Publicado: octubre 7, 2026, 12:23 pm
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El refrigerador es uno de los pocos electrodomésticos que permanece encendido las 24 horas, incluso cuando nadie está en casa. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) estima que representa cerca de 24% del consumo eléctrico de un hogar en México. Eso lo convierte en uno de los puntos donde una mejora en eficiencia puede tener un impacto relevante en el consumo doméstico. Ante este escenario, la industria de electrodomésticos está incorporando sensores, conectividad e inteligencia artificial para que los equipos puedan ajustar su funcionamiento de acuerdo con los hábitos de cada hogar. Samsung , por ejemplo, integra AI Energy Mode en algunos de sus refrigeradores conectados, una función que la compañía asegura puede reducir hasta 15% el consumo de energía.
¿Qué significa tener un refri inteligente en la cuenta de luz?
Para Mauricio Aymes, director senior de la división de Digital Appliances de Samsung México, la oportunidad va más allá de hacer que un aparato consuma menos electricidad. La apuesta de la compañía es que la IA pueda asumir parte de las tareas que actualmente recaen en los usuarios. “Enfrentamos desafíos específicos, como el calor intenso y facturas de energía cada vez más altas. Nuestra visión de la IA como asistente resuelve problemas reales con practicidad, actuando de forma invisible para hacer el día a día más ligero”, explica Aymes. Bajo esta lógica, el refrigerador no solamente ejecuta las instrucciones del usuario, sino que utiliza información sobre sus patrones de funcionamiento para hacer ajustes por cuenta propia. EI Energy Mode puede modificar la velocidad del compresor y los ciclos de descongelación de acuerdo con los hábitos de uso, con el objetivo de reducir el consumo sin comprometer la función principal del equipo. “El verdadero valor de la tecnología radica en eliminar la carga mental y el esfuerzo físico de las tareas domésticas. Con nuestra línea conectada Samsung Bespoke AI, queremos que el hogar aprenda de los hábitos de los integrantes de la familia y se anticipe a sus necesidades con total conveniencia”, señala el directivo. Samsung también calcula que el uso de estas tecnologías permitió ahorrar 6.63 GWh de energía en Latinoamérica durante 2025, volumen que la empresa compara con el consumo anual de alrededor de 1,500 hogares de cuatro integrantes. Para poner el dato de la CFE en pesos, imaginemos un hogar que paga 800 pesos de electricidad en un periodo de facturación. Si 24% del consumo corresponde al refrigerador, estaríamos hablando de aproximadamente 192 pesos asociados a este electrodoméstico. Ahora bien, Samsung asegura que AI Energy Mode puede reducir hasta 15% el consumo de energía de determinados equipos. Si aplicáramos ese porcentaje al ejemplo anterior, el ahorro sería de unos 28.80 pesos por recibo. Es decir, el consumo asociado al refrigerador pasaría, bajo este supuesto, de 192 a unos 163.20 pesos. Si las condiciones fueran exactamente las mismas durante todo un año, el ahorro acumulado sería de aproximadamente 345.60 pesos. Esto no significa que todos los hogares vayan a ahorrar esa cantidad; sin embargo, el ejercicio permite dimensionar qué significa la tecnología en términos económicos.
