Publicado: septiembre 11, 2026, 12:28 am
El debate sobre si la inteligencia artificial podría llegar a poner en peligro a la humanidad ha dejado de ser exclusivo de la ciencia ficción. Jacob Coxon, antiguo investigador de Anthropic y OpenAI, ha advertido que algunos expertos del sector creen que una IA avanzada podría convertirse en una amenaza existencial antes de 2030, debido a que los sistemas podrían llegar a ser tan poderosos hasta volverse incontrolables.
Ante este escenario, surge una pregunta tan inquietante como curiosa: ¿qué opinan las propias inteligencias artificiales sobre la posibilidad de acabar con la humanidad? Desde 20bits hemos planteado esta cuestión a varios de los principales chatbots para conocer cómo describen ese hipotético futuro y qué riesgos señalan.
ChatGPT
Tras plantear la pregunta «cómo podría acabar la IA con la humanidad» a ChatGPT, dicho chatbot considera que la inteligencia artificial podría llegar a suponer un riesgo para la humanidad por una posible pérdida de control sobre los sistemas cada vez más autónomos y capaces. Además, entre los escenarios que considera más preocupantes se encuentran que una IA persiga objetivos mal definidos, tenga acceso a infraestructuras críticas, facilite actividades peligrosas o pueda utilizarse para manipular a grandes grupos de personas.
Por otro lado, ChatGPT también señala que una carrera por desarrollar sistemas más avanzados podría llevar a reducir los controles de seguridad, por lo que considera fundamental mantener mecanismos edificaciones de supervisión y control humano.
Asimismo, si tuviera que resumir su postura en una frase, ChatGPT no cree que el escenario más preocupante sea una IA que «odia» a las personas, sino una tecnología extremadamente capaz que hace exactamente aquello para lo que fue diseñada, pero cuyas consecuencias no se supieron anticipar.
Gemini
Partiendo de la misma pregunta hecha a ChatGPT, Gemini responde que «el debate sobre cómo la inteligencia artificial podría representar un riesgo existencial para la humanidad no se centra en máquinas conscientes desarrollando maldad, sino en problemas de alineación de objetivos, control y autonomía no supervisada».
Además, en la misma contestación, el chatbot de Google indica que «el consenso general en la comunidad científica es que el peligro real no reside en que la IA se vuelva contra nosotros, sino en la falta de previsión al otorgar autonomía a sistemas cuyas prioridades no estén perfectamente alineadas con nuestra supervivencia».
Grok
Planteando la misma pregunta, Grok responde que «el riesgo es real y merece atención seria«. Así lo indica la inteligencia artificial de la red social X:
«Expertos en el campo (desde Bostrom y Yudkowsky hasta muchos investigadores de labs fronterizos) lo consideran un problema técnico y de gobernanza legítimo, no una fantasía. La probabilidad exacta es incierta: depende de cuán difícil resulte la alineación, de si el progreso hacia inteligencia artificial general es gradual o discontinuo, y de las decisiones humanas que se tomen. Ignorarlo por completo es imprudente; tratarlo como inevitable o inminente mañana también lo es. xAI se enfoca en entender el universo, y parte de eso implica construir IA que sea útil y, en la medida de lo posible, segura».
Añadiendo que «hay caminos creíbles por los que una IA mal alineada o mal utilizada podría acabar con la humanidad o reducir drásticamente su potencial. Ese riesgo no es ciencia ficción barata; es un problema técnico-filosófico difícil que conviene tomar en serio mientras aún tenemos margen de maniobra. La humanidad ha enfrentado riesgos existenciales antes y ha sobrevivido (hasta ahora). El resultado dependerá de las decisiones que se tomen en las próximas décadas, no de un destino tecnológico inevitable».
Copilot
Por último, Copilot opina que «no es que la IA vaya a decidir acabar con la humanidad como en las películas, sino que los mayores riesgos provienen de cómo los humanos diseñen, controlen y utilicen esa tecnología«.
Por lo tanto, considera que «la amenaza más real no es una rebelión de máquinas, sino el mal uso, la falta de control y una regulación insuficiente de sistemas de IA cada vez más potentes”, ya que “la inteligencia artificial puede ser una herramienta extraordinariamente beneficiosa, pero requiere supervisión humana responsable y medidas de seguridad sólidas«.
