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Cómo empezar a ahorrar si no lo has hecho nunca

Publicado: julio 29, 2026, 3:00 am

Ahorrar por primera vez es un reto que puede parecer complicado. No es algo que nadie nos haya enseñado y tendemos a ver todo lo relativo al dinero como algo complicado. Nada más lejos de la realidad.

Empezar a ahorrar es más fácil de lo que te han contado. El principal problema para la mayoría es que no tienen un sistema claro de cómo hacerlo porque la clave no es ahorrar mucho el primer mes, sino crear un hábito de ahorro que puedas mantener.

En esta guía práctica para ahorrar descubrirás cómo ponerte en marcha y sostener ese ahorro en el tiempo, porque la constancia es el pilar de unas finanzas saludables.

¿Para qué quieres ahorrar?

Este es el punto de partida, porque si no hay un rumbo claro, llegarás a cualquier parte, pero no a donde tú quieres. Por eso es tan importante fijar los objetivos de ahorro, aunque sin caer en el error más repetido: querer ahorrar para todo a la vez.

Si nunca has ahorrado es mejor escoger unas pocas metas que tengan sentido para ti, empezando por algo sencillo y escalando después a objetivos más ambiciosos. Por ejemplo, ahorrar primero para las vacaciones y después para la entrada de una casa.

Cuando más concreto sea el objetivo, más fácil será mantener la motivación. También puedes plantearte un objetivo de corto plazo, como esas vacaciones o cambiar de coche y otro de más largo plazo, como planificar la jubilación.

Averigua tu punto de partida: cuál es tu situación financiera

Lo primero es saber cuánto puedes ahorrar y para averiguarlo necesitas conocer cuánto cuesta tu vida. Eso se hace a través de un primer presupuesto que reúna gastos e ingresos y permita tomar decisiones al respecto.

La clave para que funcione es muy sencilla: este primer presupuesto no tiene que ser perfecto. Basta con separar vivienda, comida, transporte, ocio, deudas, ahorro y gastos anuales como seguros, impuestos o vacaciones, que no son gastos imprevistos, sino dispendios anuales que simplemente se juntan el mismo mes.

Una buena idea para ahorrar sustos y que el presupuesto no salte por los aires el mes que hay que pagar el seguro es dividirlo entre doce y repartir ese gasto. En otras palabras, apartar ese dinero mes a mes y pagar cuando toque. En cualquier caso, no es necesario complicarse en exceso. El objetivo es conocer la situación financiera y la capacidad de ahorro real para poder llegar al siguiente paso con suficiente información.

Empieza con un porcentaje pequeño

Si es la primera vez que ahorras en serio o de verdad, no quieras pasar de 0 a 100. Es mejor comenzar con un porcentaje de ahorro asumible según el presupuesto del paso anterior, dejando margen para gastos imprevistos.

Por ejemplo, empezar con un 5% si nunca has ahorrado, subir después al 10% y terminar acercándose al 20%, que está dentro de la horquilla que recomiendan los expertos y la regla 50-30-20 (destinar un 50% a necesidades, un 30% a caprichos u ocio y un 20% a ahorro e inversión).

Un cambio importante es pensar el ahorro en términos porcentuales en lugar de como cantidades absolutas en euros. Esta estrategia funciona mejor por dos motivos:

  1. Relaciona el ahorro con los ingresos. No es lo mismo ahorrar 100 euros con un salario de 1.500 euros que con uno de 2.500. En el primer caso hablamos de 6,6% y en el otro de un 4%.
  2. Hace que el ahorro crezca contigo. Si tu salario aumenta, el porcentaje se mantiene y la cifra de ahorro en euros sube con el sueldo.

Ahorra al principio de mes, no al final

Una vez decidido cuánto ahorrar al mes, lo siguiente es encontrar un sistema de ahorro que funcione y es ese el preahorro. Este método consiste en ahorrar a principio de mes en lugar de dejarlo para el final, que es como suele hacerse. La lógica es muy sencilla; si ahorras a final de mes, normalmente no sobra nada o sobra muy poco.

Además, hay todo un proceso de controlar el gasto durante el mes que hace que veamos el ahorro como un sacrificio y un desgaste por toda la fuerza de voluntad que hace falta. El preahorro elimina ese sufrimiento porque se ahorra directamente a principios de mes y todo lo que sobra después es para gastar sin remordimiento -salvo los gastos fijos-.

Para empezar a preahorrar solo hace falta ordenar una transferencia periódica a principio de mes de la cuenta donde cobras la nómina hacia una segunda cuenta de ahorro. Con ese simple movimiento estarás ahorrando todos los meses sin apenas darte cuenta.

Separa el dinero para no gastarlo

La siguiente pregunta es muy sencilla: ¿Dónde guardo ese preahorro? Lo idóneo es tenerlo en una cuenta diferente de la cuenta para el día a día. En resumen, la cuenta principal para los gastos y la cuenta separa para el ahorro.

En este punto existen muchas opciones para guardar ese preahorro. La primera son las subcuentas o bolsillos que permiten algunas cuentas como las de BBVA o Revolut. Si quieres obtener algo de rentabilidad hay alternativas como las cuentas remuneradas, cuentas de ahorro o los fondos monetarios.

En cualquier caso, lo más importante para ese dinero es que no pagues comisiones de mantenimiento, por encima de la rentabilidad que puedas lograr, y que esté disponible cuando lo necesites. Aquí es importante valorar tus pautas de consumo. Si te cuesta controlar las compras impulsivas, no pidas una tarjeta y busca un producto que no permita domiciliar pagos, como la cuenta de ahorro o los fondos monetarios.

Con estos cinco pasos ya habrás hecho lo más complicado: empezar a ahorrar. Los tres siguientes consejos pueden ayudarte a llevar tus finanzas un paso más allá:

  • Revisa tus deudas y elimina las que tengan un tipo de interés elevado.
  • Revisa tu presupuesto y fíjate en los grandes gastos antes que en los pequeños caprichos. Eliminar un café tiene un impacto limitado e implica mucho esfuerzo. Revisar suministros del hogar, seguros y suscripciones es algo que haces una vez y con lo que ahorras de por vida.
  • Crea un fondo para imprevistos. Que tu primer objetivo sea tener un fondo de emergencia que cubra entre tres y seis meses de gastos fijos. Eso te dará tranquilidad y te permitirá tomar mejores decisiones si surgen gastos inesperados.

Al final, ahorrar si nunca lo has hecho no es cuestión de sacrificio. La clave es crear un sistema que funcione de forma automática con el mínimo esfuerzo y sin que dependa de tu fuerza de voluntad.

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