Publicado: octubre 23, 2026, 12:23 pm
Los medicamentos basados en GLP-1 han cambiado el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad, dos problemas metabólicos que con frecuencia aparecen juntos y que han dado lugar al término ‘diabesidad’. Ahora, investigadores de la ETH Zúrich y la Universidad de Basilea, en Suiza, han probado una estrategia completamente diferente: un dispositivo electrónico implantable capaz de retirar el exceso de glucosa de la sangre sin recurrir a medicamentos.
El dispositivo, denominado ECHO (Optimización de la Salud en Circuito Cerrado Electrocatalítico), ha sido probado por el momento en ratones obesos con diabetes tipo 2. Los resultados son llamativos: consiguió restablecer niveles normales de glucosa en sangre en una hora y, después de seis semanas de tratamiento, los animales también experimentaron una reducción de su peso corporal. Sin embargo, se trata de una prueba de concepto en animales y no se ha demostrado que el sistema pueda sustituir a los GLP-1 en humanos.
La clave de esta tecnología se encuentra en la electrocatálisis, un procedimiento que utiliza superficies de electrodos para impulsar reacciones químicas capaces de transformar la glucosa en otros compuestos. El dispositivo implantable desarrollado por los científicos funciona de forma inalámbrica y utiliza un catalizador de oro recubierto de platino para convertir la glucosa circulante en gluconato, que posteriormente puede ser eliminado por los riñones.
Retirada de glucosa de manera selectiva
ECHO está conectado a un monitor continuo de glucosa mediante un teléfono inteligente. Cuando detecta que la glucemia supera un umbral previamente establecido, el dispositivo se activa automáticamente. De esta manera, permite retirar glucosa de manera selectiva sin necesidad de administrar insulina ni otros medicamentos externos.
En los experimentos realizados en ratones obesos con diabetes tipo 2, la activación inalámbrica del implante a baja potencia —0,75 voltios y 10 miliamperios— consiguió que los niveles de glucosa en sangre regresaran a valores normales en una hora. Al mismo tiempo, el sistema modificó la fuente de energía utilizada por el organismo, que pasó de consumir glucosa a utilizar grasa.
Los efectos no se limitaron al control de la glucemia. Tras seis semanas de tratamiento, los investigadores observaron una disminución del peso corporal y de los niveles de triglicéridos de los animales. Paralelamente, aumentaron los ácidos grasos libres circulantes y los cuerpos cetónicos, cambios relacionados con esa modificación en la utilización de las fuentes de energía.
Otro de los resultados observados durante el experimento fue la ausencia de episodios detectables de hipoglucemia. Los investigadores tampoco detectaron efectos adversos sobre la función fisiológica, la inflamación o el comportamiento de los animales durante el periodo estudiado.
Los resultados abren así una vía experimental diferente para abordar conjuntamente obesidad y diabetes tipo 2 mediante la eliminación del exceso de glucosa. Pero la distancia entre un resultado en ratones y un tratamiento para personas sigue siendo fundamental: por ahora, ECHO es un dispositivo experimental y estos datos no demuestran que pueda reemplazar a Ozempic ni a otros medicamentos basados en GLP-1 en humanos.
