Publicado: abril 1, 2026, 11:03 am
En un contexto donde la eficiencia energética ha pasado de ser una recomendación a una necesidad de Estado, la Comisión Europea ha vuelto a poner sobre la mesa una medida tan impopular como efectiva: reducir la velocidad en las autopistas. Dan Jorgensen, el comisario de Energía, ha remitido una carta a las 27 capitales europeas en la que les propone la adopción de una serie de medidas entre las que se cuenta «reducir los límites de velocidad en autopistas al menos en 10 km/h» dado que «menores velocidades reducen el consumo de combustible en turismos, furgonetas y camiones».
La realidad es que este gesto puede suponer un ahorro mucho más significativo de lo que pudiera pensarse en un primer momento. Debido a la resistencia aerodinámica, que aumenta de forma exponencial y no lineal con la velocidad, levantar el pie del acelerador para reducir la velocidad en un 10% puede suponer un alivio inmediato para el presupuesto familiar.
El impacto en el consumo de la limitación de velocidad
Circulando a 120 km/h gran parte de la energía que genera el motor del coche se destina simplemente a vencer la resistencia del aire. Al reducir la velocidad a entre 108-110 km/h, el motor del vehículo puede trabajar en un régimen de revoluciones mucho más eficiente.
Según los datos técnicos de consumo medio, esta reducción de velocidad conlleva un ahorro de combustible de entre el 12% y el 15% en vehículos de combustión. Si hablamos de un coche diésel o gasolina que consume una media de 6 litros a los 100 km, bajar a 110 km/h, puede reducir el gasto a unos 5,1 litros.
Con el precio de los carburantes por los aires, esa pequeña diferencia resulta mucho más significativa si se suma trayecto tras trayecto, especialmente si se trata de viajes largos. Por ejemplo, pensemos en un trayecto de ida y vuelta de unos 500 kilómetros, como puede ser un viaje Madrid-Valencia o desde la capital de España hasta Sevilla.
Pongamos que recorremos ese trayecto a 120 km/h, lo que supondría consumir unos 30 litros de combustible. Estando el precio medio del litro alrededor de los 1,75 euros, el coste del viaje ascendería a 52,50 euros. En cambio, si ese mismo recorrido lo hacemos circulando a 110 km/h el consumo bajaría hasta los 25,5 litros, por lo que el coste del viaje en combustible quedaría en 44,60 euros.
El ahorro directo es entonces de casi 8 euros por cada viaje de 500 kilómetros. Para un conductor que realice 20.000 kilómetros al año, principalmente por vías rápidas, estamos hablando de un ahorro anual que supera los 300 euros. Es, básicamente, el equivalente a obtener tres o cuatro depósitos gratis al año solo por circular algo más despacio.
Teletrabajo y otras nueve medidas propuestas por la UE
Esta propuesta no viene sola. Como bien apunta la reciente petición de la Comisión Europea, la reducción de velocidad es solo una de las patas de un plan de choque que incluye incentivos al teletrabajo y la reducción de vuelos de corto radio. Bruselas busca que el ciudadano sea consciente de que el ahorro individual es clave para la soberanía energética colectiva.
En España, donde el parque móvil tiene una edad media que supera los 14 años, esta medida es aún más crítica. Los coches más antiguos son los que más sufren el aumento de velocidad en términos de consumo y emisiones.
