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Bruselas mantiene a España como la gran economía de la UE que más crecerá en 2026 pese a la guerra pero con más inflación

Publicado: mayo 21, 2026, 9:34 am

Bruselas mantiene a España como la gran economía de la UE que más crecerá en 2026 pese a la guerra pero con más inflación. Esa es la conclusión para el país de las previsiones de primavera presentadas este jueves por la Comisión Europea: la economía española crecerá un 2,4% este año (frente al 2,3% que proyecta por ejemplo el Banco de España o al 2,1% que recoge la OCDE) y un 1,9% en 2027. Son cifras parecidas a las que dio el Ejecutivo comunitario en sus anteriores cálculos, a finales de 2025, cuando fueron un 2,3% y un 2%. Es decir, en términos de crecimiento España no nota el golpe de la crisis en Oriente Medio tanto como otros socios.

Por ejemplo, Alemania crecerá solo un 0,6% en 2026, Francia lo hará un 0,8% e Italia solamente un 0,5%. Por encima de España están las proyecciones eso sí de Bulgaria, Croacia, Hungría y Malta. Sí se nota esa dinámica compleja en la inflación, que será de un 3% en 2026 y de un 2,5% en 2027, según Bruselas, que en otoño, sin estar la guerra de Irán en marcha, calculó un 2% para ambos años.

El golpe también se ve en el déficit público. La Comisión calcula un 2,4% y 2% respectivamente para los próximos dos años. El informe para España es bastante estable en comparación con el anterior, incluso pese a la volatilidad del panorama global. Bruselas en cuanto al desempleo proyecta un 9,9% de tasa de paro este año y un 9,6% para el que viene, cuando hace seis meses calibraba un 9,8% en 2026 y exactamente un 9,6% en 2027.

«Se espera que el gasto de los consumidores se vea favorecido por el aumento del empleo, en un contexto de inmigración sostenida y de un apalancamiento de los hogares«, comenta el Ejecutivo comunitario en su informe para España. En cambio, hay riesgos sobre todo derivados de las dependencias que tiene la economía española, recuerda Bruselas, respecto a ciertos sectores, como es el caso del turismo. «Los principales riesgos a los que se enfrenta la economía se refieren al posible debilitamiento de la actividad turística, que afectaría especialmente a las llegadas de turistas procedentes de destinos lejanos debido al aumento de los costes de viaje y a otras perturbaciones relacionadas con los desplazamientos», exponen.

Y avisa la Comisión de la exposición ante la crisis. «El recrudecimiento de las tensiones también podría mermar aún más la confianza, lo que daría lugar a un período prolongado de comportamiento precavido por parte del sector privado, lo que afectaría negativamente a la inversión empresarial y al crecimiento del consumo privado», sentencia el documento en este sentido.

El mayor debe en el análisis está en la inflación por la crisis en Oriente Medio, impulsada por el fuerte aumento de los precios de la energía y su repercusión gradual en los precios de los alimentos y los productos industriales. «A ello se sumarán las continuas presiones sobre los precios de los servicios, lo que dará lugar a una evolución sólida de la inflación subyacente en los próximos trimestres y a lo largo de 2027», alerta el equipo de Ursula von der Leyen. No obstante, se prevé que la inflación general disminuya hasta el 2,5% el año que viene, «a medida que la inflación de la energía vaya remitiendo gradualmente». Eso sí, en Bruselas siguen insistiendo en que los estragos de esta crisis se notarán a medio plazo incluso aunque el conflicto en Irán termine y el comisario de Energía, Dan Jorgensen, ya aseguró que el bloque podría enfrentarse «a la mayor crisis energética de la historia».

¿Y qué pasa con el déficit? En este punto la Comisión habla de «estabilidad» durante este año. «Se espera que los ingresos por impuestos directos se mantengan sólidos, impulsados por el fuerte crecimiento de las plusvalías, el aumento aplazado de los salarios públicos a partir de 2025 y la entrada en vigor del impuesto mínimo global para las empresas multinacionales», sostiene el informe. Sin embargo, el IVA y los impuestos especiales se verán afectados por las medidas aprobadas en marzo para mitigar los efectos del conflicto en Oriente Medio. Estas medidas temporales incluyen reducciones del IVA sobre los combustibles, la electricidad y el gas, la reducción del impuesto especial sobre los hidrocarburos y la suspensión del impuesto sobre el valor de la producción de electricidad (con un impacto global previsto del 0,2% del PIB).

Ya en 2027 la Comisión Europea prevé que el déficit se reduzca hasta el 2% del PIB,» gracias a la disminución del coste de las medidas de emergencia» relacionadas por ejemplo con la DANA y a la suposición de que las medidas de apoyo energético llegarán a su fin, matizan. Junto con el aumento de los ingresos procedentes de los impuestos directos y las cotizaciones a la seguridad social, «estos factores compensarán con creces los incrementos en el gasto en defensa, el pago de intereses y las pensiones», explica Bruselas. Tras una orientación fiscal expansiva en 2026, la política fiscal pasará a ser contractiva en 2027, expone el informe, «una vez finalizado el período de aplicación del fondo de recuperación pospandemia», cuyo plazo expira en agosto de este mismo año.

