Publicado: abril 30, 2026, 11:44 am
«Mi madre estará sentada en el patio de butacas… Eso es algo extraordinario porque normalmente los Goya de Honor, al tener edades avanzadas, no han tenido el privilegio de tener a su madre ahí. Mamá, sin ti, sin tu apoyo, sin tu respeto y sin tu confianza, nada de esto sería posible», dijo una emocionada Aitana Sánchez-Gijón al recoger el cabezón honorífico en los gran gala del cine español de 2025. Más tarde, a través de su Instagram, reincidía en la idea.
«¿Lo mejor de recibir el Goya de Honor tan pronto? Poder dedicárselo a mi madre en vivo y en directo», escribía junto a una fotografía inmejorable: abrazada a ella, Fiorella de Angelis, en un paraje tan histórico como el patio de La Alhambra de Granada, dado que fue en el Palacio de Congresos y Exposiciones de la ciudad andaluza donde se celebró el evento, al que también acudieron sus dos hijos, Teo y Bruna Lucadamo.
Junto a ellos y su hermano Eloy, algo más de un año después, la intérprete de Amarga Navidad ha sido fotografiada en un contexto completamente diferente: en el Tanatorio de San Isidro, en Madrid, donde, tal y como ha informado Vanitatis, ha tenido lugar el velatorio por la muerte de Fiorella, que perdía la vida este pasado domingo —mismo día que su hija tenía la última representación en el Teatro Español de su obra La Malquerida— a los 86 años. Aunque las causas de la muerte son por ahora desconocidas, el citado medio ha añadido que arrastraba problemas de salud que habían empeorado recientemente.
Ahora, la intérprete de 57 años, que curiosamente ya suena como una de las favoritas a llevarse un Goya por su papel en la última cinta de Pedro Almodóvar, ha reaparecido en redes este martes con un sencillo pero elocuente mensaje. «Mamma» y el emoticono de un corazón roto ha escrito Aitana junto a una imagen en la que se puede ver una fotografía de su madre de joven, rodeada de velas encendidas y en la zona de la estantería en la que guarda todos los libros de la escritora y poeta canadiense Anne Carson, quizá como muestra del enorme amor por la cultura que fue un motor en la vida de Fiorella, apoyo inmenso y constante de la actriz y, de hecho, la persona que más le inspiró e impulso a seguir su vocación y sus sueños.
Fiorella de Angelis Baracchi nació en Pescara, en el este de Italia, a orillas del mar Adriático. Ella se había trasladado a Roma para ser profesora de ciencias y matemáticas, pero lo que encontró en la capital fue el amor. Porque allí también se había mudado Ángel Sánchez-Gijón —quien fallecería en febrero de 2007—, un licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Valencia que, aunque era profesor ayudante de la misma, hubo de exiliarse en la década de los años 50 al ser miembro del Partido Comunista de España.
En Roma trabajaba también como profesor auxiliar de Historia y Geografía en el Lycée Cavour de Roma, pero asimismo ejercía de lector de español en la Universidad de Chieti-Pescara, de profesor de español en la sede de la FAO en el país e incluso se desempeñó como profesor particular. Sea como fuere, su historia de amor fue sencilla: se conocieron, se enamoraron, se casaron y poco tiempo después llegaba al mundo su primogénita, que de hecho nacería en la capital italiana en noviembre de 1968.
Hay una importante curiosidad sobre la elección del nombre de Aitana para su primera hija, dado que así la bautizaron como homenaje a la hija de María Teresa León y Rafael Alberti, compañeros de partido de Ángel y uno de sus grandes amigos. Tanto era así que el poeta, también exiliado en Roma, le dedicó a la bebé el poema Aitana, niña nueva como regalo de su primer cumpleaños, pensando en que viviría, como así ocurrió, la democracia en España.
De hecho, muy poco tiempo después la familia al completo viajaba a nuestro país para instalarse, coincidiendo con la época de aperturismo y a sabiendas de que al dictador Francisco Franco le quedaba poco tiempo de vida. Ya en España, Fiorella daría a luz a su segundo hijo, Eloy, quien hoy por hoy es músico. Y mientras Ángel se convertiría en profesor de Historia y Geografía en tres institutos de bachillerato de Madrid (Gregorio Marañón, Gómez Moreno y Príncipe Felipe), siendo finalmente director de este último y obteniendo la cátedra, Fiorella de Angelis no solo continuó, como explican desde Vanity Fair, dando clases de matemáticas en el Liceo Italiano, sino que se hizo un nombre dentro de la intelectualidad y la cultura de la capital española.
«Mi madre ha sido y es un gran referente para mí», afirmó Aitana Sánchez-Gijón en una entrevista en Culturas2 sobre las dificultades que encontró Fiorella tras llegar a un país que todavía vivía bajo una dictadura. Aun así, se las ingenió para que por su casa, ubicada en la Ciudad de los Periodistas, en pleno barrio del Pilar, no cesasen de acudir importantes nombres de la cultura, en especial del cine y la literatura —el padre de Aitana fue un reputado traductor de ensayo y poesía—, lo que cautivaba a la pequeña futura actriz.
«Yo recuerdo mi casa siempre llena de gente, por ahí pasaba todo el mundo y eso lo he heredado de mis padres», revelaría años más tarde, en el pódcast Por el principio. Ahora la intérprete ha dicho definitivamente adiós a esa parte de su pasado, dos progenitores que siempre les decían a sus alumnos con orgullo que eran los padres de Aitana Sánchez-Gijón.
