximo y del canal de Suez. Todas las rutas marítimas de Europa al océano Índico pasan por este estrecho (excepto los superpetroleros que por tamaño tienen que rodear el cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica).
Repercusiones sobre el transporte y precio de las cosas
Bab el Mandab es hoy en día una de las rutas marítimas más transitadas. Este estrecho tiene para el transporte marítimo la misma importancia que el Canal de Suez. Por aquí pasa cada año el 12% del comercio marítimo y el 30% de los contenedores comercializados en todo mundo. Se estima que las mercancías que atraviesan este estrecho en un año tienen un valor de un billón de dólares.
Además, cruza por Bab el Mandab el 8% del gas natural licuado y alrededor del 11% del petróleo que se transporta por mar, según la Administración de Información de Energía de EEUU. No pasa más crudo porque los petroleros de mayor calado no pueden cruzar luego el Canal de Suez. Para verlo con más claridad, la web Marine Traffic muestra en tiempo real la actividad marítima en los dos estrechos (a la izquierda el de Bab el Mandab y más arriba y a la derecha, el de Ormuz).
Si realmente los hutíes, con el apoyo de Irán, lograran bloquear Bab el Mandeb, las repercusiones sobre el transporte de mercancias y el precio final de muchas de ellas sería enorme. Porque la opción para las navieras ya no sería alcanzar el Mediterráneo sino bajar hacia el Sur por el perfil oriental de África hasta llegar al cabo de Buena Esperanza, es decir, hacer lo que hoy sólo hacen los superpetroleros.
