Publicado: junio 22, 2026, 6:23 am
Alcider Arce, de 77 años, llegó a las seis de la mañana a su lugar de votación, dos horas antes de abrirse el colegio electoral Hugo J. Bermúdez en el centro de Santa Marta, la capital del departamento de Magdalena, en el Caribe colombiano. «Quiero votar el primero para que empiece a cambiar mi país ya que el gobierno actual lo ha convertido en una porquería», comentó dando a entender que iba a votar al ultraderechista Abelardo de la Espriella. «No me queda ninguna duda de que el nuevo presidente va a mejorar la situación de seguridad y la salud», subrayó.
Muy cerca, a seis puestos en la cola de acceso vigilado por miembros de la policía colombiana, Marta Posadas, de 72 años, tampoco dijo a quién votaría pero aclaró que «yo voto por la vida», uno de los eslóganes de campaña del izquierdista Iván Cepeda. «El gobierno actual ha mejorado el salario y las pensiones mínimas, algo muy necesario en Colombia», explicó. Según esta jubilada, el votante actual es menos fácil de manipular que en el pasado porque «hay más conocimiento sobre los problemas políticos gracias a las redes sociales».
A las ocho en punto se abrió el colegio electoral donde había 23 mesas preparadas para que pudieran votar casi 8.000 sufragantes. Policías mujeres estuvieron a cargo de la seguridad. Revisaban bolsos y mochilas y ayudaban a los votantes menos agiles a subir un escalón muy alto que había a la entrada.
Gerardo, uno de los primeros votantes, tenía una opinión muy crítica con las redes sociales: «Se dedican a envenenar el debate político y a manipular a los electores», comentó después de asegurar que había votado por el «candidato partidario del diálogo». Su esposa, que prefirió no decir su nombre, recordó que las campañas electorales del pasado «era más limpias y funcionaba mejor el boca a boca». Hija de un diputado del Congreso, recordó que su padre ganaba las elecciones «sin necesidad de invertir dinero en camisetas y prebendas» y sus votantes creían en «su compromiso y promesas electorales».
Un miembro del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General de la Nación comentó que «la seguridad ha empeorado mucho en todo el caribe colombiano y la culpa la tiene el presidente Gustavo Petro, muy indulgente con los grupos criminales». Admitió que tiene prohibido ir a playas situadas a ochenta kilómetros de la ciudad porque se encuentran en zonas bajo la influencia de grupos criminales vinculados al narcotráfico.
La Misión de Observación Electoral (MOE) en Colombia, plataforma de la sociedad civil independiente del gobierno y de los partidos políticos, desplegó a miles de sus voluntarios en todo el territorio nacional y dio a conocer su primer informe a las pocas horas de abrirse los centros de votación.
Destacó el desarrollo tranquilo de la jornada electoral y valoró muy positivamente la coordinación entre los ministerios inmiscuidos en el desarrollo de la seguridad y el despliegue de soldados y policías, incluidas las zonas rurales más vulnerables del territorio colombiano.
El organismo independiente informó que había descendido el número de jurados, tal como se conocen los miembros de las mesas electorales, que se habían presentado en los puestos de votación asignados con propaganda partidista, en comparación con la primera vuelta electoral celebrada a finales de mayo.
La Registraduría Nacional, responsable del proceso electoral, estableció un protocolo especial que garantizaba el ejercicio del derecho al voto a las personas trans. «Ninguna persona trans podrá ser discriminada con base a su identidad y expresión de género, no se le impedirá el voto aunque no haya concordancia con la información registrada en su documento de identidad y está prohibido emplear miradas incómodas hacia las personas trans», decía el protocolo.
El MOE aseguró que dos personas trans escucharon comentarios o recibieron tratos discriminatorios. También se criticó el hecho de que más del 80% de los puestos de votación no contaban con condiciones adecuadas de accesibilidad física para las personas con discapacidad.
En cuanto a incidentes se produjo la incineración de un autobús del transporte intermunicipal en la carretera entre Popayan y Cali, en el conflictivo departamento de Cauca, durante la madrugada aunque no hubo víctimas y se pudo trasladar el material electoral y a los jurados con absoluta normalidad tras la intervención de miembros del ejército.
Hubo algunas denuncias sobre presuntas presiones a comunidades o grupos de trabajadores de algunas empresas para que votaran a un determinado candidato a cambio de recibir dinero y algunos casos de suplantación de votantes. El MOE mostró su preocupación por «un escalamiento hacia llamados explícitos al desconocimiento de resultados y la movilización en las calles».
El candidato de extrema derecha colombiano, Abelardo de la Espriella, aseguró después de votar que su objetivo es «cambiar la política para siempre», para lo cual apeló al «fervor» de la población, según informó la agencia EFE. El candidato del movimiento Defensores de la Patria subrayó, usando un símil futbolístico, que «hoy es el partido más importante de la historia de Colombia porque hoy nos jugamos nuestra libertad y el futuro de nuestros hijos».
El candidato presidencial izquierdista y oficialista, Iván Cepeda, destacó la campaña «ejemplar, transparente y limpia» de todo su equipo en la que presentaron “nuestras ideas, nuestro programa, nuestros principios, nuestro camino y destino para Colombia en los próximos años».
Pidió a su electorado que se movilizase para «cumplir su derecho democrático», forma de revertir las encuestas que lo dan como perdedor, rogó a sus votantes «no entrar en dinámicas de agresión», recordando que en Colombia «prima el derecho a pensar y actuar diferente».
También afirmo que «nosotros reconoceremos el resultado, pero también vamos a ejercer una muy clara observación, escrupulosa y meticulosa del resultado, y si existen algunos hechos que motiven acciones en el sistema electoral, las haremos».
El presidente Gustavo Petro dijo después de votar y mostrar su voto marcado por el candidato Iván Cepeda, perteneciente a su partido Pacto Histórico, que «vamos a entregar al próximo presidente una democracia brillante, viva, multicolor, con muchísimos grados más de democracia de como la recibí en un país que en ese momento estaba ensangrentado».
En la primera vuelta, celebrada el pasado 31 de mayo, con una participación histórica del 57,88 %, De la Espriella obtuvo 10,3 millones de votos (43,78 %), mientras que Cepeda recibió 9,7 millones (40,98%), poco menos de setecientos mil votos de diferencia. Las encuestas vaticinan el triunfo De la Espriella por un margen entre cuatro y siete puntos de diferencia.
