Publicado: julio 20, 2026, 4:23 am
Con la llegada del verano, además del calor, también hacen presencia los odiados mosquitos que no dudan en picarnos durante el día o la noche y nos dejan una roncha como recuerdo. Pero esto también genera mucha incertidumbre en muchos hogares, puesto que de dos personas que duermen en la misma habitación, a la mañana siguiente, una está acribillada a picaduras y la otra intacta.
Lo que se pensaba. Durante décadas, la cultura popular ha atribuido este fenómeno a tener la «sangre dulce» o a un determinado grupo sanguíneo. Sin embargo, la ciencia ha dejado atrás las suposiciones para ofrecer una respuesta mucho más precisa al reducir todo a la química de nuestra piel.
El verdadero imán. La investigación que ha marcado un antes y un después en este campo fue publicada en 2022 en la prestigiosa revista Cell. En este artículo, tras analizar meticulosamente el olor cutáneo humano, descubrieron que las personas que resultan más atractivas para especies como el mosquito Aedes aegypti producen niveles significativamente más altos de ácidos carboxílicos en las emanaciones de su piel.
Lo más revelador de este hallazgo no es solo la identificación del compuesto químico, sino su persistencia, puesto que el estudio demostró que esta diferencia química se mantiene estable a lo largo de los años. Es decir, nuestra firma olfativa es constante y, si eres un imán para los mosquitos hoy, es muy probable que tu piel siga emitiendo estas mismas señales en el futuro.
Es bastante fiel. Este mecanismo biológico es tremendamente sofisticado, puesto que, lejos de elegir a sus víctimas al azar, los mosquitos están perfectamente adaptados para rastrear estos compuestos. Un estudio publicado en 2023 en PLOS Neglected Tropical Diseases reforzó esta evidencia al analizar los receptores olfativos de estos insectos, confirmando que están diseñados específicamente para detectar los ácidos carboxílicos humanos.
Frente a esto, mitos arraigados como el del grupo sanguíneo pierden fuerza y aunque existe literatura al respecto, la evidencia científica actual demuestra que es un factor mucho más variable y notablemente menos determinante que nuestro perfil de olor cutáneo.
Hay más factores. A pesar de lo importante que es nuestro olor corporal, la atracción de los mosquitos no depende de un único interruptor. Tal y como detalla una revisión científica de 2024, el proceso de la picadura es multifactorial y requiere una combinación precisa de señales.
Precisamente, antes de oler los ácidos de nuestra piel, los mosquitos necesitan saber que estamos ahí. Para ello, el dióxido de carbono que exhalamos al respirar y nuestra temperatura corporal actúan como el primer radar de localización a larga y media distancia. Posteriormente, cuando ya están los mosquitos en nuestro entorno, es cuando entran en juego los ácidos carboxílicos de la piel.
Hay más. A esta ecuación biológica se suman variables complementarias relacionadas con el estado del huésped que quiere picar. Por ejemplo, el embarazo ha sido identificado como un contexto en el que algunas personas pueden resultar más atractivas para los mosquitos, actuando como un factor adicional que se suma a la química basal del individuo.
Imagen | National Institute of Allergy and Infectious Diseases
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La noticia
Adiós al mito de la «sangre dulce»: la ciencia ya sabe por qué los mosquitos te acribillan a ti y no al de al lado
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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