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Don Miguel Mancera, QEPD

Publicado: agosto 18, 2026, 6:53 am

Hace una semana falleció Don Miguel Mancera a los casi 94 años. Dejó una huella indiscutible en la historia económica y financiera del país. Su legado más importante fue haber tenido la visión de transformar al Banco de México en una institución autónoma. Se caracterizó por ser un economista riguroso, banquero central comprometido, siempre institucional, con firmeza en sus convicciones, visionario para formar cuadros y respetuoso, pero exigente con el personal. Le tocó lidiar con las peores crisis financieras del país, la de 1982, la de fines de 1994 y, en 1987, con la inflación de tres dígitos.

Sus habilidades profesionales se complementaban con su calidad humana, su generosidad, su sencillez y frugalidad. En sus 29 años de jubilado de la institución, se dedicó a una faceta filantrópica, desempeñándose en diversos patronatos y organizaciones educativas, culturales y de beneficencia. En el ITAM, su alma mater, creó en 1994 el Fondo Miguel Mancera, que apoya con becas de manutención a estudiantes con necesidad económica.

Para recordarlo, en vez de hacer un recuento de su semblanza profesional, prefiero destacar algunas anécdotas que me tocó presenciar y que reflejan su personalidad. A Don Miguel no le gustaba ir a comparecer al Congreso. En vez de ello, invitaba a los Congresistas a una comida al Banco, donde atendía sus preguntas, cuestionamientos y comentarios. En una de esas comidas con Senadores, acudió la senadora Irma Serrano. Con su extrovertida personalidad, no dejaba de hacer comentarios chuscos. Luego, le hizo todo tipo de preguntas al Gobernador, quien, paciente y afablemente, le respondió todas sus inquietudes. Al final, la señora Serrano salió encantada de ese encuentro y me comentó:

“¡Caramba! ¡Qué Gobernador tan bueno y simpático!”. Mancera sabía cómo manejar todo tipo de audiencias.

Don Miguel era sumamente meticuloso para la redacción. Por ejemplo, revisaba el texto del Informe Anual de manera íntegra y completa. Siempre decía: “¡Los economistas no saben escribir!”. Al estar sentados en su mesa de juntas en su oficina revisando con él algún boletín o documento, frecuentemente caminaba hacia el librero para consultar un grueso diccionario de la Real Academia para revisar el significado de una palabra o encontrar un sinónimo. A no pocos nos transmitió ese rigor para expresarnos y redactar.

Tenía sentido del humor. Era secreto a voces que en el Banco lo apodaban “Waxman”. En una ocasión, Gil Díaz y Gurría bromeaban con él y le dijeron si conocía su apodo. Don Miguel soltó la carcajada y exclamó: “¡Qué ingeniosa es la gente!”.

Muestra de su templanza y convicciones son quizá los dos escritos más importantes que nos dejó Don Miguel. Uno fue aquel famoso cuaderno publicado en 1982 titulado “La inconveniencia del Control de Cambios”. Fue su manifiesto para oponerse, con sólidos fundamentos, a esa medida y a la expropiación bancaria. El otro fue un texto que publicó en el Wall Street Journal el 31 de enero de 1995: “No culpen a la política monetaria”. Fue una exposición brillante para acallar a los banqueros de Wall Street y funcionarios del Tesoro estadounidense que se empeñaban en señalar que una política monetaria supuestamente expansiva había ocasionado la crisis.

Ha partido un gran mexicano que nos deja grandes enseñanzas. QEPD.

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