Cuáles son las lesiones más comunes del "deportista de vacaciones" - Estados Unidos (ES)
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Cuáles son las lesiones más comunes del «deportista de vacaciones»

Publicado: septiembre 12, 2026, 10:25 am

Las vacaciones son una oportunidad para disfrutar de más tiempo libre y aumentar nuestra actividad física, pero también pueden convertirse en el escenario perfecto para determinadas lesiones. El principal problema no es practicar deporte durante el verano, sino hacerlo de manera repentina y acumulando en pocos días una carga de ejercicio a la que el cuerpo no está acostumbrado.

«El problema no es hacer deporte en vacaciones, sino hacer de golpe mucho más de lo que estamos acostumbrados», explica Aser Donado Bermejo, docente del Grado en Fisioterapia de UNIE Universidad, a los lectores de 20Minutos. El organismo necesita tiempo para adaptarse a los cambios en la intensidad, el volumen y la frecuencia del ejercicio. Por eso, una persona sedentaria que pasa de realizar poca actividad durante el año a jugar varios partidos de pádel, correr varios días seguidos o hacer largas rutas de senderismo puede exponerse a un riesgo mayor de lesión.

Sobrecargas, lesiones musculares y esguinces

Entre las lesiones más habituales del llamado «deportista de vacaciones» se encuentran las sobrecargas y lesiones musculares, especialmente cuando se produce un aumento brusco de la actividad. También son frecuentes los esguinces, sobre todo de tobillo, en deportes y actividades que implican saltos, cambios de dirección o terrenos irregulares. A estos problemas se suman las lesiones por sobreuso de tendones y articulaciones. Repetir durante varios días un gesto deportivo nuevo o incrementar demasiado el volumen de una actividad puede provocar molestias que, si no se respeta el descanso, terminen agravándose.

El especialista señala que «las lesiones musculares y los esguinces son algunas de las más habituales». En muchas ocasiones, la lesión no aparece de forma repentina, sino que comienza con una molestia durante o después de la actividad que aumenta progresivamente al continuar acumulando carga sin suficiente recuperación.También puede lesionarse un deportista habitual. El riesgo no se limita a quienes llevan una vida sedentaria. Una persona que entrena habitualmente también puede lesionarse durante las vacaciones si cambia de disciplina o realiza actividades para las que no está adaptada.

«El deportista también puede lesionarse en vacaciones, aunque tenga una buena condición física», recuerda Aser Donado. La explicación está en que la preparación física es específica. Un corredor puede tener una excelente resistencia y, sin embargo, no estar preparado para jugar varias horas al pádel, del mismo modo que un ciclista puede necesitar un periodo de adaptación antes de enfrentarse a una larga ruta de montaña.

«Practicar un deporte diferente también supone una nueva exigencia para el cuerpo», apunta el experto. Cada actividad implica movimientos, cargas y demandas diferentes. El pádel requiere aceleraciones, frenadas y cambios de dirección; el senderismo puede acumular muchas horas de carga sobre tobillos y rodillas; y la natación implica movimientos repetitivos de los hombros.

El calor también influye

Las condiciones ambientales propias del verano añaden otro factor de riesgo. «El calor y la deshidratación pueden hacer que toleremos peor el ejercicio», advierte el fisioterapeuta. Por ello, es recomendable evitar las horas de mayor calor, hidratarse adecuadamente y ajustar tanto la intensidad como la duración de la actividad a las condiciones ambientales. No se trata únicamente de beber más agua y mantener el mismo entrenamiento: si el calor aumenta la exigencia del ejercicio, también debe reducirse la carga.

Progresión y recuperación, las claves

La mejor estrategia preventiva consiste en llegar a las vacaciones con una base de actividad física que permita afrontar un aumento progresivo del ejercicio. «La mejor prevención es llegar a las vacaciones con una base de actividad física”, señala Aser Donado. Esto no significa que haya que renunciar a probar deportes nuevos, sino introducirlos de manera gradual y respetar los periodos de recuperación. Del mismo modo, conviene no interpretar el dolor como una molestia que simplemente hay que soportar.

«El dolor no debería interpretarse como algo que hay que aguantar para poder seguir», concluye el experto. Un dolor intenso o repentino, que limita el movimiento o empeora mientras se continúa haciendo ejercicio, debe considerarse una señal de alarma. Ante estas situaciones, lo recomendable es detener la actividad y consultar con un profesional sanitario si los síntomas persisten.

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