Publicado: octubre 18, 2026, 4:30 pm
El invierno cayó de golpe sobre Torrejón, pero ni la lluvia ni el viento restaron espectacularidad a las finales de la primera edición del Urban Climbing Comunidad de Madrid Torrejón 2026, el mayor evento de escalada urbana celebrado en España. También el que más dinero ha repartido en premios: más de 50.000 euros. La venezolana Michi Matheus y el madrileño Hugo Martín se proclamaron campeones absolutos de la prueba tras dos emocionantes finales que se resolvieron por detalles. Matheus, que hace apenas dos semanas anunció su retirada de la alta competición tras 15 años de carrera, primero en su país y después en Madrid, donde lleva afincada cinco años, superó por bonus a Lianet Castillo, plata, y Julia Benach, bronce, después de que las tres escaladoras completaran con éxito los tres bloques de la final. «Había participado en alguna exhibición, pero es la primera vez que competía en urbano. Está guapo, es muy interesante y novedoso. El tiempo en el que se superan los bloques entra como un factor importante y eso lo complica un poco». Igual de competida estuvo la final masculina. De los tres bloques previstos, dos se desarrollaron en el muro de la iglesia de San Juan Evangelista, y su dificultad puso en verdaderos aprietos a los once finalistas. Ninguno logró resolver el primero. Apenas había resquicios entre los ladrillos de la pared y, cuando alguien encontraba una presa, enseguida perdía el agarre. En el segundo parecía que la tónica iba a ser la misma, hasta que Marcos Parra, a la postre segundo clasificado, halló el método para alcanzar el ‘top’ y varios participantes más lo imitaron. Todo se iba a decidir en el último bloque, en un nuevo muro con regletas junto al Ayuntamiento de Torrejón. Aquí la velocidad volvió a ser un factor determinante, y Hugo Martín, campeón de España de bloque en 2025, consiguió los puntos necesarios para subir a lo más alto del podio. Nico Amador se llevó el bronce. «Ya el año pasado me quedé con las ganas de probar la escalada urbana en Potes y este año no he querido perdérmelo. Está guay, ha sido muy interesante», afirma el madrileño de 21 años, que la próxima temporada aspira a dar un salto de calidad en las Copas del Mundo de su especialidad. La lluvia de primera hora de la mañana sí provocó que el resto de las finales se desarrollaran en el rocódromo instalado en el centro de la Plaza Mayor de Torrejón. Después de las clasificatorias del sábado, 56 escaladores continuaron en competición para decidir los campeones de cada categoría. En la categoría amateur masculina, todo se resolvió en un desempate en el que Pablo Díaz le ganó la partida a Alejandro López, después de que ambos completaran los tres bloques del rocódromo, de dificultad creciente, con idéntica pericia. Nere Ortega se llevó la final amateur femenina, mientras que las medallas de oro en mayores de 50 años recayeron en Pedro Pérez y Eva Martos. Entre los más jóvenes, David Romero se impuso en la categoría juvenil masculina, y Paula Carmena y África Piedrola compartieron el primer puesto en la femenina. La jornada dominical contó de nuevo con la presencia de los hermanos Pou como invitados estelares. Ambos participaron en la entrega de premios junto a Alberto Tomé, director general de Deportes de la Comunidad de Madrid, y Alejandro Navarro, alcalde de Torrejón de Ardoz. Como cierre, se celebró una exhibición de paraescalada con la participación del escalador ciego Guillermo Pelegrín, campeón de Europa en 2024, y varios integrantes del grupo Dreaming Awake, formado por personas con párkinson. El proyecto fue creado por el escalador Jordi Cruz, a quien le diagnosticaron la enfermedad hace ocho años, para mostrar los beneficios de este deporte para quienes se encuentran en su misma situación. «Hay numerosos estudios en los que se explica todo lo que nos aporta: movimientos amplios, equilibrio, coordinación, fuerza, resistencia…», relata Cruz a este periódico. «A nivel cognitivo también es beneficioso, porque la escalada obliga a resolver problemas. ¿Cojo este agarre con la izquierda para poder llegar con la derecha? ¿Pongo ahí el pie? Y, sobre todo, trae beneficios a nivel social. La gente con párkinson a menudo no quiere ni salir de casa. Y con la escalada ve que puede hacer cosas, se siente integrada en la comunidad escaladora. Yo soy escalador de toda la vida, pero nunca he vivido nada parecido a lo que estoy viviendo ahora. Personas de diferentes edades que superan sus límites y que se sienten realizadas. Es algo increíble».
