Publicado: agosto 30, 2025, 1:23 pm
China tiene una gran capacidad tecnológica dentro del ámbito militar, ya sea por sus nuevos ‘lobos robot’ o el dron VTOL con motor a chorro que despega y aterriza de forma vertical, e industria espacial, sobre todo en lo que se refiere al acceso al espacio para llegar a la Luna antes que Estados Unidos. No obstante, más allá de las armas y la tecnología espacial, este país también se ha metido de lleno en el mundo científico, debido a que ha empezado a operar el detector esférico transparente más grande del mundo en China.
Convirtiéndose en la primera instalación ultragrande dedicada a la investigación de neutrinos, el Observatorio Subterráneo de Neutrinos de Jiangmen (JUNO, por sus siglas) ha empezado a recopilar información para abordar una de las principales preguntas de la física de partículas de esta década: la ordenación de las masas de los neutrinos. De esta manera, JUNO permitirá responder preguntas sobre la naturaleza de la materia y el universo.
Wang Yifang, portavoz de JUNO e investigador del Instituto de Física de Altas Energías de la Academia China de Ciencias, afirma al diario Xinhua que «iniciar la toma de datos marca un hito histórico»: «Por primera vez, hemos puesto en funcionamiento un detector de esta escala y precisión dedicado a los neutrinos. JUNO nos permitirá responder preguntas fundamentales sobre la naturaleza de la materia y el universo«.
¿Por qué se estudian los neutrinos?
Los neutrinos rara vez interactúan con la materia ordinaria, en cambio, pueden atravesar nuestros cuerpos, edificios o incluso la Tierra sin ser detectados. Por este motivo se llaman «partículas fantasma», debido a su naturaleza elusiva los convierte en partículas menos comprendidas, por lo que requieren detectores masivos para capturar sus trazas.
Por lo tanto, al pasar por el detector, los neutrinos tienen una pequeña probabilidad de chocar con los núcleos de hidrógeno del líquido, lo que desencadena destellos extremadamente débiles, que pueden ser detectados por los tubos fotomultiplicadores que los rodean y luego convertidos en señales eléctricas.
No obstante, más allá de los neutrinos, JUNO también permitirá estudios de vanguardia sobre neutrinos del Sol, supernovas, la atmósfera y la Tierra. Además, abrirá nuevas vías para explorar la física desconocida, incluyendo la búsqueda de neutrinos estériles y la desintegración de protones.
Qué es JUNO
JUNO se propuso en 2008 y no fue hasta 2013 cuando la Academia China de Ciencias y la provincia de Guangdong aprobó su puesta en marcha para que, finalmente, se empezara su construcción en 2015. Tras varios años de obras, la instalación del detector empezó en diciembre de 2021 y finalizó en 2024. Pero, ¿qué características tiene?
En el núcleo del experimento JUNO hay un enorme detector lleno de líquido centelleador, con una capacidad nunca antes vista de 20.000 toneladas. Este detector está colocado dentro de una piscina de agua de 44 metros de profundidad. Para sostenerlo, se utiliza una gran estructura de acero inoxidable de más de 41 metros de diámetro, que soporta una esfera acrílica de 35 metros donde se encuentra el líquido. Además, cuenta con más de 45.000 detectores de luz y otros elementos importantes —como cables o bobinas— para protegerlo de los campos magnéticos y sistemas que controlan el paso de la luz, teniendo en cuenta que está diseñado para tener una vida útil científica de hasta 30 años.
Ma Xiaoyan, ingeniera jefe de JUNO, cuenta a Xinhua que «construir JUNO ha sido un proceso de desafíos extraordinarios. Exigió no solo nuevas ideas y tecnologías, sino también años de cuidadosa planificación, pruebas y perseverancia. Cumplir con los estrictos requisitos de pureza, estabilidad y seguridad requirió la dedicación de cientos de ingenieros y técnicos. Su trabajo en equipo e integridad han convertido un diseño audaz en un detector funcional, que ahora está listo para abrir una nueva ventana en el mundo de los neutrinos».
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