Publicado: enero 9, 2026, 7:00 am

«Pegarle una ducha a Darío era un infierno, no aguantaba más de diez minutos de pie. Todo era dolor en las caderas y en las piernas, y llegó un momento en el que ya no era vida«, recuerda Noelia Calero. Ella es la madre de Darío López Calero, un joven del Puig de Santa Maria (Valencia) que hoy tiene 14 años y que es uno de los primeros pacientes pediátricos que trataron su distonía con estimulación cerebral profunda en el Hospital Vall d’Hebron, cuando tenía nueve.
