¿Otra Yalta? Por qué la cumbre que propone Putin con Xi y Trump pero sin Zelenski remite al fin de la Segunda Guerra Mundial - Estados Unidos (ES)
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¿Otra Yalta? Por qué la cumbre que propone Putin con Xi y Trump pero sin Zelenski remite al fin de la Segunda Guerra Mundial

Publicado: octubre 23, 2026, 5:23 am

Vladimir Putin quiere negociar el fin de la guerra con Ucrania sin contar con Ucrania, el país invadido. El presidente ruso ha propuesto a Estados Unidos y China una reunión para hablar sobre esa guerra, se supone que en un intento por negociar una solución al conflicto. Según la propuesta de Moscú, podría ser en noviembre. Pero en realidad, ¿busca el Kremlin reeditar la Conferencia de Yalta de 1945 y repartirse el mundo?

El Kremlin ha sugerido celebrar un diálogo entre Donald Trump, Xi Jinping y el propio Putin en el marco de la próxima cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), según fuentes cercanas a las conversaciones que cita The Wall Street Journal. Esa cumbre tendrá lugar los días 18 y 19 de noviembre en Shenzhen, el centro tecnológico del sur de China.

Moscú habla de «posible» reunión tripartita. Es decir, quedaría fuera la otra parte afectada por el conflicto (Rusia ha invadido Ucrania) y tampoco se contaría con Europa. Por eso, el WSJ interpreta que el plan representa un intento de Putin por sacar provecho de su acercamiento con Trump. «Una cumbre de este tipo sería algo sin precedentes y generaría gran preocupación en las capitales europeas», indica el periódico.

El portavoz de la Comisión Europea, Christian Wigand, ha recordado que, en su cumbre de la semana pasada en Bruselas, los líderes de los Veintisiete «dejaron muy claro que Europa tiene un papel clave que desempeñar en un futuro acuerdo» sobre Ucrania, y también que defenderá sus intereses. «Si Putin quisiera poner fin a esta guerra, podría hacerlo hoy mismo«, indicó Wigand.

Los países del Viejo Continente recelan de Moscú (en realidad lo hacen desde que Putin decidió invadir Ucrania). El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, rechaza esas sospechas, pero admite que «todo el mundo» estará pendiente de dicho evento. «No se han discutido ni presentado propuestas sustantivas ni acuerdos, ni sobre la reunión en sí ni sobre su posible agenda y contenido», aseguró.

En las capitales europeas, las que hoy se rearman porque temen las intenciones belicistas de Rusia, preocupa que Putin esté intentado reeditar la Conferencia de Yalta. Aquella cumbre sirvió para dar carpetazo a la Segunda Guerra Mundial y para empezar a construir un nuevo orden, ese que acabaría en la Guerra Fría.

Yalta, dos imperios nacientes y uno que acababa

La Conferencia de Yalta tuvo lugar durante siete días de febrero de 1945 en el Palacio de Livadia en Crimea. Los nuevos «dueños» del mundo acordaron el final de la guerra y el orden mundial de la posguerra. Allí se sentaron Iósif Stalin, por la Unión Soviética, Franklin D. Roosevelt, de Estados Unidos, y Winston Churchill, de Reino Unido. Este último actuó más bien de notario, porque Yalta también confirmó el fin del Imperio Británico.

Si Putin quisiera poner fin a esta guerra, podría hacerlo hoy mismo»

Y ganó Stalin. Roosevelt y Churchill no estuvieron de acuerdo en materias sustanciales y el georgiano se aprovechó de ello. Los soviéticos obtuvieron enormes ventajas, algunas pagadas con dinero americano (el programa Lend-Lease). Cuando se sentaron en Yalta ya controlaban Polonia, Rumania, Bulgaria y gran parte de Hungría. Así, Moscú tuvo gobiernos satélites en toda la Europa Oriental y en los países bálticos.

