Publicado: junio 6, 2026, 11:27 pm
En las artes marciales mixtas (MMA), el foco acostumbra a apuntar al hombre que se pertrecha con las guantillas de cuatro onzas para entrar en el octágono. Él es quien escucha su nombre, quien aguanta la presión de millones de miradas y quien asume el riesgo cuando suena el pestillo de la puerta que se cierra. Pero han de saber que el éxito de un campeón no es la culminación de una obra individual, no se ha conocido a un monarca que alcance la cima, ni mucho menos permanezca en ella, recorriendo el camino en solitario . En el caso de Ilia Topuria, doble campeón mundial de la UFC, rodearse de su círculo íntimo, repleto de profesionales de primer nivel, ha sido clave para sus conquistas. Y lo seguirá siendo para las que vienen. Detrás de cada sesión de entrenamiento, de cada recorte de peso y de cada noche de combate existe un grupo reducido de personas que comparten la tensión, los sacrificios y las responsabilidades que acompañan a la élite del deporte de combate más completo del planeta. Para el actual campeón del peso ligero de la UFC, que pondrá en juego su título en la Casa Blanca el próximo domingo, 14 de junio, ese círculo de confianza se ha convertido en una pieza fundamental de su carrera , un entorno construido sobre años de convivencia, lealtad y objetivos compartidos. Es sabido que Ilia Topuria ha cimentado su trayectoria sobre una fe inquebrantable, una confianza extrema y una élite de trabajo feroz, pero también sobre la fortaleza de quienes lo acompañan, aquellos que lo sostienen en cada etapa de un viaje tan apasionante como exigente. El campamento de entrenamiento (‘training camp’) es, en ocasiones, un lugar hostil, un territorio de desgaste, donde la grandeza se forja lejos de las cámaras, con madrugones, sesiones exhaustivas, golpes mal encajados, derribos dolorosos, sacrificios y momentos donde la mente requiere destruir sus propios límites. Es ahí donde el círculo íntimo adopta un valor incalculable, donde adquiere una dimensión decisiva. Porque, en este deporte, existe una realidad: las grandes gestas no pertenecen a un solo atleta, también son de los que empujan en silencio, de quienes permanecen cuando todos se han ido. Este es el círculo de Ilia Topuria : una hermandad construida sobre la lealtad y la búsqueda constante de la excelencia. Es el equipo que lo acompaña en cada batalla invisible antes de que el planeta disfrute de su desempeño sobre la jaula. Son los miembros que protagonizan la ‘Operación Washington’ . Para numerosos profanos en la materia, Aleksandre es el hermano mayor de Ilia Topuria, aunque realmente es mucho más que eso . La sangre y la lucha los unió desde niños, pues crecieron entre cambios de país, dificultades y horas interminables de gimnasio, demostrando que el talento solo sirve cuando va acompañado de disciplina. Mientras Ilia daba sus primeros pasos, Aleksandre siempre estaba cerca: como compañero de entrenamiento, ejemplo y apoyo incondicional. Juntos construyeron una historia que comenzó lejos de las cámaras y que acabaría llevándolos a la élite mundial de las artes marciales mixtas. Con el tiempo, Aleksandre también consiguió llegar a la UFC, cumpliendo un sueño que durante años parecía reservado para unos pocos. Pero quienes conocen de verdad el entorno de los Topuria saben que su importancia va mucho más allá de sus propios combates. Es una de las personas que mejor conoce a Ilia, una de las voces de mayor confianza dentro del equipo y una pieza fundamental en cada campamento. Ahora, en la preparación para el histórico combate de Ilia Topuria contra Justin Gaethje en la Casa Blanca, Aleksandre vuelve a ocupar el lugar que siempre ha tenido: cerca de su hermano, trabajando lejos del ruido, ayudando a construir cada detalle de la preparación. Porque mientras el mundo ve al campeón entrar en la jaula, detrás sigue estando aquel hermano mayor que estuvo presente cuando todo era incertidumbre y que continúa caminando a su lado cuando la cima ya es una realidad. El también peleador de la UFC es el pilar fundamental del éxito de El Matador, una de esas figuras silenciosas que ayudaron a construir a un doble campeón mundial. Cada indicación, cada mirada cómplice, cada gota de sudor derramada durante el entrenamiento tiene la firma de su estirpe. «Lo más importante es que Ilia confía en mí y yo confío en él. Él me escucha a mí y yo a él, es lo más difícil a estas alturas, escuchar a una persona y que le creas. Porque piensas que estás en un nivel altísimo como para escuchar a alguien y que le haga caso, para escuchar tiene que estar a la misma altura. Mi hermano y yo tenemos opiniones, luego las filtramos, sacamos una conclusión y decimos qué sí y qué no», apunta a este periódico El Conquistador, como se le apoda. Pase lo que pase, cada uno de ellos estará siempre en la esquina del otro. Zaza Topuria pertenece a esa generación de padres que construyen su legado lejos de los aplausos. Es un hombre calmado, de hablar calculado y mirada limpia. Y además, es el progenitor de Ilia y Aleksandre Topuria. Criado en