Publicado: octubre 12, 2026, 9:23 am
Los jovenes se han echado a la calle. Las acampadas en España, sobre todo la de Sol, por el derecho a la vivienda, o las marchas estudiantiles en Francia han vuelto a poner el foco en las necesidades de unas generaciones que reclaman respuestas ante la crisis habitacional, más oportunidades y mejores salarios. El Gobierno de Sánchez, previa convocatoria de elecciones anticipadas para el 29 de noviembre, prevé que la Diputación Permanente del Congreso apruebe lo que no aprobó el pleno: uno de los dos decretos al menos destinados a frenar las protestas por la vivienda.
Si bien la crisis no afecta solo a los jóvenes, los países europeos se afanan por dar respuesta a sus reivindicaciones, y las ayudas van desde el apoyo fiscal hasta los respaldos para una primera casa o impulsos para el estudio. Por ejemplo, Alemania centra sus actuaciones en la vivienda para estudiantes y aprendices a través del programa Junges Wohnen, para el cual el Gobierno federal mantiene una partida de 500 millones de euros destinada a los estados federados (länder) a lo largo de este mismo año. Además, el Ejecutivo de Frederich Merz aprobó en 2025 una reforma de la ley de fomento al estudio: en ella, entre otras cosas, contempla incrementos en las ayudas de vivienda y en las cuantías de apoyo al estudio a partir de 2027. Además, el país no cobra matrícula (más allá de las tasas administrativas) en las universidades públicas, algo que también sucede en los países vecinos Francia y Austria.
Francia de hecho es uno de los países en los que los jóvenes exigen más respuestas. Están echados a la calle estas semanas contra los recortes en educación y las reformas de las jornadas lectivas; son una de las sociedades con mayor capacidad de movilización… y el Gobierno trata de dar respuestas sin demasiado efecto. Sin ir más lejos, mantiene activa este año una prestación destinada a subvencionar parte del pago del alquiler para jóvenes menores de 30 años que se encuentren realizando contratos de prácticas o formación profesional. A esta medida, resumen desde el Ejecutivo galo, se suman diversas iniciativas públicas y soluciones de alojamiento específico adaptadas a las necesidades de los jóvenes trabajadores, al mismo tiempo que se regula directamente el precio del alquiler sobre todo en las grandes ciudades como París o Marsella.
¿Y en España? El Gobierno de Sánchez defiende sus pasos sobre todo en materia de vivienda, además de la subida del salario mínimo: pero el ritmo de la subida del coste habitacional es mucho mayor que el de los sueldos, de ahí las protestas o la convocatoria de una huelga general. Eso sí, Moncloa defiende que ha aprobado, en los últimos años, medidas como el Bono Alquiler Joven, una ayuda directa de 250 euros mensuales durante dos años (sumando hasta 6.000 euros por beneficiario). Además, dicen, de nuevas garantías públicas para el arrendamiento y con las líneas del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, enfocado en facilitar el alquiler, la adquisición y la concesión de avales para la juventud.
Por su parte, Italia cuenta con el programa Bonus Giovani, el cual establece una bonificación del 100% de las cotizaciones empresariales – hasta un máximo de 500 euros al mes durante dos años- por la contratación indefinida de menores de 35 años, cuantía que asciende a 650 euros mensuales en las regiones del sur del país, al tener menor tasa de empleo. El Gobierno de Meloni también potencia programas públicos dedicados al fomento del emprendimiento entre los jóvenes.
Portugal se fija más en la perspectiva fiscal y cuenta con una combinación de exenciones fiscales e incentivos directos, aplicando la exención del IMT -el impuesto que se paga al comprar cualquier inmueble- e impuesto de sello en la compra de la primera vivienda para jóvenes de hasta 35 años, medida que benefició a 60.947 jóvenes en 2025 con un ahorro medio de unos 6.300 euros por inmueble, según los datos oficiales. Además, el Gobierno luso introdujo el esquema fiscal IRS Jovem, amplió las becas para trabajadores-estudiantes y reforzó la oferta de alojamiento estudiantil con la idea de que estos notasen menos el incremento de los precios habitacionales.
Los fondos europeos, otro respaldo
En toda la UE hay otras medidas específicas en función del país. Chipre otorga subvenciones de 20.000 a 50.000 euros para la compra de primera vivienda en menores de 41 años; Eslovenia subvenciona la contratación indefinida de menores de 30 años con 300 a 420 euros al mes; Croacia y Lituania ofrecen bonificaciones fiscales y ayudas del 10% al 15% para la compra de la primera residencia; Irlanda desarrolla la Youth Employability Initiative y viviendas tuteladas; y Bélgica ha flexibilizado el trabajo estudiantil desde los 15 años aumentando el límite a 650 horas anuales.
Por su parte, países como Grecia, Suecia, Países Bajos, Finlandia, Estonia, Eslovaquia o Dinamarca, entre otros, articulan sus apoyos principalmente mediante programas de formación, empleo, residencia estudiantil o esquemas adaptados de la Garantía Juvenil y con paraguas de la UE como el Fondo Social Europeo.
Y es que la Unión Europea como tal también cuenta con sus propias herramientas, más allá del Erasmus, que además de a estudios abre la puerta a periodos de prácticas. Por ejemplo, el Cuerpo Europeo de Solidaridad ofrece a personas de hasta 30 años oportunidades de voluntariado, empleo y proyectos en causas sociales o medioambientales. Por su parte, la movilidad cultural y el desarrollo empresarial se fomentan mediante DiscoverEU, que regala bonos de tren gratuitos a jóvenes de 18 años para «explorar» Europa, y Erasmus Jóvenes Emprendedores, que financia estancias de intercambio de uno a seis meses con empresarios experimentados en otro país.
Asimismo, el programa ALMA combina formación con un periodo de prácticas de tres meses con gastos cubiertos en otro Estado miembro para jóvenes de 18 a 29 años sin empleo ni estudios (ninis), mientras que la Garantía Juvenil reforzada asegura que los menores de 30 años reciban una oferta de empleo, educación o formación en un plazo máximo de cuatro meses tras quedar desempleados o dejar los estudios.