El precio de ahorrar energía puede superar los 40,000 pesos Los electrodomésticos inteligentes todavía no dominan los hogares mexicanos
Aunque estas funciones pueden ayudar a reducir el consumo eléctrico, acceder a ellas también implica un mayor desembolso inicial. Mientras un refrigerador convencional puede encontrarse en México desde alrededor de 9,000 pesos, los modelos inteligentes de gama alta pueden superar los 40,000 pesos e incluso llegar a más de 80,000 pesos, por lo que el consumidor debe valorar el ahorro energético frente al costo adicional de incorporar inteligencia artificial, conectividad y otras funciones. Por ejemplo, en el sitio oficial de Samsung, el Bespoke AI French Door de cuatro puertas con Family Hub de 29 pies aparece con un precio de 82,599 pesos. Otro ejemplo es LG con su InstaView French Door de 31 pies aparece con un precio promocional de 50,399.58 pesos, aunque la página señala un precio original de 115,999 pesos. Y esa diferencia no se explica únicamente por el ahorro energético. En los equipos de gama alta también se paga por mayor capacidad, diseño, pantallas, cámaras, conectividad, funciones de automatización, administración remota y otras herramientas que convierten al refrigerador en un dispositivo conectado dentro del hogar. El interés de los fabricantes por este segmento ocurre mientras los refrigeradores mantienen un peso importante dentro de México. Mordor Intelligence estima que el mercado mexicano de electrodomésticos alcanzó 16,390 millones de dólares en 2025 y proyecta que llegue a 17,170 millones en 2026. Dentro de este mercado, los refrigeradores representaron 27.68% de la participación en 2025, la mayor proporción entre las categorías analizadas por la firma. La tecnología para hacer más eficiente el hogar ya tiene una presencia relevante en México, aunque los electrodomésticos conectados todavía son una parte pequeña de este mercado. De acuerdo con datos de The Competitive Intelligence Unit (The Ciu), en 2025, 29.6% de los hogares mexicanos contaba con al menos un dispositivo inteligente conectado a internet, frente a 20% en 2023.
La tecnología sí puede ayudar, pero no siempre es posible pagar por ella
Sin embargo, dentro del ecosistema de dispositivos IoT, los electrodomésticos conectados — categoría que contempla a los refrigeradores — apenas rondan 5% tanto en adopción como en uso, muy por debajo de las bocinas con asistentes virtuales, presentes en 63.6% de los hogares. Para Ernesto Piedras, director general de The Ciu, este escenario apunta hacia una siguiente etapa en la que la conectividad tendrá que ofrecer funciones más prácticas. “La siguiente fase dependerá de una mayor interoperabilidad entre dispositivos, de la incorporación de inteligencia artificial que permita anticipar patrones de uso y de soluciones orientadas a cubrir necesidades del hogar, así como para optimizar recursos energéticos”. Fortune Business Insights estima que el mercado global de electrodomésticos inteligentes alcanzó 48,520 millones de dólares en 2025 y prevé que pase de 54,770 millones en 2026 a 166,830 millones en 2034. La inteligencia artificial, la automatización, el monitoreo remoto y la gestión energética están entre los elementos que impulsan esta industria. Pero que el mercado crezca no significa que todos los consumidores necesiten o puedan pagar un refrigerador inteligente. Para alguien cuyo equipo actual ya tiene muchos años, consume demasiado o está cerca del final de su vida útil, comprar un modelo más eficiente puede tener sentido. Pero si el único objetivo es ahorrar dinero en electricidad, hay que hacer cuentas antes de desembolsar 40,000, 50,000 u 80,000 pesos. En el ejemplo de un recibo de 800 pesos, una reducción de 15% aplicada únicamente al consumo estimado del refrigerador representaría unos 28.80 pesos por periodo. Es una reducción real en el consumo, pero si el refrigerador costara 40,000 pesos y el recibo fuera bimestral, se necesitarían alrededor de 1,389 periodos, es decir, unos 231 años, para recuperar su costo únicamente con ese ahorro energético. En condiciones normales, la tecnología de consumo suele abaratarse conforme aumenta su adopción, la producción escala y las funciones que antes eran exclusivas de los equipos premium se vuelven más comunes. De hecho, un análisis histórico del Lawrence Berkeley National Laboratory encontró que los precios reales de los principales electrodomésticos han disminuido durante décadas, mientras su eficiencia y prestaciones aumentaban. Sin embargo, el mercado actual enfrenta la presión de la demanda de componentes para inteligencia artificial, que está estrechando el suministro de algunos chips y elevando sus precios, una situación que S&P Global estima podría mantener la presión sobre los costos de la electrónica hasta que entre nueva capacidad de producción, hacia 2027-2028.
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