Publicado: febrero 26, 2026, 3:00 am

Viví en Bélgica hace años y trabajaba en un hotel que, en la planta baja, tenía un restaurante libanés. Muchas noches, después de mi turno, cenaba en una mesa improvisada en la cocina: fue allí donde descubrí el cuscús. No lo conocía más allá del nombre, pero me conquistó desde el primer momento: esa textura suelta, ligera pero consistente, y la facilidad con la que absorbía aromas y aliños.
