Publicado: octubre 26, 2026, 3:22 pm
«¿Sabías cuántas veces he escuchado a lo largo de mi vida profesional que el sistema público de pensiones está en peligro y que quizás no haya pensiones para las próximas generaciones?», así arranca uno de los últimos vídeos de Alfonso Muñoz, funcionario con 35 años de experiencia trabajando en la Seguridad Social.
Muñoz ha querido dar su punto de vista sobre este tema después de «escuchar determinadas opiniones sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones de algunas personas que no conocen el sistema desde dentro«.
Una ampliación de derechos y prestaciones
El funcionario detalla que ya desde que empezó a trabajar en el Instituto Nacional de la Seguridad Social, en 1991, sus amigos, familiares y conocidos le planteaban la pregunta de si creía que habría pensiones para cuando ellos se jubilasen. «Estamos hablando de hace 35 años y aquellas personas ya estaban preocupadas por la sostenibilidad del sistema, del envejecimiento de la población y de si las generaciones futuras tendrían garantizada su jubilación«, detalla.
«Han pasado más de tres décadas y seguimos escuchando las mismas advertencias; cambiaron los protagonistas, los argumentos y las circunstancias económicas, pero la incertidumbre continúa«, señala. A pesar de ello, Muñoz considera que «el sistema no solo ha sobrevivido, sino que ha ampliado su capacidad de protección«.
Así, explica que a lo largo de los años han aumentado los derechos y prestaciones, como «el permiso de paternidad, las pensiones mínimas, las prestaciones familiares, la protección frente a distintas situaciones de necesidad y los mecanismos para mejorar la protección de las pensiones». Es decir, que «durante estos 35 años no hemos asistido a la desaparición del sistema que algunos anticipaban, sino a una ampliación de derechos y prestaciones«.
«Un sistema sólido y con capacidad de adaptación»
Alfonso Muñoz aclara que, aun así, el sistema de pensiones se enfrenta a ciertos problemas: «Tenemos un importante reto demográfico, aumenta el número de pensionistas y hay que financiar las jubilaciones de las generaciones más numerosas», lo cual exige «planificación, decisión y responsabilidad política«. «Pero una cosa es reconocer que tenemos desafíos y otra muy distinta afirmar que el sistema está condenado a ser insostenible», añade.
El funcionario señala que su sostenibilidad depende de «las decisiones que tomemos como sociedad y de la prioridad que establezcamos, porque debemos hablar de ingresos y de gastos: podemos optar por reducir la protección, limitar las prestaciones o introducir recortes que terminen afectando a los pensionistas, o podemos actuar sobre los ingresos, reforzando los recursos con los que financiamos el sistema».
En su opinión personal, prefiere «que exploremos y adoptemos medidas que aumenten los ingresos antes que convertir los recortes de las pensiones en la respuesta habitual de cualquier dificultad financiera«. «Debemos analizar las alternativas y decidir qué modelo de sociedad queremos, porque las pensiones no son un gasto cualquiera, son un derecho social«.
Como conclusión, Muñoz afirma que «tenemos un sistema de pensiones público sólido que ha demostrado una enorme capacidad de adaptación y que puede seguir siendo viable si adoptamos las medidas necesarias para la financiación«.