Además, el Ejecutivo comunitario calcula que la deuda pública puede seguir descendiendo hasta el 99,6% en 2026, situándose por debajo del 100% por primera vez desde 2019, gracias a que el crecimiento del PIB nominal superará el coste del servicio de la deuda. «En 2027, se espera que la deuda siga reduciéndose, impulsada por el crecimiento del producto nominal y la reducción del déficit», terminan.

Sí destaca Bruselas la fortaleza del mercado laboral, pero avisa de que puede haber un estancamiento del mismo porque las buenas cifras no son infinitas. «Se prevé que los fuertes flujos migratorios respalden una mayor expansión de la población activa e impulsen la creación de empleo este año. No obstante, tras los buenos resultados de los últimos años, se prevé que el mercado laboral pierda impulso, en consonancia con la desaceleración gradual del crecimiento económico», explica la Comisión Europea, que prevé que el paro siga bajando «pero a un ritmo más lento» que en los últimos tiempos.

«En un contexto marcado por la guerra de Irán y la volatilidad de los mercados energéticos, las previsiones de Bruselas confirman la singularidad de la trayectoria española en el área monetaria: la única economía grande de la zona euro que combina crecimiento muy por encima de la media, creación intensa de empleo, reducción del paro y consolidación fiscal», valoraron desde el Ministerio de Economía una vez que se publicaron los datos.

Una foto general marcada por la crisis en Irán

La imagen global de la UE está marcada por los estragos de la guerra en Oriente Medio. De hecho, el crecimiento del PIB en todo el bloque se ha revisado a la baja hasta el 1,1% para este año, una caída significativa respecto al 1,5% registrado en 2025, con un contexto marcado claramente por la incertidumbre geopolítica. Este escenario supone el segundo gran desafío energético en menos de cinco años, obligando a las industrias y hogares a enfrentarse a costes más elevados que restan dinamismo a la actividad económica general, avisa la Comisión.

El panorama inflacionario se ha deteriorado, con una previsión de inflación del 3,1% en la Unión para 2026, impulsada directamente por el encarecimiento de las materias primas energéticas que comenzó apenas unas semanas después del inicio del conflicto. En el mercado laboral, la tendencia de creación de empleo está perdiendo impulso, y se espera que el crecimiento de la ocupación se frene al 0,3% este año, poniendo fin a la reducción prolongada de la tasa de desempleo, que se estabilizaría cerca del 6% hacia 2027. Aunque el consumo sigue siendo el principal motor económico, la pérdida de poder adquisitivo y las condiciones financieras más estrictas limitan la capacidad de inversión privada.

Por último, el choque energético está ejerciendo una presión adicional sobre las finanzas públicas, elevando el déficit gubernamental previsto al 3,6% para 2027 y la deuda pública al 84,2% en 2026. Este incremento responde tanto a las medidas de apoyo para proteger a los sectores vulnerables como al aumento del gasto en defensa. A pesar de los riesgos, Bruselas destaca que los esfuerzos previos en resiliencia y diversificación energética tras la invasión de Ucrania están permitiendo que la economía europea absorba el impacto actual de mejor manera, aunque la evolución final dependerá de la duración de las tensiones en los mercados globales.

«El conflicto en Oriente Medio ha provocado una grave crisis energética, lo que supone una nueva prueba para Europa en un contexto geopolítico y comercial ya de por sí inestable«, reconoció el comisario de Economía, Vladis Dombrovskis. «La UE debe aprender de las crisis pasadas, manteniendo las ayudas fiscales de carácter temporal y específico, y reduciendo aún más su dependencia de los combustibles fósiles importados, un cambio que ya ha reforzado nuestra resiliencia. Actuando con unidad y determinación, Europa debería acelerar las reformas, eliminar las barreras al crecimiento y salvaguardar unas finanzas públicas saneadas», comentó.

Ya en rueda de prensa, Dombrovskis hizo un análisis poco optimista, pero con avisos. «Tenemos que seguir aplicando las recetas y las lecciones extraídas con la invasión rusa de Ucrania. De momento, la ventana para una normalización del escenario global se sigue estrechando. Si los precios de la energía siguen creciendo y se mantienen en niveles muy altos, el golpe sobre el crecimiento de la UE será duro», avisó ante los periodistas en Bruselas. De hecho, asume que los riegos existen de una posible fase de decrecimiento de la economía europea, pero ese escenario, recordó, está basado en «presunciones» sobre futuras dinámicas en los precios de la energía.

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