Publicado: abril 27, 2026, 12:23 am
La Casa Blanca ha compartido este domingo nuevos detalles sobre el sospechoso del tiroteo, Cole Tomas Allen, y los posibles motivos que le llevaron a perpetrar el intento de atacar a la cúpula del gobierno estadounidense durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca celebrada el sábado por la noche en el hotel Washington Hilton.
El hermano de Allen notificó al Departamento de Policía de New London, Connecticut, que el sospechoso había enviado un manifiesto a sus familiares antes del tiroteo. En dicho escrito, filtrado a medios de comunicación como el New York Post, el atacante señalaba que su objetivo eran funcionaros de la administración Trump.
Asimismo, Allen habría publicado mensajes en redes sociales contra el presidente de EEUU y de carácter anticristianos, una idea en la que también ha abundado el propio Trump al referirse este domingo al atacante. «Cuando lees su manifiesto, es evidente que odia a los cristianos. Los odia profundamente, y creo que su hermana o su hermano se quejaron al respecto. Incluso presentaron una denuncia ante las autoridades. Así que era un tipo con muchos problemas», ha expresado en una entrevista en Fox News.
En el documento, de 1.052 palabras y que firma como «Asesino Federal Amistoso», el atacante pretendía atacar a «cargos públicos, sin incluir a (el director del FBI, Kash) Patel». «Son el objetivo, priorizando del más alto cargo al más bajo», explica.
En cambio, Allen indica que el personal de seguridad y del hotel «no son objetivo, si fuera posible». En el caso de los agentes del Servicio Secreto, expresa su intención de «incapacitarlos de forma no letal, si fuera posible» porque son «objetivos solo si fuera necesario». Asimismo, en el documento aclara que utiliza perdigones y no balas para evitar daños mayores.
Además de detallar una lista de prioridades, Allen justifica sus acciones describiéndose como un ciudadano que no está dispuesto a permitir que un «pedófilo, violador y traidor» —en posible referencia al presidente Trump, presente en el evento— actúe en su nombre. «Lo que mis representantes hacen se refleja en mí», indica y expresa que siente «rabia al pensar en todo lo que ha hecho esta administración».
Por otro lado, el autor del tiroteo también se ha referido a la falta de seguridad dentro del hotel donde tenía lugar la cena de corresponsales. «Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada 3 metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento», valoró.
Además, describió como «de locos» la supuesta incompetencia del Servicio Secreto, afirmando que pudo introducir múltiples armas en el hotel sin ser detectado. «Cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta», escribió el atacante. «Lo primero que noté al entrar al hotel fue la arrogancia… La seguridad del evento está toda afuera, centrada en los manifestantes y los recién llegados, porque aparentemente nadie pensó en qué pasaría si alguien se registra el día anterior«, agregó.
En el documento, Allen se identifica como mitad negro y mitad blanco y ha pedido perdón a su familia, amigos y entorno en general y argumenta que «si hubiera habido otra forma de hacerlo, lo habría hecho».
«Su familia sabía que tenía dificultades»
Por otro lado, la Casa Blanca ha asegurado que la hermana del detenido, Avriana Allen, ha declarado al Servicio Secreto y a la Policía del Condado de Montgomery que su hermano había hecho comentarios radicales y empleado una retórica en la que constantemente hacía referencia a un plan para hacer «algo» que solucionara los problemas del mundo actual.
En este sentido, la hermana del sospechoso ha confesado que su hermano solía ir al campo de tiro para practicar con las armas que había comprado, que pertenecía a un grupo llamado ‘The Wide Awakes’ y que había participado en una protesta contra la monarquía en California.
Sobre los familiares de Allen, Trump ha afirmado estaban al tanto de sus problemas y tendencias violentas: «Su familia sabía que tenía dificultades. Tal vez deberían haberlo denunciado con un poco más de firmeza. Probablemente es algo difícil de hacer, supongo, pero es una situación muy, muy mala», ha valorado.
El fiscal general Todd Blanche ha recalcado este domingo que el sospechoso parecía tener como objetivo a miembros de la administración Trump, pero que la investigación sobre su móvil aún era preliminar. El presidente estadounidense, en cambio, ha sido más directo sobre las motivaciones de Cole Allen: «Tenía mucho odio en su corazón desde hace bastante tiempo… Era algo religioso, era fuertemente anticristiano».
Cole Tomas Allen, de 31 años, viajó en tren desde Los Ángeles hasta Washington D.C., con escala en Chicago, para alojarse en el hotel del evento uno o dos días antes de llevar a cabo su ataque, según apuntan los investigadores.
El sospechoso, que no resultó herido en el ataque y se encuentra bajo custodia hospitalaria para una evaluación, no está colaborando con las autoridades. Se espera que comparezca este lunes ante un tribunal federal en el Distrito de Columbia para enfrentar cargos formales.
