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El dinero detrás del salón de baile de Trump: quién aporta más en el deseado proyecto del presidente de EEUU

Publicado: noviembre 1, 2026, 7:23 am

El Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró a los ciudadanos americanos que el nuevo salón de baile de la Casa Blanca se pagaría con dinero privado, sin que a estos les costara ni un solo céntimo de sus bolsillos. Pero todo lo que empezó con una reforma valorada en 200 millones de dólares se ha vuelto un mega-proyecto que puede llegar hasta los 600 millones. En este nuevo presupuesto, se ha tenido que añadir dinero del ciudadano, cuando se prometió que el proyecto se financiaría únicamente con donaciones de grandes empresas, multimillonarios y fondos públicos para las instalaciones de seguridad del FBI, y del propio bolsillo del presidente.

La financiación de las obras ha centrado la atención hacia las mayores compañías estadounidenses, y sus vínculos económicos con la Administración Trump. Una investigación del The Washington Post, publicada el 15 de octubre, mostró los responsables de la recaudación de fondos recaudaron unos 333 millones de dólares a través de compromisos privados. Entre los donantes se incluyen empresas como Apple, Nvidia, Microsoft, Palatir y varias fortunas vinculadas con el partido republicano.

La polémica comienza el 31 de julio de 2025, cuando la Casa Blanca anuncia que construirá un gran salón para eventos oficiales, con una área de 90.000 pies, unos 8.360 metros cuadrados. Aparte, se planificó que pudiera albergar a 650 personas sentadas, ya que, de esta manera se podría fin a la instalación de carpas temporales en el Ala Este de la residencia presidencial para las recepciones de Estado.

En ese momento, el valor de la obra se estimó en unos 200 millones de dólares, y Trump afirmó que él, y otros donantes privados proporcionarían el dinero. En el anuncio oficial ya se mencionaba que el Servicio Secreto se encargaría de la implantación de las medidas de seguridad.

A medida que las obras avanzaban, el presupuesto aumentó, puesto que, se incluyó la construcción de nuevas oficinas e instalaciones militares subterráneas. Trump comenzó a hablar de que ahora, el costo máximo sería de 400 millones de dólares y que el dinero saldría de fuentes privadas con un nuevo presupuesto elaborado por la empresa Clark Construction.

¿Qué millonarios financian el salón de baile de Trump?

La Casa Blanca hizo pública la primera lista de donantes en octubre de 2025. Un total de 37 particulares, empresas y fundaciones que participaban en la financiación del proyecto. Un año más tarde, una investigación de los periodistas Jonathan O´Connel, Sarah Blaskey y Aaron Schaffer, de The Washington Post revelaron los principales nombres y cantidades donadas.

El periódico consiguió una hoja de cálculo interna con los nombres, las fechas y los importes de 67 donaciones de más de 10.000 dólares, que fueron registradas hasta septiembre de 2026. En conjunto, los compromisos alcanzan la cifra de 333 millones de dólares, aunque no todos los pagos han sido efectuados, debido a que varios donantes habrían establecido un calendario para ir desembolsando las cantidades prometidas.

Las mayores contribuciones corresponden a cuatro grandes nombres de Estados Unidos. Nvidia, Apple, la familia Adelson y el empresario Charles Ergen, que figuran con compromisos de 25 millones de dólares cada uno. En el caso de Nvidia, la empresa dirigida por Jensen Huang acordó su aportación en octubre de 2025, casi tres meses después de alcanzar un acuerdo con la Administración Trump para la venta de determinados microchips avanzados a China.

Apple también aparece entre los principales financiadores. La multinacional mantiene importantes intereses comerciales con el Gobierno estadounidense. Varias cuestiones abiertas mantienen esta relación, todo a raíz de la lista de aranceles que Trump impuso a 60 países, y que afecta a la fabricación de sus dispositivos y a la producción industrial, perjudicando así su comercio exterior.

La misma cantidad fue comprometida por la familia Adelson, una de las grandes dinastías financiadoras del Partido Republicano. También, Charles Ergen, cofundador de Dish Network y vinculado a EchoStar se comprometió a la misma cifra de 25 millones.

La lista continúa con Microsoft y Palatir, pagando 10 millones de dólares cada uno, y posteriormente, Comcast, con 7,5 millones. Amazon, T-Mobile, Meta, Cisco y ServiceNow aparecen con donaciones de cinco millones.

En el caso de Google, la financiación viene a través de un acuerdo extrajudicial entre YouTube, y Trump, todo por la suspensión de la cuenta personal de presidente dentro de la plataforma en 2021. El acuerdo contemplaba destinar 22 millones de dólares al proyecto a través el fondo ‘Trust for the Naional Mall’.

