Publicado: octubre 20, 2026, 12:24 am
Entre 2015 y 2018 viví en París. Ese poco tiempo me bastó para comprobar que aquello no tenía nada que ver con el encanto de «Medianoche en París», de Woody Allen, y sí mucho que ver con «El odio», de Mathieu Kassovitz. Mi barrio, Le Kremlin-Bicêtre, tenía una densa población de origen marroquí y argelino. Queda al sur de París. Y la universidad donde estudiaba está en Villetaneuse, a una hora al norte, también con una densa población estudiantil de origen marroquí y argelino. Por supuesto, también había franceses e inmigrantes de otros países. Lo cierto es que, en ambos lugares y más allá de nuestras respectivas diferencias, era evidente el perfil que compartíamos quienes estábamos allí. Junto al mito… Ver Más
