Publicado: mayo 26, 2026, 11:24 am
China ha puesto frente a las costas de Shanghái un innovador centro de datos submarino que está alimentado de energía eólica marina, siendo una infraestructura diseñada para reducir el elevado consumo energético asociado a la inteligencia artificial.
El proyecto, desarrollado en el Área Especial de Lingang con una inversión cercana a los 226 millones de dólares, es fruto de la colaboración entre autoridades locales, empresas de inversión y la tecnológica HiCloud Technology, junto a varios socios del sector de las telecomunicaciones. Pero, ¿para qué sirve en concreto?
La instalación está enfocada principalmente en tareas vinculadas a la inteligencia artificial y las telecomunicaciones, ya que en su interior funcionan clústeres de GPU destinados al procesamiento de redes 5G y al entrenamiento de modelos de lenguaje, siendo un área en la que China ha ganado protagonismo gracias al auge de sistemas de código abierto como Qwen o DeepSeek.
Este centro de datos supone un gran ahorro eléctrico
Instalado en pleno parque eólico marino, su ubicación permite que los módulos submarinos —que albergan cerca de 2.000 servidores— se alimenten directamente de energía renovable, teniendo en cuenta que el propio entorno marino desempeña un papel clave en la refrigeración del sistema, ya que el agua fría del océano se utiliza para enfriar los equipos mediante un circuito pasivo que apenas requiere un consumo energético adicional.
Por lo tanto, gracias al diseño de esta infraestructura, el centro de datos alcanza un índice de eficiencia energética cercano a 1,15, muy por debajo del registrado por muchos centros de datos terrestres. Además, esto significa un ahorro eléctrico estimado del 22,8% y la eliminación por completo de utilizar agua dulce para la refrigeración.
¿Plantea algún desafío para el medio ambiente?
Tras superar las pruebas iniciales a comienzos de año, la instalación ya opera a pleno rendimiento. Cabe mencionar que el despliegue de esta infraestructura bajo el mar plantea desafíos importantes, como la corrosión provocada por el agua salada o la complejidad de las reparaciones. No obstante, para minimizar los riesgos, los módulos han sido diseñados para soportar condiciones extremas y cuentan con monitorización remota continua y sistemas frecuentes de copia de seguridad.
Pero independientemente estos pequeños inconvenientes, dicho proyecto de China muestra cómo la industria tecnológica sigue buscando alternativas más sostenibles para responder a las crecientes necesidades energéticas de la inteligencia artificial.
