Andreeva descubre otro estatus: enorme campeona de Roland Garros - Estados Unidos (ES)
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Andreeva descubre otro estatus: enorme campeona de Roland Garros

Publicado: junio 6, 2026, 2:50 pm

Suelta la raqueta, se tira al suelo de rodillas y se le van las manos a la cara, a cubrirse la emoción de conseguir un hito en su carrera. Con 19 años, Mirra Andreeva descubre otro estatus: ser campeona de Roland Garros, su primer Grand Slam, después de un crecimiento armónico, seguro, con las prisas de la edad, con la mesura de quien aprende rápido, con la agresividad de quien ha bebido del tenis de hoy y con la comprensión del tenis de quien tiene en su banquillo a otra campeona como Conchita Martínez. En una soberbia final contra la sorpresa del torneo, una Maja Chwalinska que también se lleva un torneazo y una recompensa económica y de reconocimiento después de clasificarse desde la previa, Andreeva mostró contención, liderazgo y buen juego para coronarse en París, abrazar su primera Copa Suzanne Lenglen y entrar en el club de los elegidos campeones de Grand Slam. En un primer juego de casi ocho minutos, la final de Roland Garros se llenó de un juego táctico que casi está desaparecido. Hubo cambios de altura, de ritmo, golpes cortados, liftados, voleas, dejadas. Un manual de tenis de precisión, inteligente y valiente que se prolongará el resto del partido. Se lo lleva Andreeva con un revesazo cruzado descomunal que dice también mucho del hambre que tiene la rusa de conquistar su primer Grand Slam. Con 19 años, persigue culminar una progresión extraordinaria que ha ido paso a paso, que dio un gran salto en 2025 con sus dos primeros Masters 1.000, pero que ha tenido también los altibajos propios de la edad, como señalaba Conchita Martínez en la previa. Pero cuando está calmada, como está en esta final, Andreeva aprende rápido y ejecuta a la perfección el plan que ha trazado con su entrenadora. Muy paciente en cada punto para saber dónde acelerar y dónde, simplemente, alargar un intercambio en el que también se siente muy a gusto la polaca. Chwalinska ha llegado a esta final de forma sorprendente y en este último día de torneo no iba a echarse atrás después de tres semanas de darse a conocer a lo grande. Del puesto 114 a acercarse a las veinte mejores del mundo al pisar esta Philippe Chatrier con el título en juego. Admitía la polaca que era una friki del tenis, que se había pasado toda la infancia viendo partidos y que se los pone por la noche como otros ven una serie o una película. Por eso, reflejaba en la previa, había aprendido a leer bien el juego, el tempo y a las rivales. Así que asume su condición de inexperta en cualquier final y el favoritismo de Andreeva y va haciendo su camino. Con inteligencia, desbarata la paciencia de la rusa y mete a cuchillo su derecha para recuperar el ‘break’ perdido. Dos juegos, quince minutos. Es una final de tenis ‘vintage’ en la que además se cuela el viento, lo que permite acelerar a la rusa, más compacta atrás, más agresiva, con muchas ideas para manejar las variaciones de Chwalinska y más convencida de que está aquí para llevarse el título. Solidifica por fin su servicio y se cuela por las grietas y los nervios de la rival hasta completar un estupendo primer set (6-3). «Está más madura, más centrada en lo que quiere», admitía Conchita Martínez. Y así lo demuestra la pupila en la Philippe Chatrier, a la que no se le hace grande y va adueñándose con soltura, descaro, catorce ganadores por los ocho en los que se queda su rival en esos primeros 45 minutos. Para el segundo capítulo, todavía más confianza, agresividad y una cabeza estructurada en qué hacer y cómo hacerlo. Sin dudas ni temblores y con una ligereza de piernas y manos con la que llega a todo lo que propone Chwalinska, que empieza a notar que sus golpes no hacen daño ni sus ideas fluyen. Desde el 3-2, son cinco juegos consecutivos para Andreeva, que no cede ni padece, poquísimos errores en sus manos. Mirada concentrada y hambrienta, no se despega del guion en el que es ella la que controla cada intercambio, la que pone la pelota más firme, más difícil, más determinante. Así enlaza muchos minutos de un nivelazo y hasta tiene opción de cerrar el choque al resto con 5-0, pero qué difícil es terminar un choque, y más una final, y más una final de Roland Garros, y más para ganar el primer Grand Slam, como decía a este periódico Garbiñe Muguruza cuando fue ella que vivía la situación en la que está Andreeva. Tanto son los nervios que a Andreeva le salen todos de golpe cuando había hecho casi lo más difícil, dominar y dominar. Pero con 5-1 y saque, a solo cuatro puntos de entrar en otra dimensión, tiembla y se cuela Chwalinska para alargar un poco más su presencia en este torneo de ensueño. Pero a la polaca ya no le da más el cuerpo, el aguante ni el tenis, y Andreeva, aunque haya cedido ese último juego, está de dulce en esta sobremesa parisina. Ejecuta derechas, reveses y cierra el choque con un revés a media pista fruto de su agresividad que la impulsa a ese grupo de elegidos campeones de Grand Slam. Mirra Andreeva entra en otra dimensión .

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