Eisenkot desafía hoy a Netanyahu en un duelo electoral entre 'derechas' en los que la última voz podrían tenerla los partidos árabes - Estados Unidos (ES)
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Eisenkot desafía hoy a Netanyahu en un duelo electoral entre 'derechas' en los que la última voz podrían tenerla los partidos árabes

Publicado: octubre 27, 2026, 5:23 am

Más de siete millones de israelíes con derecho a voto están llamados a las urnas este martes en unas elecciones parlamentarias de Israel, que se contemplan como un referéndum a la gestión de Benjamin Netanyahu y que llegan en un contexto de máxima tensión en Oriente Medio. Las heridas del 7 de octubre, todavía muy presentes en la sociedad israelí, y las guerras contra Hamás, Hezbolá e Irán marcan, sin duda, unos comicios muy igualados porque las encuestas no han sido capaces de dibujar a un ganador claro.

Netanyahu, líder del histórico Likud, y Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor del ejército al frente del partido Yashar, son los dos grandes favoritos, pero ninguno de los dos tendrá una mayoría suficiente para gobernar y los pactos se presumen fundamentales. De hecho, las elecciones ya se plantean como un duelo entre el bloque Netanyahu y el bloque anti-Netanyahu, pero incluso esas coaliciones podrían quedarse lejos de la mayoría absoluta, un escenario en el que los partidos árabes cobrarían protagonismo.

El primer ministro cuenta con el apoyo de los partidos ultranacionalistas y ultraortodoxos que integran su actual coalición de gobierno, entre ellos Otzma Yehudit y el Partido Sionista Religioso, liderados por los ministros Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich, dos de las voces más radicales dentro del ejecutivo israelí. Enfrente, Eisenkot lidera a una oposición muy heterogénea que intenta ensamblar a la centroderecha de Naftali Bennett y Yair Lapid, a los Demócratas de centroizquierda de Yair Golan, o a la derecha nacionalista y secular que encarna el exministro de Defensa Avigdor Lieberman, entre otras formaciones.

Las últimas encuestas dan una ligera ventaja al bloque de Eisenkot, que se mueve en una horquilla de 52-55 escaños, frente al de Netanyahu, al que le asignan 49-51 diputados en la Knéset (parlamento israelí). En cualquier caso, los dos bloques se quedan muy lejos de los 61 escaños que marcan la mayoría absoluta y que garantizan la investidura del nuevo primer ministro.

Ante esa tesitura, pueden ser fundamentales las dos principales coaliciones de partidos árabes: la Lista Conjunta (Hadash-Ta’al-Balad), una ecléctica fusión que engloba a la izquierda judeo-árabe y al nacionalismo palestino secular; y Ra’am, de corte más conservador y liderada por el islamista moderado Mansour Abbas. Los sondeos prevén que estos partidos árabes puedan alcanzar los 13-14 escaños, pero su encaje a la hora de formar pactos es complicado porque ni Netanyahu ni Eisenkot están dispuestos a integrarlos en sus gobiernos.

«Los pactos con los partidos árabes parecen difíciles porque Netanyahu ha quemado todos los puentes con su actual coalición de gobierno y Eisenkot desde el primer momento ha dicho que no va a aliarse con ellos. Sin embargo, creo que Eisenkot podría llegar a algún tipo de acuerdo de investidura con la Lista Unificada, que es una coalición de partidos árabes que concurren juntos para superar el 3% de votos exigido para entrar en la Knéset. En esa lista conviven posiciones más nacionalistas e, incluso, un grupo comunista mixto árabe-judío», afirma Beatriz Gutiérrez, profesora de Relaciones Internacionales especializada en Oriente Medio de la Universidad Europea.

Aun así, asegura que tampoco es descartable «una repetición de elecciones» por la falta de una mayoría suficiente o, incluso, un pacto de Estado entre Netanyahu y Eisenkot: «En 2019 ya se repitieron las elecciones porque no hubo posibilidad de formar gobierno, pero por cómo funciona la política israelí, tampoco se puede descartar un gobierno de unidad nacional. En ese sentido, Israel es un país muy ingenioso para salvaguardar los valores democráticos y hemos visto gobiernos con un primer ministro rotativo entre Netanyahu y Benny Gantz, en 2019, aunque luego saltó por los aires; y también entre Naftali Bennett y Yair Lapid, en 2021-2022″.

