Publicado: diciembre 26, 2025, 5:30 am
Ahorrar dinero suele ser una tarea complicada, asociada a restricciones constantes y a la sensación de renunciar a algunas comunidades. Sin embargo, en la práctica, mejorar la salud financiera no siempre exige grandes cambios, sino una mejor forma de priorizar. En este sentido, la Ley de Pareto ofrece un enfoque distinto.
Este principio, conocido popularmente como la regla 80/20, plantea que una parte reducida de nuestras decisiones económicas tiene un impacto mucho mayor que el resto. En la vida cotidiana, esto se traduce en que no todos los gastos pesan igual sobre el presupuesto ni todos los hábitos financieros tienen la misma capacidad de generar ahorro.
Los gastos más importantes
Lo lógico es que pocos pagos recurrentes absorban la mayor parte de los ingresos. Por ejemplo, la vivienda, el transporte o la alimentación, mientras que otros gastos, aunque frecuentes, tienen un efecto limitado. En lugar de intentar recortar indiscriminadamente, la lógica del 80/20 invita a centrar la atención en esas partidas clave.
Este enfoque también ayuda a cambiar la manera en que se toman decisiones. En vez de preguntarse constantemente «¿en qué más puedo ahorrar?», la pregunta pasa a ser «¿qué gasto está condicionando realmente mis finanzas?». A partir de ahí, es posible buscar soluciones realistas como comparar proveedores, renegociar contratos o replantear hábitos de consumo.
La Ley de Pareto también resulta útil para organizar prioridades financieras. Muchas personas intentan ahorrar, pagar deudas e invertir al mismo tiempo sin un orden claro, lo que genera frustración y poca eficacia. Aplicar este principio implica identificar qué acciones tendrán un mayor impacto inmediato. Por ejemplo, reducir una deuda con intereses elevados suele mejorar la situación financiera más rápido que ahorrar pequeñas cantidades.
El ahorro sistemático
Otro aspecto clave es el ahorro sistemático. En lugar de depender de lo que «sobra» a fin de mes, resulta más efectivo decidir de antemano cuánto se va a ahorrar y hacerlo de forma automática. Esta única decisión puede marcar una gran diferencia a largo plazo, ya que convierte el ahorro en una prioridad estable y no en una opción secundaria.
Además, la regla 80/20 ayuda a mantener el enfoque en el tiempo. Revisar las finanzas de manera periódica permite detectar cambios en los gastos más relevantes y ajustar la estrategia cuando sea necesario.
