Publicado: julio 13, 2026, 6:23 pm
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Más de 200 economistas e investigadores, incluidos 15 premios Nobel y especialistas que trabajan en OpenAI, Anthropic y Google, hicieron un llamado a gobiernos y líderes tecnológicos para diseñar de manera urgente políticas públicas e instituciones capaces de enfrentar el impacto económico de la inteligencia artificial. En una declaración titulada We Must Act Now (debemos actuar ahora), los firmantes sostienen que la IA podría provocar una transformación económica de una magnitud superior a la Revolución Industrial, pero en un periodo mucho más corto, lo que dejaría poco margen para que trabajadores, empresas y gobiernos se adapten.
A tiempo para actuar
Para Anton Korinek, profesor de la Universidad de Virginia y uno de los impulsores de la iniciativa, la diferencia con otras revoluciones tecnológicas radica en la velocidad del cambio. «El vapor, la electricidad y las computadoras dieron a las sociedades décadas para adaptarse. La IA podría darnos apenas unos años», afirmó. El grupo pidió ampliar la investigación sobre los efectos económicos de la inteligencia artificial y comenzar desde ahora la construcción de políticas e instituciones que permitan aprovechar los beneficios de esta tecnología sin provocar disrupciones como desplazamientos masivos de trabajadores. La declaración fue respaldada por los premios Nobel de Economía, Daron Acemoglu y Simon Johnson, reconocidos en 2024 por sus investigaciones sobre el papel de las instituciones en el desarrollo económico, así como por Michael Spence y Joseph Stiglitz, galardonados por sus trabajos sobre la información asimétrica en los mercados. También firmaron líderes de la industria como Sarah Friar, directora financiera de OpenAI; Jeff Dean, científico en jefe de Google DeepMind; Jack Clark, cofundador de Anthropic; Eric Schmidt, exdirector ejecutivo de Google, y Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn. El llamado de los economistas ocurre en un momento en que la evidencia sobre el impacto de la IA en el mercado laboral aún no muestra una disrupción generalizada. De acuerdo con el informe Perspectivas del Empleo 2026, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la tasa de desempleo entre sus 38 países miembros se mantiene en 4.9%, apenas por encima del mínimo histórico de 4.8% registrado en 2023, mientras que el empleo seguirá creciendo este año y el próximo. Durante la presentación del reporte, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, afirmó que hasta ahora no existen indicios de que la adopción de inteligencia artificial por parte de las empresas esté provocando una caída generalizada de la demanda de trabajadores. En cambio, sostuvo que la tecnología está transformando el contenido de los empleos y las habilidades que buscan las empresas, más que eliminando puestos de trabajo de forma masiva.
El organismo, sin embargo, también identifica señales que podrían anticipar cambios más profundos. Entre ellas destaca que la incorporación de los jóvenes al mercado laboral se ha vuelto especialmente compleja y reconoce que los avances recientes de la inteligencia artificial generativa probablemente estén contribuyendo a ese fenómeno, al modificar las tareas de entrada que tradicionalmente servían como puerta de acceso a diversas profesiones. Una conclusión similar aparece en un análisis conjunto del Banco Mundial y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El estudio señala que, si bien la IA generativa tiene el potencial de automatizar parte de las actividades que realizan millones de trabajadores, en la mayoría de los casos es más probable que complemente las tareas humanas antes que sustituir ocupaciones completas. El verdadero desafío, advierte, será preparar a trabajadores, empresas y gobiernos para una transición en la que cambien las habilidades requeridas y la forma de organizar el trabajo. Aunque llegan a conclusiones distintas sobre el estado actual del mercado laboral, la carta y los informes de la OCDE y del Banco Mundial con la OIT coinciden en señalar que la inteligencia artificial está modificando la forma en que se organiza el trabajo y las habilidades que demandan las empresas. La carta firmada por los más de 200 economistas sostiene que precisamente porque el impacto de la IA sobre el empleo todavía no se ha materializado a gran escala, este es el momento para diseñar políticas públicas e instituciones capaces de distribuir sus beneficios y amortiguar sus posibles costos económicos antes de que la transformación tecnológica se acelere.
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