El 7 de octubre sigue estando en el centro de la campaña

La masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023 sigue polarizando la campaña. Eisenkot acusa a Netanyahu de haber menospreciado los avisos previos sobre lo que podía ocurrir y también ha criticado su respuesta tardía frente al ataque. Del mismo modo, y a pesar de haber apoyado la intervención militar en Gaza (perdió a uno de sus hijos en la guerra), ha sido muy crítico con la evolución de la misma y con la falta de una estrategia clara para terminarla.

«Eisenkot tiene una imagen de moderación, sensatez y centrismo frente a Netanyahu, pero esa imagen solo es válida en el plano político porque en el área de seguridad posiblemente sea aún más halcón que la coalición del primer ministro. Estamos hablando de un general condecorado, que ha sido jefe de Estado Mayor, que tuvo una implicación tremenda en la guerra del Líbano de 2006 y que ha revisado toda la estrategia de seguridad y defensa de Israel. Fue incluso uno de los valedores de la guerra de Gaza y seguramente tiene unos objetivos mucho más claros que Netanyahu para acabar definitivamente con el brazo armado de Hamás», afirma la profesora.

Incide, además, en que los más de 1.000 muertos del 7-O siguen pensando en la candidatura de Netanyahu: «En Israel se han publicado informes asegurando que Emiratos Árabes advirtió al propio Netanyahu de que Hamás estaba preparando algo gordo y que podía haber un ataque inminente, pero el primer ministro no dio credibilidad a esas notificaciones y no las trasladó al Mosad ni al Shabak (servicio de seguridad interior) ni al ejército».

«Eisenkot está explotando muy bien la idea de que hubo fallos de previsión porque muchos israelíes todavía no se explican cómo pudo ocurrir el 7-O con todos los servicios de inteligencia habidos y por haber que tiene Israel desplegados en la Franja de Gaza», añade.

Netanyahu lo apuesta todo a la seguridad

Netanyahu, por su parte, ha hecho de la seguridad su bandera y su imagen de hombre fuerte frente a los enemigos de Israel mantiene vivas sus opciones de revalidar su mandato. También suma a su favor su buena relación con EEUU y, en especial, con el presidente Donald Trump, aunque el desarrollo de la guerra en Irán ha provocado algunas diferencias entre ambos.

«Son muchos los israelíes que valoran la respuesta de Netanyahu después del 7-O porque frente a una tremenda crisis ha logrado más o menos contener la situación. Aunque la guerra de Gaza no ha terminado, la Franja está completamente destruida y Hamás no va a tener capacidad de acción por lo menos en 5 o 10 años, lo que desde el punto de vista israelí es sinónimo de seguridad. Además, ha pacificado el frente norte con Hezbolá, que también está prácticamente destruido, y ha golpeado a Irán, el problema sempiterno que amenaza a Israel desde 1979, logrando neutralizar su capacidad nuclear durante la próxima década», explica la analista.

Respecto a esa guerra contra Irán, Gutiérrez no cree que el resultado de las elecciones vaya a modificar el enfoque. «Evitar que Irán desarrolle capacidades nucleares y proteger a Israel de potenciales ataques iraníes va a seguir siendo piedra angular de cualquier gobierno israelí», dice. Lo mismo ocurre con la relación con EEUU, pese a la gran amistad que une a Netanyahu con Trump: «Eisenkot tiene un perfil mucho más bajo y menos mediático. No le gusta la farándula ni las cámaras, pero eso no significa que no pueda mantener una buena relación con Trump. Además, Eisenkot es un militar de prestigio y eso le facilita el trato con el estamento castrense norteamericano».

Donde sí podría ser más moderado Eisenkot, sobre todo más que los exacerbados ministros Ben-Gvir y Smotrich, es en la política israelí en Cisjordania: «Ahora mismo se está yendo de las manos porque el movimiento colono está continuamente atacando asentamientos palestinos y eso está degradando la seguridad en la región. No es que Eisenkot esté en contra de los asentamientos, pero sí rechaza el hostigamiento a la población palestina porque lo que busca por encima de todo es una seguridad real y no quiere enfrentamientos».

En todo caso, lo que se dirime este martes en Israel es un pulso entre la derecha más conservadora de Netanyahu y la derecha más liberal de Eisenkot porque la izquierda israelí vive las horas más bajas de su historia: «La izquierda se ha quedado un poco jugando un papel residual, pero tradicionalmente había sido muy potente en Israel, así que tampoco podemos descartar una sorpresa. De todas formas, el concepto de izquierda es distinto al europeo porque, aunque comparte valores en asuntos políticos y sociales, su posición en asuntos de seguridad es más cercana a la derecha. Y no hay que olvidar que la seguridad es el eje central en estas elecciones».

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