Así es la historia de superación de Awer Mabil: de nacer en un campo de refugiados a jugar su segundo mundial con Australia - Estados Unidos (ES)
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Así es la historia de superación de Awer Mabil: de nacer en un campo de refugiados a jugar su segundo mundial con Australia

Publicado: junio 14, 2026, 2:21 pm

El Mundial es un momento para ensalzar historias de superación. Es el caso del jugador del Castellón, Awer Mabil, que en 2026 va a jugar su segunda Copa del Mundo con Australia tras haber debutado en Qatar 2022. “Al haber crecido en un campamento de refugiados, el fútbol era para mí más que un juego: era libertad y esperanza. Para los jóvenes refugiados de hoy en día, el fútbol puede servirles de inspiración para imaginar un futuro mejor”. Así reza su insignia de presentación en Gamechanging Team del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en una alineación simbólica de jugadores marcados por experiencias de refugio o desplazamiento.

Awer Mabil nació en septiembre de 1995 en Kakuma (Kenia). Este es un territorio que es considerado como el campo de refugiados para los sudaneses del sur que se ven obligados a emigrar por culpa de la guerra. Este fue creado en 1992 después de la llegada de Los Niños perdidos de Sudán: los más de 20 millones de menores de los grupos étnicos nuer y dinka (de donde es originario Mabil) que fueron desplazados o quedaron en orfandad durante la segunda guerra civil sudanesa. Actualmente, ahí viven cerca de 200.000 sursudaneses. En este contexto nació el hoy jugador del Castellón.

Una vida muy dura donde el fútbol nace como distracción

Meses antes de su nacimiento, su madre tuvo que recorrer 656 kilómetros a pie, acompañada de otros tres hijos, para huir de la guerra. Al poco tiempo, su padre murió en la guerra civil alejado de la familia, siendo uno más de los miles de civiles muertos en un conflicto que duró desde 1983 hasta 2005. La vida en Kakuma no era fácil y lo explicaba en una entrevista para el medio Mais Futebol: “Mi madre, mis tres hermanos y yo vivíamos en una choza de barro muy pequeña. Cada persona tenía derecho a una caja por mes con un kilo de arroz, un kilo de frijoles y aceite. Comíamos una sola vez al día, a la noche. No sabía lo que era el desayuno o el almuerzo. En un campo de refugiados no puedes abrir la mente y soñar: estás limitado a un espacio reducido y dependes de Naciones Unidas”. Su destino parecía marcado desde el primer día.

En estos niños, el fútbol aparece como una forma de supervivencia, como un intento de luz al final de la miseria. En el día a día, para el pequeño Mabil de cinco años practicar el deporte rey fue una vía de escape. “Jugar al fútbol sin preocupaciones era lo que nos permitía despejar la mente de los malos pensamientos”, explicaba para el medio portugués. Así nació su amor por el fútbol y cuando conseguía reunir unas monedas caminaba dos horas hasta llegar a un salón comunitario donde se podía sentar a ver partidos de la liga inglesa y se hizo hincha del Manchester United y admirador de Cristiano Ronaldo.

Australia apareció en su vida en 2006 gracias a un programa humanitario que permitió a la familia instalarse en Adelaida, donde se formó como futbolista. A los 16 años firmó su primer contrato con el equipo de la ciudad, el Adelaide United, y, un año después, debutó en la primera división. Luego llegó el salto al fútbol europeo, con pasos por ligas de Dinamarca, Portugal, República Checa, Turquía y España —en Cádiz con solo tres partidos oficiales jugados y en Castellón, donde milita actualmente—. Con la selección nacional debutó en 2018 y ahora se dispone a disputar su segundo mundial. Mabil sabe lo que es ser importante con su selección al haber marcado el 5-4 en una tanda de penaltis ante Perú, en la que él marcó el último de su país y que le hizo jugar a Australia el Mundial de Qatar 2022.

Su labor humanitaria relacionada relacionada al deporte

En 2015, y con solo 19 años, le ofrecen dar el salto y jugar en Europa gracias a una oferta del Midtjylland danés, donde se mudó y vivió solo hasta que conoció a su pareja con la cual aún sigue. En el mismo año funda junto a su hermano Barefoot to Boots (De descalzo a botas), una ONG de financiación privada que apoya a los refugiados que viven en campamentos y a las comunidades de acogida vecinas. Esta idea le surge de cuando él jugaba sin botas y cuando regresó en 2014 a su tierra natal después de nueve años en Australia se dio cuenta de cómo jugaban y que él ahora acaparaba 10 pares de zapatillas por temporada. En este momento las donan y funciona gracias a compañeros de equipo (o incluso de otros) que se sumaron a la idea, patrocinadores australianos…

El breve paso por LaLiga le convirtió en el primer australiano. Ahora está en el Castellón en LaLiga Hypermotion, equipo que pelea por subir de categoría en una semifinal de playoffs ante el Almería y una posible final en la que él no podrá estar. De esta forma, Mabil ha cumplido varios sueños de su vida: jugar y marcar en la UEFA Champions League, competir en una de las cinco grandes ligas y ser parte de un mundial, que en 2026 se van a convertir en dos.

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