Georgia y forjado por una vida de trabajo y responsabilidad, tomó decisiones difíciles pensando siempre en el futuro de su familia. Su historia no está marcada por los focos ni por la fama, más bien por el coraje de quien está dispuesto a empezar de nuevo cuantas veces haga falta para dar una oportunidad mejor a sus hijos. Cuando los Topuria dejaron su tierra para buscar nuevas oportunidades, Zaza fue el pilar que mantuvo unido al grupo, junto a su esposa Inga. Mientras sus hijos descubrían su pasión por la lucha y comenzaban a perseguir un sueño que parecía imposible, él fue quien sostuvo la estructura familiar que les permitió dedicarse por completo al deporte. Su ejemplo de trabajo, disciplina y perseverancia se convirtió en una de las mayores influencias en la formación de Ilia y Aleksandre. «No solamente se apoyan en la esquina, en la vida también están en la esquina uno del otro. La gente ve lo buenas personas que son y lo que trabajan, pero también cuando no se ve ellos se llaman, se apoyan, es una relación especial. Son hermanos y siempre han estado el uno para el otro», señala en conversación con ABC. Lejos de los focos y de los titulares, Zaza siempre ha sido una presencia constante en el camino de sus hijos. En las victorias más importantes y en los momentos más difíciles, ha estado allí, observando con la misma serenidad con la que afrontó los desafíos de su propia vida. Hoy, cuando Ilia Topuria se prepara para afrontar el combate más simbólico de su carrera, Zaza sigue ocupando un lugar esencial dentro del equipo, al que ha acompañado durante todo el ‘training camp’ en Miami . No necesita dar instrucciones ni aparecer en primera línea. Su papel es acompañar. Porque antes de los campeones, antes de la UFC y antes del reconocimiento mundial, estuvo un padre que enseñó a sus hijos que los sueños más grandes también se construyen con trabajo, humildad y sacrificio. Jesús Gallo es uno de los nombres menos mediáticos pero más influyentes dentro del equipo de Ilia Topuria. Nacido en Cuba y desarrollado como un judoca de alto nivel, construyó una sólida carrera vinculada al rendimiento deportivo antes de dar el salto al entrenamiento profesional. Su perfil combina experiencia práctica, estudios en fisiología del ejercicio y especialización en medicina deportiva, una mezcla que le permitió convertirse en un referente en la preparación física de atletas de élite. Tras establecerse en Florida, Estados Unidos, Gallo desarrolló buena parte de su trayectoria profesional en Miami, donde fundó su centro de entrenamiento Elite Athletes Performance y, más tarde, el DLAB, donde Ilia Topuria ha hecho parte del ‘training camp’ para la Casa Blanca. Desde allí trabajó con deportistas de primer nivel en disciplinas tan diversas como las MMA, la NBA y las grandes ligas de béisbol. Su reputación fue creciendo gracias a un enfoque muy individualizado del entrenamiento, centrado en optimizar el rendimiento, prevenir lesiones y adaptar la preparación a las características específicas de cada atleta. Su relación con Topuria comenzó poco después del debut del hispanogeorgiano en UFC. El equipo del luchador buscaba una solución a varios problemas relacionados con el acondicionamiento físico y, especialmente, con los exigentes cortes de peso. Gallo diseñó un programa completamente adaptado a la fisiología y al estilo de combate de Topuria, introduciendo cambios que mejoraron su resistencia, su capacidad de recuperación y su desarrollo muscular. Con el paso de los años, la confianza entre ambos se hizo total. El propio Topuria lo ha definido públicamente como ‘el maestro’ del que depende en buena parte para llegar al cien por cien a cada combate. Hoy, Jesús Gallo es una pieza fundamental del ‘training camp’ de Topuria y ejerce como uno de los máximos responsables del rendimiento físico del campeón. Su trabajo va mucho más allá de las sesiones de fuerza o acondicionamiento: participa en la planificación global de los campamentos, en la gestión del peso, en la recuperación y en la optimización de cada detalle que puede marcar diferencias al más alto nivel. Tras años trabajando desde Miami, incluso ha reforzado su presencia en Madrid para estar más cerca del día a día del equipo. Dentro de la estructura de Topuria, su figura se ha consolidado como uno de los pilares que sostienen el éxito deportivo de una de las mayores estrellas actuales de las artes marciales mixtas. Y, con todo el trabajo realizado, están plenamente preparados para la Casa Blanca: «Es historia del deporte, nunca me lo hubiera imaginado. No creo que haya ningún otro deporte que pueda hacer lo que vamos a hacer nosotros con las MMA, a nivel de impacto, de lugar icónico, será una fecha histórica. Lo veo como un combate más en el plano deportivo, no dejo que el evento sea más grande que nosotros , es algo increíblemente importante para nosotros, pero hay que manejarlo con filosofía, sin desenfocarnos». Por otro lado, emerge Javi Climent, una de las figuras más importantes en la evolución de Ilia Topuria como peleador, más concretamente en su