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ChatGPT marcará sus textos en España con una señal invisible, pero no cualquiera podrá comprobarla

Publicado: octubre 6, 2026, 7:24 am

El auge de la IA generativa ha levantado ampollas en los sectores en los que la creación forma parte del core de la profesión: diseñar, hacer fotografías, producir cine… el sector audiovisual se estaba intentando proteger frente a las elaboraciones no humanas para poner en valor el trabajo desarrollado por personas. También para defenderse ante fraudes o contenidos falsos. Algunas empresas de inteligencia artificial habían ofrecido ya una posible ayuda ante el problema: crear marcas de agua que permitiesen diferenciar las imágenes sintéticas de las no sintéticas. Ahora esas marcas de agua llegan también a los textos.

OpenAI acaba de anunciar que planea incorporar marca de agua a los textos “en respuesta a la Ley de IA de la UE”, que “exige a los proveedores de IA generativa que hagan que el texto generado sea identificable de forma legible por máquina”. El sistema, llamado internamente ‘textGrain’ añade “una señal estadística invisible” a la selección de palabras del modelo y el detector busca esa señal.

Desde este lunes, los clientes de la API de todo el mundo podrán activar la marca de agua de texto para determinados modelos –vendrá desactivada por defecto– y, en las próximas semanas, la compañía de Sam Altman incorporará esa huella invisible “a los textos de salida de ChatGPT y Codex que cumplan los requisitos en la Unión Europea”.

Según OpenAI, ‘textGrain’ ofrece resultados al nivel de otros métodos de detección, incluido SynthID, la herramienta de marca de agua digital desarrollada por Google DeepMind.

Sin embargo, la herramienta para comprobar que efectivamente se trata de un texto generado por IA no será un sistema abierto: estará limitado a investigadores y organizaciones expertas autorizadas que puedan ayudar a OpenAI “a evaluar y mejorar la tecnología”. Este modelo cerrado contrasta con los detectores que la compañía tiene para verificar audio e imágenes, que sí son de acceso público. La empresa sí aclara en su comunicado que planea poner la tecnología de textGrain a disposición el público como código abierto “para que otros puedan desarrollarla”.

OpenAI justifica la limitación a investigadores y organizaciones expertas autorizadas alegando que “los detectores pueden cometer dos tipos de errores: pueden informar de una marca de agua donde no la hay (un falso positivo) o pasar por alto una marca de agua presente (un falso negativo)”. Entre los desafíos que se ha encontrado la compañía destacan que los textos más cortos o concisos son más difíciles de detectar y que la edición puede debilitar la marca de agua, por ejemplo, solo con reemplazar el 10 % de las palabras con sinónimos se redujo la detección de aproximadamente el 92 % al 66 %, según sus pruebas.

“Una marca de agua no mide la contribución humana. Puede indicar que un sistema de OpenAI generó o procesó parte de un texto, pero no cuánto criterio, edición o creatividad humana se invirtió en él”, concluye la empresa tecnológica, añadiendo que tampoco “establece la propiedad ni la responsabilidad”, “identifica al usuario” ni “verifica la exactitud”. Además, insiste, “la ausencia de una marca de agua detectada no prueba la autoría humana”.

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