El peligro de no cambiar la hora: «Vivir solo en horario de verano afectaría a los niños» - Estados Unidos (ES)
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El peligro de no cambiar la hora: «Vivir solo en horario de verano afectaría a los niños»

Publicado: octubre 29, 2026, 3:23 pm

El debate político sobre si debemos dejar de cambiar la hora dos veces al año suele abordarse desde la comodidad del atardecer. Ganar una hora extra de luz por la tarde suena apetecible para el ocio , pero la mecánica orbital es implacable y el reloj siempre cobra sus deudas por la mañana. Adoptar el horario de verano de forma permanente obligaría a millones de escolares a desplazarse al colegio en plena penumbra durante los meses de invierno, un peaje que no solo amenaza con desajustar su reloj biológico, sino que incrementa drásticamente el riesgo de sufrir accidentes de tráfico mortales. Un equipo de científicos de la Universidad de Washington ha puesto cifras concretas a esta advertencia tras analizar los horarios de entrada, los datos de matriculación y la ubicación geográfica exacta de miles de colegios en Estados Unidos. Sus conclusiones, publicadas en la revista ‘ Current Biology ‘, revelan que la aprobación permanente de la hora de verano permanente provocaría al menos 2.000 millones de trayectos escolares adicionales al año en absoluta oscuridad en todo el país . El análisis de la siniestralidad vial estadounidense añade una pincelada negra a estas proyecciones: los atropellos fatales a menores en edad escolar tienen el doble de probabilidades de ocurrir durante las mañanas oscuras que tras la salida del sol. «Lo han bautizado como ‘Ley de Protección del Sol’ (en inglés, Daylight Saving) porque te regala una hora extra de luz al final del día. Pero esa hora se la estás robando directamente a la mañana . Deberían llamarla la ‘Ley de Destrucción del Sol’», explica Horacio de la Iglesia, catedrático de Biología en la Universidad de Washington y autor principal de la investigación. «Estas mañanas en penumbra afectarían de forma desproporcionada a los niños que tienen que cumplir con un horario escolar rígido. Nadie quiere que sus hijos vayan al colegio a oscuras», subraya. Más allá de la seguridad vial, el estudio incide en la brecha biológica que supone privar al organismo de los primeros rayos de luz solar. La exposición a la luz de la mañana es el principal sincronizador de nuestro reloj circadiano, el mecanismo interno que regula funciones esenciales como el sueño, el estado de ánimo, el rendimiento cognitivo o el apetito. Cuando los niños inician su jornada a oscuras, el cuerpo no recibe la señal biológica necesaria para activarse correctamente. «Al enviar a los niños al colegio en la oscuridad, les estamos privando de la oportunidad de recibir la luz del día que necesitan para ajustar su organismo», señala Guadalupe Rodríguez Ferrante, investigadora postdoctoral en la Universidad de Washington y coautora del trabajo. «Queríamos calcular cuál es el coste real para estos menores mediante datos cuantitativos precisos basados en la ubicación geográfica de cada centro educativo». El impacto de la medida no sería uniforme. Las comunidades situadas en el extremo occidental de cada huso horario y los distritos escolares con horarios de inicio muy tempranos sufrirían las peores consecuencias. En estados como Mississippi o Alabama, donde las clases arrancan habitualmente antes de las ocho de la mañana, los trayectos escolares a oscuras se dispararían de los dos millones actuales a más de 20 millones anuales bajo el horario de verano permanente. Los investigadores advierten además de que la medida echaría por tierra los esfuerzos recientes de muchos distritos por retrasar la hora de entrada de los estudiantes de secundaria , una estrategia médica destinada a adaptarse al retraso natural del reloj biológico que experimentan los adolescentes. Frente a quienes sugieren que bastaría con retrasar el horario escolar para compensar la falta de luz de la hora de verano permanente, los científicos apuntan a una contradicción evidente. «Si hacemos eso, los padres tendrán que entrar más tarde a trabajar y todo el sistema se terminará retrasando una hora. Al final saldrías del trabajo una hora más tarde y perderías de nuevo esa luz de la tarde que buscabas proteger», concluye el profesor De la Iglesia. «Básicamente, volveríamos a alinearnos con el tiempo solar, que es, por definición, el horario estándar».

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