En aquella conferencia se sentaron los vencedores en la guerra: las dos potencias que nacían para dominar el mundo, EEUU y la URSS, y la que dejaba de serlo, Reino Unido. Pero el mundo que construyeron ya es historia. Hoy existen tres grandes potencias hegemónicas: China, EEUU y Rusia. Se interpreta que lo que hoy pretende Putin es que las tres se sienten a definir sus áreas de influencia, de modo que la guerra de Ucrania sirva de disculpa formal.

Ahora el invasor se sentaría como uno más

Tras casi un siglo de predominio estadounidense, el equilibrio global ha evolucionado hacia una competencia entre tres países. China avanza como potencia emergente con ambiciones globales y frente a ella, EEUU busca mantener su liderazgo. Los analistas definen a Rusia como un actor disruptivo que desafía el orden establecido.

EEUU ha venido siendo la superpotencia hegemónicca desde Yalta (y antes incluso) y China, la que ha llegado a ese status de manera más reciente. Rusia es la tercera en discordia, pero es una potencia con algún pie de barro. Su poder militar es indiscutible (y nuclear), pero no tanto su capacidad económica y de influencia. ¿Sería Putin el Churchill de 1945?

Pero entre Yalta y la cumbre que imagina el Kremlin para noviembre hay notables diferencias. En 1945 se negociaba el final de una guerra todavía en curso y los derrotados no tenían asiento. En cambio, ahora el invasor entraría por la puerta principal y se sentaría entre los vencedores, explica a DW la doctora en Ciencia Política Ana Soliz de Stange, investigadora en la Universidad de las Fuerzas Armadas Alemanas.

Putin quiere como regalo los territorios ucranianos que no puede conquistar»

Lo ha escrito en X el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski: «La primera Conferencia de Yalta reconoció la dominación soviética sobre las zonas de Europa del Este controladas por el Ejército Rojo. Ahora Putin quiere como regalo los territorios ucranianos que no puede conquistar».

Un buen negocio para China y Rusia

Sería un duro golpe para Ucrania, por supuesto, pero también para Europa. Esa hipotética Yalta en Shenzhen declararía oficialmente lo que ya sabemos: que Europa ya no es el centro del mundo, que ya no es una prioridad para Washington. Sería algo que en el Kremlin se celebraría con el mejor vodka. Si eso ocurre, la conferencia confirmaría que el Indo-Pacífico es el nuevo centro.

El problema añadido de una cumbre como la que propone Putin es el mensaje que llegaría a Pekín si se tolera que Rusia se quede con Ucrania. A China se le estaría diciendo que puede hacer con Taiwán lo que considere, recuerda en DW Argemino Barro, escritor, analista y corresponsal en EEUU y Ucrania.

Hay además un asunto que en Yalta no existía: el arsenal nuclear chino, en expansión y sin mecanismos de control ni información verificable. Para Solís, si en Shenzhen tiene lugar esa cumbre sería un movimiento redondo para China, porque se colocaría como mediador global entre EEUU y Rusia. El único riesgo para Xi, como apunta el WSJ, sería cómo seguir apoyando a Putin pero manteniendo los lazos económicos con Europa.

¿Estaríamos ante un cambio de época?

Entonces, ¿se van a sentar Putin, Trump y Xi a rediseñar el nuevo orden mundial con la disculpa de poner fin a la guerra de Ucrania? Estamos ante un cambio de época, un giro estructural, sostiene Solís.

La investigadora sostiene que el peso relativo de EEUU ya no es el de la Guerra Fría, y Washington prefiere concentrarse en su propio continente y en el Asia-Pacífico antes que proyectar fuerza en Europa. Además, según la investigadora, Trump lee el mundo como un reparto entre víctimas y depredadores, da la guerra de Ucrania por perdida y cree que cuanto antes se cierre, mejor.

La Casa Blanca está desmantelando el sistema que ellos mismos diseñaron en 1945, opina Barro. Así, Washington pasa de una estrategia marítima de reglas y comercio abierto a un continentalismo de viejo cuño: control de territorio, recursos y tributo. De ahí, según él, la idea de un G3, un mundo repartido en esferas de influencia entre EEUU, China y Rusia.

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