Publicado: enero 4, 2026, 6:56 am
Joan García fue el gran protagonista tanto en las gradas de Cornellá, ya que los aficionados del Espanyol recibieron a su exjugador con hostilidad después de cambiar la camiseta blanquiazul por la azulgrana el pasado verano, como en el césped, donde se erigió en el salvavidas en la victoria de su equipo (0-2).
No fue una noche agradable para el personaje principal del encuentro. La primera sonora pitada que le dedicó la afición del Espanyol fue a las 20:13 horas, 47 minutos antes del inicio del encuentro, cuando el meta salió acompañado de Marc-Andre ter Stegen y Wojciech Szczesny. los porteros suplentes del FC Barcelona.
Cada vez que el arquero de Sallent aumentaba la intensidad de sus ejercicios o acudía a la línea de fondo para dar un sorbo de agua los decibelios del estadio, todavía a medio llenar, aumentaban.
Poco antes, el autocar del Barcelona accedió a las instalaciones del RCDE Stadium sin incidencias. El vehículo que llevó a la plantilla del Espanyol fue recibido por todo lo alto, con fuegos artificiales y cánticos de apoyo por los aficionados que aguardaban en el exterior del recinto ubicado entre los municipios de Cornellà y El Prat.
El resto de jugadores titulares y suplentes del Barcelona saltaron al césped media hora antes del encuentro con silbidos y los habituales cánticos contra su rival ciudadano. Cinco minutos después, los futbolistas del equipo blanquiazul salían del túnel de vestuarios con aplausos y vítores.
El exportero del Espanyol acabó sus ejercicios de calentamiento a las 20:38 horas y se dirigió en solitario al túnel de vestuarios, con más silbidos de fondo mientras sus compañeros realizaban los últimos remates antes del pitido inicial a los porteros suplentes.
Cuando se anunciaron las alineaciones por la megafonía, el protagonista del encuentro también fue abucheado. Los decibelios también aumentaron cuando apareció Lamine Yamal, que antes del partido publicó en sus redes sociales una imagen celebrando un gol en el último derbi y el mensaje “ganas de volver”.
Pocos minutos antes del pitido inicial, y con el estadio a rebosar, los insultos y silbidos a Joan García fueron a más y, cuando el guardameta, se dirigió a su área la intensidad de los abucheos incrementó, que se repitieron cada vez que tocó el balón. Además, algunos mecheros aterrizaron muy cerca de él a pesar de las redes de seguridad especiales instaladas por el conjunto local.
En el minuto 13, el número que Joan García luce en el Barça, los hinchas de la ‘Grada Canito’, ubicada en uno de los goles del estadio, mostraron varios carteles en los que aparecía una imagen de una rata azulgrana.
