Publicado: diciembre 27, 2025, 5:30 am
El Ibex 35 cerrará el año cerca de sus máximos históricos. Ha subido casi un 50 % en doce meses. Pero las revalorizaciones no duran siempre. Y algunos ya piensan en otra cosa. No buscan acertar la próxima subida. Ni elegir la siguiente Inditex. Lo que quieren es cobrar sin vender. Un ingreso fijo, como un alquiler. Como una nómina.
El dividendo sigue en el centro del tablero y con él, una pregunta práctica: ¿Cuánto habrÃa que invertir en acciones del Ibex para generar un sueldo mensual en 2026? No es una idea nueva. Pero en un contexto donde seis valores del Ãndice pagan más de un 6%, donde Sabadell prevé un dividendo del 20% por la venta de TSB, y donde BBVA, Mapfre o Repsol aumentarán sus pagos, la hipótesis deja de ser sólo teórica.
Un objetivo simple: 1.000 euros mensuales
La hipótesis es sencilla: generar un ingreso mensual de 1.000 euros o 12.000 euros netos a partir de los dividendos del selectivo. Para hacerlo, el inversor necesita una combinación adecuada de capital invertido, rentabilidad por dividendo y diversificación temporal de los pagos. El cálculo es directo. Si la rentabilidad media anual es del 6,5%, se necesita invertir aproximadamente 184.000 euros. Esa es la cifra de referencia: 12.000 euros anuales divididos entre un 6,5% de retorno.
Si se logran rentabilidades superiores, como el 7%, el capital necesario baja. Si se opta por empresas más conservadoras, con un 5,5%, el dinero capital necesario superarÃa los 215.000 euros. La diferencia entre un dividendo del 5% o del 7% es de más de 40.000 euros en capital inicial. Por eso, no solo importa cuánto se cobra por acción, sino cómo se reparte a lo largo del año y cuán sostenible es ese pago.
¿Se puede montar un calendario de dividendos?
Seis compañÃas del Ibex 35 ofrecen ahora más de un 6% de rentabilidad por dividendo. Lo más interesante no es que paguen mucho. Es que no pagan al mismo tiempo. Telefónica lo hace en junio y diciembre. Repsol, en enero y julio. Enagás, en marzo y julio. Logista reparte en enero y agosto. Naturgy en junio y noviembre. Sabadell, entre marzo (extraordinario) y octubre (ordinario). Sobre el papel, los pagos se reparten. En la práctica, no se cobra cada mes, pero casi.
La excepción Sabadell: ¿20,8 % de dividendo?
No es lo habitual. Pero en 2026, Sabadell repartirá 0,50 euros por acción por la venta de TSB, su negocio en Reino Unido. Eso dispara su rentabilidad hasta niveles que no se sostendrán en 2027. Después de eso, volverá al 6,1%, según los analistas. No es el único caso de subida puntual. Repsol aumentará hasta el 6,9%. BBVA pasará del 4,1 % al 4,9%. Unicaja alcanzará el 6,5%. Aena, Mapfre, CaixaBank, Bankinter… todas subirán en 2026. Pero no todas con la misma fuerza. Ni con las mismas garantÃas.
Dividendos altos… ¿siempre sostenibles?
No todos los dividendos son iguales. Algunos dependen de beneficios estables. Otros, de eventos únicos. Algunos se pagan con caja. Otros, con deuda. Por eso los analistas siguen mirando más allá del porcentaje: al pay-out (porcentaje del beneficio que se reparte), al flujo de caja libre, a la deuda y al histórico de pagos.
Telefónica ha anunciado que recortará su dividendo en 2026. Lo hará para reducir deuda. Enagás ha mantenido el suyo, pero está bajo presión regulatoria. Repsol depende, en parte, del precio del crudo. Banco Sabadell aprovechará una venta puntual. El riesgo no está solo en cuánto se cobra, sino en cuánto se podrá seguir cobrando dentro de un año, o dos.
¿Y si solo se tienen 50.000 euros?
Entonces no hay sueldo. Hay complemento. Con 50.000 euros a un 6,5%, se cobran 3.250 euros al año. Unos 270 al mes. Con 25.000, la mitad. Con 100.000, algo más de 500 euros al mes. La lógica no cambia. Pero la escala sÃ. Y también las expectativas.
¿Es una estrategia viable en 2026?
Para quien busca ingresos constantes sin depender de la venta de activos, el dividendo sigue siendo una vÃa posible. El contexto actual del Ibex 35 lo permite: rentabilidades altas, pagos distribuidos en el año y, en algunos casos, mejoras previstas en 2026. Eso sÃ, no es una estrategia sin riesgos. Ni sin condiciones. El capital requerido es elevado. La selección de valores debe ser cuidadosa. Y la sostenibilidad de los pagos, vigilada. No hay garantÃas. Pero sà hay números. Y en 2026, están encima de la mesa.