capacidad de golpeo. Nacido en Alicante en 1993, comenzó su carrera como boxeador , pero una lesión en la mano cuando tenía 24 años le obligó a abandonar la competición. Aquella circunstancia lo llevó a reinventarse como entrenador, una decisión que acabaría marcando el rumbo de su carrera. Su camino se cruzó con el de los hermanos Topuria en un gimnasio de boxeo al que acudían Ilia y Aleksandre para perfeccionar su técnica de manos. Fue precisamente Ilia quien lo recomendó para incorporarse al equipo en 2020, iniciando una relación profesional que pronto se convirtió en una estrecha amistad basada en la confianza y la ambición compartida. Especialista en boxeo y ‘striking’, Javi Climent ha sido uno de los grandes responsables de convertir el golpeo de Topuria en una de las armas más temidas de la UFC. Su trabajo se centra en perfeccionar la técnica de puños, la distancia, los desplazamientos y la lectura de combate en pie, aspectos que han sido decisivos en algunas de las victorias más importantes de la carrera del campeón hispanogeorgiano. Más allá de la parte técnica, Javi Climent es una presencia constante en los ‘training camps’ de Topuria y uno de sus hombres de máxima confianza. Siempre dispuesto a trabajar, a echar una hora más, a perfeccionar el juego de El Matador. Con el paso de los años ha ampliado sus responsabilidades hasta asumir la dirección del trabajo de ‘striking’ del equipo, consolidándose como una pieza fundamental en la preparación de uno de los luchadores más dominantes de las artes marciales mixtas. Eso sí, por el camino el sufrimiento se ha hecho palpable. «Ilia me llegó a desconectar el sistema nervioso de un golpe con la armadura puesta», contó hace tiempo a ABC. Su sacrificio, desde luego, tiene una gran recompensa. Mathias Ribeiro y Mani Tavanaei se han convertido en dos de los grandes especialistas en jiu-jitsu brasileño (BJJ) que han reforzado el equipo de Ilia Topuria durante sus tres últimos ‘training camps’, participando en las preparaciones para las peleas ante Max Holloway, Charles Oliveira y Justin Gaethje. Ambos son cinturones negros de BJJ y múltiples campeones europeos, además de referentes de una de las academias más competitivas de España, el Mathias Ribeiro Team. Ribeiro, fundador del equipo que lleva su nombre y una de las figuras más reconocidas del jiujitsu brasileño en Madrid, ha construido una reputación basada en la formación de competidores de alto nivel. A su lado trabaja Mani Tavanaei, cinturón negro desde 2017 y varias veces campeón de Europa, considerado uno de los ‘grapplers’ más destacados del circuito europeo en categorías máster. Su trayectoria competitiva y su experiencia como entrenadores les han convertido en una referencia dentro del BJJ español. La relación con Topuria nació a través del trabajo específico de suelo. En los últimos campamentos, ambos han sido los responsables de aportar conocimiento técnico, correcciones tácticas y sesiones de sparring enfocadas al grappling y las sumisiones. Tavanaei ha explicado que tanto él como Ribeiro actúan como especialistas en jiujitsu brasileño dentro de un equipo multidisciplinar, ayudando a perfeccionar una de las áreas más importantes de las MMA modernas. Su aportación ha sido especialmente relevante en la evolución del juego de suelo de Topuria. Mientras el campeón hispanogeorgiano ya poseía una base sobresaliente de lucha y jiujitsu brasileño, Ribeiro y Tavanaei han trabajado en pulir detalles técnicos, secuencias de control, transiciones y situaciones específicas de combate frente a rivales de élite. Dentro del ‘training camp’, ejercen como especialistas de referencia en grappling y como entrenadores y compañeros de entrenamiento capaces de replicar escenarios de máxima exigencia, contribuyendo a que Topuria siga siendo uno de los peleadores más completos de la UFC. «Con nosotros es súper educado, muy buena gente, es bromista que no sé si la gente lo sabrá, pero está todo el rato contando chistes. Yo estoy súper contento de estar rodeado de todo su equipo también. Como luchador, es muy completo, muy inteligente, lo veo como una de esas personas tocadas por la varita. Es bueno en todas las áreas, pero además trabaja mucho. Físicamente es un portento, técnicamente es muy bueno, le da mucha prioridad a la técnica, hay muchos luchadores fuertes, pero fuertes, técnicos, motivados, con buena cabeza, no hay tantos. Y él es uno de ellos», apuntan Mani y Mathias. Por un lado, Ribeiro es uno de los pioneros del jiujitsu brasileño en España . Nacido en Brasil y formado bajo la escuela de Mario Reis, llegó a Madrid hace más de dos décadas con muy pocos recursos y compaginó sus entrenamientos con trabajos como vigilante de seguridad y cajero mientras intentaba abrirse camino en el deporte. Mani Tavanaei, por su parte, de orígen iraní, desarrolló en España toda su carrera como competidor y entrenador. Cinturón negro y uno de los grapplers más exitosos del circuito europeo , ha conquistado cinco títulos europeos IBJJF y ha sumado medallas internacionales tanto en campeonatos europeos como mundiales.
