El ataque de EEUU a Venezuela y la conexión con el petróleo: de la caída de un gigante a las aspiraciones de Trump - Estados Unidos (ES)
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El ataque de EEUU a Venezuela y la conexión con el petróleo: de la caída de un gigante a las aspiraciones de Trump

Publicado: enero 4, 2026, 5:30 am

La economía, y más concretamente los recursos naturales, suponen una de las piezas clave de la operación ‘Resolución Absoluta’, que se selló la madrugada del sábado con varios ataques sobre objetivos militares venezolanos y con la detención de Nicolás Maduro. El control de la producción de petróleo del país es esencial en los esfuerzos de Estados Unidos por evitar una crisis de abastecimiento de diésel en su propio territorio. Su presidente, Donald Trump, ya había dejado claro en numerosas ocasiones que van a estar «muy involucrados» en la industria petrolera de su vecino del Sur.

Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo por delante de Canadá, alrededor de 303.000 millones de barriles, según estimaciones de la Administración de Información Energética de EEUU (EIA, por sus siglas en inglés) y, sin embargo, apenas alcanza el 0,8% de la producción global de ‘oro negro’ con un millón de barriles diarios. Esta cantidad representa una cuarta parte de lo que el país producía antes de la llegada de Hugo Chávez al poder hace más de dos décadas (1999). Desde entonces, la que fuera una de las industrias más potentes del planeta -tras la primera crisis del petróleo (1973) y hasta bien entrada la década de los 90- se ha visto golpeada por la falta de inversión y de mantenimiento, la crisis económica y los efectos de las sanciones.

Actualmente, los campos petrolíferos venezolanos operados por empresas extranjeras suponen sólo una pequeña parte del total, explica a este diario Ignacio Urbasos Arbeloa, investigador en el área de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, quien ve difícil que la situación pueda revertirse y que Venezuela vuelva a ser la potencia petrolera de antaño, al menos en el corto plazo. El experto recuerda los casos de Libia e Iraq. La primera no ha vuelto a recuperar los niveles de producción previos a la caída de Muamar el Gadafi en octubre de 2011; y la segunda ha tardado más de una década en lograrlo tras la guerra de 2003.

«El petróleo venezolano es pesado y de calidad baja, no es especialmente fácil ni barato de producir. Si a Arabia Saudí le cuesta 4 dólares producir un barril, Venezuela tiene que dedicar no menos de 25 dólares«, explica el experto de Elcano. A lo largo de las dos últimas décadas, el abandono ha hecho que se hayan perdido las infraestructuras que permitían mezclarlo con un crudo más ligero. Las compañías internacionales sí cuentan con esa capacidad, pero su actividad en el país ha sido objeto de restricciones importantes.

El crudo que EEUU extrae vía fracking es muy ligero y se emplea sobre todo para fabricar gasolina. Sin embargo, las refinerías norteamericanas del Golfo de México sí pueden procesar un petróleo más pesado y es, de hecho, con el que «sacan más rendimiento a las instalaciones con las que cuentan», añade Urbasos. Este crudo más pesado es esencial para la producción de diésel, de asfalto y de los combustibles que se demandan en todo el planeta para hacer funcionar la maquinaria pesada, los aviones, los barcos…

Las prisas de Washington y su propia crisis del diésel

La primera economía del mundo es, además, el mayor productor global de crudo con unos trece millones de barriles diarios. Sin embargo, su consumo es muy superior, de alrededor de 21 millones de barriles, lo que obliga a EEUU a importar cerca del 40% del petróleo que necesita. De ahí que Washington tenga «cierta prisa» por hacerse con el control de la materia prima venezolana, apunta a La Información Económica Antonio Turiel, doctor en Física Teórica, experto en política energética y economía e investigador del CSIC. Además, buena parte del que saca al mercado es ese petróleo ligero con el que apenas puede fabricar diésel y la escasez de este combustible hace temer una «crisis de desabastecimiento», advierte.

Con todo, los expertos coinciden en que lo que viene por delante es un proceso largo y complejo. «No sabemos cuál será la apuesta de EEUU por la transición ni si el cambio de régimen será duro (…) La llegada al poder de Corina Machado, por ejemplo, sí podría ser el catalizador de una inversión importante en el sector por parte estadounidense, pero no antes de tres o cuatro años», añade Ignacio Urbasos.

Todo dependerá también de si el nuevo gobierno mantiene el control férreo sobre esta industria u opta por un proceso de apertura. Venezuela está sometida a una fuerte restricción de entrada de dólares. «Si eso cambia, aumenta la inversión y la venta de petróleo, logran estabilizar la inflación (El FMI calcula que la acumulada puede situarse en 269,9% al cierre del año pasado) y entran dólares habría una recuperación muy intensa de la economía venezolana«, comenta el economista José Carlos Díez.

Habrá que ver la reacción de los mercados internacionales a partir del lunes, dado que los mercados de futuros del petróleo no se negocian el fin de semana. El barril de Brent, el crudo de referencia en Europa, despidió el viernes en los 60,75 dólares; mientras que el estadounidense West Texas Intermediate lo hizo en los 57,32 dólares.

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