Dentro de los grandes financiadores, las empresa de criptomonedas ganan bastante protagonismo a lo largo del segundo mandato de Donald Trump. Los compromisos de este sector, y el de sus inversiones superan los 18 millones de dólares. En estas aportaciones se incluyen las de Cameron y Tyler Winklevoss, fundadores de Gemini, quienes aportaron bitcoins valorados en algo más de cinco millones.

Pero es importante recalcar, que las principales donaciones se centran en las aportaciones individuales. Más de tres cuartas partes de los fondos comprometidos al proyecto provienen de ahí, y son de cantidades mínimas de cinco millones cada una.

Al menos 77 millones de dólares proceden de contribuyentes que habrían solicitado mantener su identidad en secreto. En esta lista no aparece el nombre de Trump como donante, pese a haber afirmado que él sufragaría el coste completo de las obras.

Intereses millonarios de empresas con Trump

Tras conocerse la identidad de los financiadores se ha abierto otro debate: el de sus relaciones económicas con la Administración estadounidense. Muchas empresas que contribuyen al nuevo salón mantienen contratos federales, operaciones pendientes de autorización o procedimientos administrativos cuya resolución depende de organismos del Gobierno.

Uno de los casos más significativos es el del empresario Charles Ergen, que comprometió 12,5 millones de dólares en diciembre de 2025, y otros 12,5 millones en febrero de 2026. Las aportaciones se producen mientras la empresa EchoStar, compañía vinculada al magnate, mantenía una importante operación empresarial pendiente de autorización regulatoria.

Ergen mantuvo contactos con Trump y con el presidente de la FCC, Brendan Carr. En agosto de 2025, EchoStar anunció un acuerdo para vender parte de sus licencias a AT&T, una operación realizada con el visto bueno de las autoridades estadounidenses.

En un informe publicado en junio de 2026 por Public Citizen, titulado Ballroom Billions, la organización analizó las relaciones con el Gobierno de 27 empresas identificadas como donantes del proyecto. Entre ellas se encuentran 14 empresas que habrían recibido contratos directos de organizaciones federales, por un valor conjunto superior a 50.000 millones de dólares durante los seis meses examinados.

La Casa Blanca ha rechazado las acusaciones de favorecimiento a empresas, y han defendido su participación como contribuciones destinadas a la mejora de las instalaciones presidenciales para futuras administraciones.

¿Se ha utilizado el dinero del contribuyente americano?

Las dudas aumentaron en junio de 2026, cuando se conoció que la Oficina de Administración y Presupuestos habrían redirigido aproximadamente 352 millones de dólares hacia partidas denominadas «medidas de seguridad de la Casa Blanca»

En la documentación presupuestaria, no especifica públicamente cuánto se destinaría a cada actuación, ni si la cantidad completa de esta partida iría directamente a la construcción del salón.

Esta nueva partida presupuestaria proviene después del incidente de seguridad ocurrido durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en abril, donde los republicanos defendieron la necesidad de ampliar los recursos destinados a proteger el complejo presidencial, y por tanto, la del salón de baile.

El senador republicano, Chuck Grassley, impulsó una propuesta en el Senado para poder destinar 1.000 millones de dólares a las mejoras de seguridad de la Casa Blanca, en la que incluía actuaciones vinculadas al «Proyecto de Modernización del Ala Este» tanto para la superficie como a las instalaciones subterráneas de la Casa Blanca.

¿Y que pasa ahora?

Mientras que las obras continúan, varios legisladores demócratas han solicitado información sobre las condiciones de las donaciones, ya que todas ellas se canalizan a través del fondo ‘Trust for the National Mall’, cuya labor principal es apoyar la conservación y restauración de espacios históricos de la capital americana.

El Gobierno, por su parte, siempre ha defendido que la modernización del Ala Este es parte de las necesidades de seguridad nacional, y que esto, permitirá disponer de instalaciones más adecuadas para celebrar actos oficiales y proteger a trabajadores y responsables del Ejecutivo.

Mientras tanto, al reforma ha saltado también al debate electoral estadounidense. Ante las próximas elecciones de medio mandato que se celebrarán el próximo 3 de noviembre. En un mitin celebrado el pasado 24 de octubre en Ohio, el expresidente Barack Obama ironizó sobre las modificaciones realizadas por Trump, ya que, comparó el aspecto de la Casa Blanca con el de un restaurante Cheesecake Factory abierto por Sadam Huseín, en referencia a la multitud de elementos dorados que se encuentran presentes en toda la decoración, y en todas las estancias.

Ahora todo no es cuestión de quién paga el nuevo capricho de Trump, sino hasta dónde puede llegar el dinero privado cuando quiere acercarse al poder público. Al final, el dinero puede proceder de fortunas privadas, pero las instituciones a las que se destina, y las decisiones de quienes las gobiernan pertenecen a todos los ciudadanos.

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