Publicado: noviembre 7, 2026, 3:00 am
Tic tac. Arturo Coello, Agustín Tapia, Delfina Brea o Gemma Triay ya cuentan las horas a la espera de que la tan esperada final del mundial de pádel dé el pistoletazo de salida. Dos años después de su último enfrentamiento mundialista, Argentina y España vuelven a encontrarse frente a frente. Esta vez el destino ha elegido la pista central del Khalifa International Tennis and Squash Complex de Doha (Qatar) como campo de batalla para una contienda que trasciende más allá de lo meramente deportivo.
Porque no solo está en juego un campeonato mundial, puesto que hace ya tiempo que el pádel dejó de ser una cuestión de torneos por parejas. A su alrededor ha emergido un completo ecosistema económico alimentado por grandes exponentes como la propia pareja formada por Arturo Coello y Agustín Tapia. Tras cuatro años dominando con puño de hierro el ranking del que son líderes indiscutibles, sus éxitos también han despertado el hambre de grandes firmas que hasta hace poco nada tenían que ver con este deporte. Es el caso de Rólex, patrocinador del vallisoletano; o Audemars Piguet, otra firma de relojes de lujo que ‘viste’ al catamarqueño, y aunque no se conocen cifras oficiales, su mera presencia en el circuito de Premier Pádel ya da cuenta del negocio que mueven algunos jugadores.
Unos players que son solo una de las patas sobre las que se sostiene el pádel en la actualidad. Porque este deporte ya se ha convertido en una parte fundamental de la vida cotidiana de millones de personas, que dan rienda suelta a sus mejores batallas en el ’20×10′ de las 58.300 pistas alrededor de todo el mundo. Una cifra que ha despuntado un 16% en el último año para dar respuesta a una demanda creciente, tal y como refleja el Global Padel Report 2026 elaborado conjuntamente por Playtomic y Strategy&, la consultora estratégica de PwC, presentado el 27 de mayo. Uno de los grandes ‘culpables’ de este crecimiento disparado es, sin duda, España, que concentra casi un tercio de todas las moquetas del planeta, con 17.400. O lo que es lo mismo, el mercado nacional mueve el 16,2% (1.109 millones de euros) del negocio mundial de este deporte, tal y como apunta el FIP World Padel Report 2026.
Marcas y distribuidores
Desde un ángulo empresarial, pocos casos ilustran mejor el ‘boom’ de la demanda que Playtomic. La plataforma fundada por Pablo Carro, Félix Ruiz y Pedro Clavería en 2017 para canalizar las reservas de pistas de pádel a través de una app ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años hasta consolidarse como la mayor comunidad de los deportes de raqueta, con un millón y medio de jugadores activos mensuales y presencia en más de 6.000 clubes de 66 países. Tal es su potencial que ha llegado a captar alrededor de 128 millones de euros en cuatro rondas de financiación. Para aproximar la magnitud de su negocio, a cierre de marzo, la firma ya superaba los 50 millones en transacciones.
La otra cara del negocio está en las propias instalaciones. Los clubes, que ofrecen las pistas que Playtomic comercializa, se han convertido en un activo cada vez más atractivo en clave inmobiliaria. Según el citado informe, estos clubes pueden llegar a alcanzar alrededor de un 70% de ocupación media, un 55% de margen bruto y un retorno de la inversión en torno a tres años. Esta evolución ya empieza a verse también en operaciones relevantes como los cuatro millones que invirtió el fondo francés Alderan en 2024 para adquirir un centro de pádel en Madrid alquilado por EuroIndoor.
Nada de esto sería posible, sin embargo, sin un gran compendio de marcas made in Spain que también están experimentando esta explosión. Además de firmas como Bullpadel, Nox o Siux, la distribuidora Pádel Nuestro también está experimentando este crecimiento en sus propias carnes, tal y como explica a La Información Económica su director de ingresos, José María Clemente Morales, quien afirma que hay un factor clave que les ha llevado a cambiar su estrategia: «Están entrando muchos jugadores nuevos».
No solo en territorio nacional, sino alrededor de otros muchos mercados que están conociendo por primera vez de qué trata este deporte. «El nuestro es una referencia, pero en países como Alemania o EEUU estamos viendo entrar a mucha gente que se está iniciando», remarca, poniendo de manifiesto las 67 tiendas físicas con las que ya cuenta (29 en España) alrededor de todo el globo. Unas instalaciones mediante las que pretenden, además, disparar su facturación desde los 58 millones de euros obtenidos en 2024, a los 80 al ejercicio siguiente, tal y como ha podido saber este medio.
El apetito inversor, no obstante, va más allá de las pistas. El inapelable ascenso de la popularidad de este deporte ha traído bajo el brazo operaciones como la compra del circuito profesional World Padel Tour, que la cervecera catalana Damm dejó en manos de Qatar Sports Investment, respaldo económico de Premier Padel y el Paris Saint-Germain, para unificar los dos grandes circuitos bajo la gobernanza de la FIP por un importe que no trascendió oficialmente, pero se estima en varias decenas de millones de euros. A esa estructura se suma la Hexagon World Series, el primer circuito oficial por equipos, sustentado por inversores globales, entre los que figuran PadelPark India, el operador británico Padel Hub, el operador estadounidense Epic Padel, así como fondos de inversión y plataformas como la británica Players Fund o la brasileña LinkinFirm.
Entre todo entresijo de operaciones, es difícil cuantificar el impacto económico detrás de lo que ocurre en el ’20×10′. De ello se ha encargado la propia Federación Internacional de Pádel (FIP), que, junto a la consultora OpenEconomics, concluye en su último informe que el sistema mundial del pádel pone en juego 6.843 millones de euros al año en alquiler de pistas, construcción, equipamiento y torneos. Ese gasto, al recorrer la cadena de suministro y el consumo de los hogares, se traduce en 8.614 millones de euros de PIB, 13.069 millones de producción económica y 235.663 empleos equivalentes a tiempo completo en 76 países.
