Publicado: octubre 20, 2026, 2:23 pm
Bruselas quiere que la Unión Europea sea el actor principal en el Ártico; por eso plantea la construcción de un gran cable submarino que una el bloque comunitario con Groenlandia y Canadá, y de esa manera poder hacer frente a las ínfulas territoriales de Donald Trump y también de Rusia y China en la zona. Así se recoge en la Estrategia para el Ártico presentada este martes por la Comisión Europea en Estrasburgo. Además, el Ejecutivo comunitario apuesta por un rompehielos que abra nuevas rutas comerciales y por proteger las infraestructuras críticas.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, no esconde el objetivo de este plan. El Ártico es la vecindad septentrional de Europa: cercana, conectada y crítica para nuestro futuro. Y está cambiando. Las nuevas rutas marítimas y recursos están impulsando la competencia estratégica«, reaccionó tras el anuncio. «Con esta estrategia, estamos invirtiendo en una mayor seguridad, infraestructuras resilientes y oportunidades económicas. En beneficio de las personas que llaman al Ártico su hogar y para nuestro espacio compartido», sentenció.
En general, la UE ya ha destinado 107 millones de euros a proyectos de conectividad en los que participa Groenlandia, lo que significa que el cable propuesto se basaría en compromisos ya existentes, en lugar de suponer un ámbito de inversión totalmente nuevo, lo que desde el punto de vista de Bruselas resulta, dicen fuentes comunitarias, una ventaja. El cálculo inicial es que pueda costar más de 1.100 millones de euros, pero no está confirmado; además, la idea de la Comisión Europea es que el proyecto se desarrolle en colaboración con inversiones directas de los Estados miembros.
Esta maniobra de Bruselas llega semanas después del nuevo pacto entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos celebrado por Trump como «histórico» pese a que es, reconocido por la Casa Blanca, una actualización del acuerdo que ya existía y que data de 1951. En tanto a que aliado de la OTAN, Washington tendrá -como tenía- plena libertad para la movilidad militar, abrirá dos nuevas bases en la isla más grande del mundo y tendrá, como la Alianza Atlántica y la UE, preferencia a la hora de desarrollar proyectos. EEUU enmarca todo en la política de seguridad, pero el tema va, en realidad, de esferas de interés e influencia frente a China y Rusia. Eso sí, la Unión tampoco se fía de Estados Unidos en el contexto actual.
Por eso la estrategia de Bruselas pasa por la propia Groenlandia y también por Canadá, pero no cita a los estadounidenses como potencial riesgo (aunque muchas voces asumen ya que no es un aliado fiable en estos escenarios). En ese contexto, Bruselas plantea también la creación de un nuevo Centro de Seguridad Marítima y de un Centro de Cables del Ártico precisamente para hacer seguimiento, dicen, de esas conexiones y poder reparar y alertar de posibles sabotajes, con el foco puesto en este caso en las maniobras de Moscú. «El centro se desarrollará aún más para incluir el rastreo de buques de la flota en la sombra, la detección de la pesca ilegal y la contaminación, y la mejora de la coordinación de búsqueda y rescate», añade la propuesta de la Comisión.
«La UE forma parte del Ártico: más de medio millón de ciudadanos de la UE viven allí. Con el Reino de Dinamarca, Finlandia y Suecia como Estados miembros de la UE en el Ártico, y estrechos lazos con Noruega, Islandia, el Reino Unido, Canadá y los Estados Unidos, los acontecimientos en el Ártico afectan directamente a la seguridad de Europa, el clima y nuestra prosperidad», recuerda el documento, en una de las breves menciones a Washington.
Por eso el eje de la seguridad es clave para Bruselas. Por eso, dicen, el bloque comunitario «reforzará la conectividad del transporte hacia el Ártico actualizando los Corredores Europeos de Transporte a normas de doble uso y acelerando la ejecución del proyecto Rail Nordica«, que será el otro sostén decisivo junto al gran cable submarino: para la Comisión conectividad y seguridad van de la mano porque la geopolítica no va solo de conflicto, sino también de ataques híbridos o de potenciales guerras comerciales. Por eso las fuentes comunitarias insisten en que la estrategia para el Ártico tiene que ser los más amplia posible.
Al mismo tiempo, la idea es también crear un llamado Centro de Investigación Polar para «conectar ciencia con seguridad», según aclaran. «Conectará mejor la investigación, la observación y la infraestructura científica, mejorará el acceso a los recursos de investigación y reforzará la coordinación con las partes interesadas, incluidos los pueblos indígenas», añade el documento de la estrategia.
Los efectos del cambio climático son otra pata de la hoja de ruta de la UE en el extremo del hemisferio norte. De este modo, plantea un intercambio de datos en tiempo real a través de OceanEye, la nueva iniciativa de observación y supervisión de los océanos de la UE, en colaboración de nuevo con los 27. «El Ártico está experimentando el cambio climático a una escala sin precedentes, calentándose casi cuatro veces más rápido que la media mundial. Como regulador climático global, estos cambios también tienen consecuencias más allá del Ártico, como el aumento del nivel del mar y la alteración de los patrones meteorológicos», sostiene el Ejecutivo comunitario. A todo eso hay que sumar iniciativas en educación y política local con la idea de que la UE esté «más presente en el día a día» de la región ártica.
La Alta Representante de la UE, Kaja Kallas, tiene claro que este plan es un paso adelante fundamental para Europa, pero no quiere meter el dedo en la llaga de EEUU y de Trump. «La seguridad del Ártico es la seguridad europea. Más de 500 000 ciudadanos de la UE viven en el Ártico y tres Estados miembros de la UE son naciones árticas. Dado que Rusia y China aumentan su presencia y ambición, el Ártico se ha convertido en una línea de frente de la competencia de poder mundial», resumió la jefa de la diplomacia europea. «Para defender nuestros intereses, estamos intensificando los esfuerzos en vigilancia, infraestructura, movilidad militar y tecnologías de defensa que puedan soportar el clima riguroso. El acceso a las rutas marítimas y a los recursos naturales del Ártico es de interés estratégico para la UE«, reafirmó.
